Una tarta delicada, perfumada y sencilla, que combina la suavidad de la manzana con las notas aromáticas de la canela y el azúcar. Esta receta es ideal para quienes buscan un postre diferente, sin complicaciones, pero con un sabor que recuerda a los dulces tradicionales de Oriente Medio. Su preparación no requiere utensilios especiales ni técnicas complicadas, lo que la convierte en una excelente opción para cualquier momento del día.
Ingredientes
- 2 manzanas grandes (preferiblemente dulces y firmes)
- 2 huevos grandes
- ½ taza de azúcar blanca
- 1 taza de harina de trigo (todo uso)
- ½ cucharadita de polvo de hornear
- ½ cucharadita de canela en polvo
- ½ taza de leche
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Azúcar en polvo (opcional, para espolvorear)
Instrucciones detalladas paso a paso
1. Preparación inicial del horno y el molde
Comienza por precalentar el horno a 180°C (350°F), asegurándote de que esté bien caliente al momento de introducir la tarta. Esto ayudará a que la cocción sea uniforme y la superficie adquiera un bonito color dorado. Mientras tanto, engrasa ligeramente un molde para hornear de tamaño mediano (puede ser redondo o rectangular) con un poco de aceite vegetal o mantequilla. Si lo deseas, también puedes cubrir el fondo con papel para hornear para facilitar el desmoldeo.
2. Pelar y cortar las manzanas
Pela las manzanas con cuidado, retira el corazón y córtalas en láminas finas. Es importante que las rebanadas sean delgadas para que se cocinen bien en el horno y se integren de forma armoniosa con la masa. Una vez cortadas, reserva las manzanas en un bol mediano. No es necesario añadir limón, ya que la tarta se preparará de inmediato.
3. Preparación de la mezcla base
En un recipiente grande, bate los dos huevos junto con el azúcar blanca. Puedes hacerlo a mano con un batidor de varillas o con una batidora eléctrica. El objetivo es obtener una mezcla ligeramente espumosa y de color pálido, lo que indicará que el azúcar se ha disuelto bien y los huevos están bien integrados.
4. Añadir los ingredientes líquidos
Agrega la leche, el aceite vegetal y la vainilla a la mezcla de huevo y azúcar. Mezcla suavemente hasta que todos los ingredientes estén completamente incorporados. Este paso asegura que la tarta quede húmeda y con una textura suave.
5. Incorporar los ingredientes secos
Tamiza la harina junto con el polvo de hornear y la canela. Añade esta mezcla seca poco a poco a la preparación líquida, revolviendo constantemente con movimientos envolventes. Es importante no sobrebatir en esta etapa, solo mezclar hasta que no queden grumos visibles de harina. La canela dará un toque aromático y cálido que contrastará muy bien con la dulzura de las manzanas.
6. Integrar las manzanas
Agrega las láminas de manzana a la mezcla final y revuelve cuidadosamente con una espátula o cuchara de madera para distribuirlas de manera uniforme. Las manzanas deben quedar completamente impregnadas con la masa. Esta mezcla será un poco espesa, lo cual es normal.
7. Verter en el molde y alisar
Vierte la mezcla en el molde previamente preparado. Usa una espátula para alisar la superficie y asegurarte de que las manzanas estén bien repartidas en toda la tarta. Si lo deseas, puedes colocar algunas láminas de manzana encima para una presentación más decorativa.

8. Horneado
Lleva la tarta al horno y hornea durante aproximadamente 35 a 40 minutos. El tiempo puede variar ligeramente dependiendo del tipo de horno, así que comienza a revisar a partir de los 30 minutos. La tarta estará lista cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. La superficie debe lucir dorada y firme al tacto.
9. Enfriar y servir
Una vez horneada, retira la tarta del horno y deja enfriar sobre una rejilla durante al menos 15 minutos antes de desmoldar. Si deseas, puedes espolvorear un poco de azúcar en polvo por encima para decorar. Sirve la tarta tibia o a temperatura ambiente, sola o acompañada de una bebida caliente como té con canela o un café suave.
Esta tarta de manzana árabe es perfecta para compartir en familia, como merienda o para cerrar una comida con un toque dulce y casero. Su sencillez esconde una gran riqueza de sabor, y su preparación rápida la convierte en una de esas recetas que querrás repetir más de una vez.