Pescado al Limón con Salsa de Mantequilla – Delicadeza Cítrica y Cremosa

Esta receta de pescado al limón con salsa de mantequilla es una de esas joyas culinarias que combina simplicidad, frescura y elegancia. Ideal para una cena ligera, una ocasión especial o simplemente para variar tu menú semanal, este plato destaca por su sabor suave y refrescante, realzado con el toque cítrico del limón y la riqueza aterciopelada de la mantequilla. Acompañado de arroz blanco o vegetales al vapor, ofrece una experiencia gastronómica equilibrada y deliciosa.


Ingredientes

  • 4 filetes de pescado blanco (puede ser tilapia, merluza, lenguado u otro de tu preferencia)
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Jugo de 1 limón grande
  • Ralladura de limón (opcional para un sabor más intenso)
  • 1 diente de ajo finamente picado
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • Perejil fresco picado para decorar (opcional)

Instrucciones

1. Preparación inicial del pescado

Comienza limpiando bien los filetes de pescado, asegurándote de que no tengan restos de espinas ni escamas. Luego, sécalos suavemente con papel de cocina para eliminar el exceso de humedad. Este paso es importante para que el pescado se cocine de manera uniforme y no se deshaga fácilmente.

Una vez limpios, colócalos en un plato o fuente amplia. Espolvorea sal y pimienta negra al gusto sobre ambos lados de los filetes. Si deseas un toque más aromático, puedes agregar un poco de ralladura de limón sobre los filetes en este momento.

2. Cocción en sartén

Calienta una sartén antiadherente grande a fuego medio. Añade una cucharada de mantequilla y deja que se derrita lentamente sin que llegue a quemarse. Una vez derretida y ligeramente burbujeante, agrega el diente de ajo finamente picado. Sofríe el ajo durante unos 30 segundos hasta que libere su aroma, pero sin dejar que se dore demasiado, ya que esto puede volverlo amargo.

Coloca cuidadosamente los filetes de pescado en la sartén caliente. Cocina cada filete durante aproximadamente 3 a 4 minutos por lado, dependiendo del grosor del filete. No muevas el pescado durante la cocción para evitar que se deshaga. Sabrás que está listo para voltear cuando los bordes comiencen a verse opacos y el filete se despegue fácilmente de la sartén.

Una vez que ambos lados estén dorados y el pescado esté completamente cocido (debe ser blanco opaco y desmenuzarse fácilmente con un tenedor), retíralos con cuidado y colócalos en un plato cubierto con papel aluminio para mantenerlos calientes.

3. Preparación de la salsa de mantequilla y limón

En la misma sartén donde cocinaste el pescado, añade la cucharada restante de mantequilla. Deja que se derrita a fuego bajo, removiendo con una cuchara de madera o espátula para aprovechar los jugos del pescado que quedaron en el fondo. Agrega el jugo del limón y mezcla bien. Si lo deseas, puedes añadir una pizca más de sal o pimienta al gusto.

Deja que la salsa se cocine a fuego lento durante 1 a 2 minutos para que espese ligeramente y se integren bien los sabores. Si prefieres una salsa más espesa, puedes cocinarla por un minuto adicional sin dejar de remover.

4. Emplatado y presentación

Sirve los filetes de pescado calientes en platos individuales. Vierte generosamente la salsa de mantequilla y limón por encima, asegurándote de que cada filete quede bien cubierto. Para un toque fresco y decorativo, espolvorea con perejil picado justo antes de servir.

Puedes acompañar este plato con arroz blanco, puré de papas, o vegetales salteados como brócoli, espárragos o zanahorias al vapor, lo cual equilibra perfectamente los sabores del pescado con un toque de textura y color.


Consejos adicionales

  • Tipo de pescado: Es recomendable usar un pescado blanco de carne firme, pero puedes adaptarlo a lo que tengas a mano. El lenguado y la merluza son opciones excelentes por su delicadeza.
  • Evita que se rompa: Para que los filetes mantengan su forma, no los muevas mucho mientras se cocinan y utiliza una espátula ancha para darles la vuelta.
  • Más sabor: Para un perfil de sabor más profundo, puedes infusionar la mantequilla con hierbas frescas como eneldo o tomillo mientras preparas la salsa.

Este plato, con su perfil cítrico y mantecoso, es una oda a la cocina sencilla pero sofisticada. Es ideal para quienes buscan una receta ligera, rápida de preparar y con sabores bien definidos. El equilibrio entre el ácido del limón y la suavidad de la mantequilla eleva este platillo a una experiencia gastronómica reconfortante y elegante al mismo tiempo. Perfecto para disfrutar en una comida familiar o en una cena especial sin complicaciones.

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