La quiche de queso y espinacas es una opción perfecta tanto para un almuerzo ligero como para una cena reconfortante. Su textura cremosa y su sabor suave la convierten en una preparación muy apreciada, especialmente por quienes buscan una receta versátil, nutritiva y sencilla de elaborar. Esta quiche combina la suavidad del queso fundido con el sabor característico de las espinacas frescas, todo ello envuelto en una masa crujiente que aporta el toque final perfecto. Además, se puede disfrutar tanto caliente como a temperatura ambiente, lo que la convierte en una opción práctica para preparar con antelación.
Ingredientes:
- 1 lámina de masa quebrada o brisa (puede ser casera o comprada)
- 200 g de espinacas frescas
- 200 ml de nata para cocinar
- 3 huevos medianos
- 100 g de queso rallado (puede ser emmental, mozzarella o una mezcla de quesos suaves)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- Nuez moscada al gusto
Raciones: 4 personas
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Tiempo total: 45 minutos
Instrucciones paso a paso:
- Preparar el horno y la masa: Comienza precalentando el horno a 180 °C (350 °F) con calor arriba y abajo. Mientras el horno se calienta, extiende la masa quebrada sobre un molde para tartas de unos 24 cm de diámetro. Asegúrate de que la masa cubra bien tanto la base como los bordes del molde. Pincha ligeramente el fondo con un tenedor para evitar que se hinche durante la cocción. Una vez colocada la masa, cubre la superficie con papel vegetal o papel de horno y añade encima algunas legumbres secas o pesas de repostería para realizar una cocción en blanco. Introduce el molde en el horno durante aproximadamente 10 minutos. Esto ayudará a que la base quede firme y crujiente, y evitará que se humedezca con el relleno posteriormente. Al terminar, retira el molde del horno, quita el papel y las legumbres, y reserva.
- Cocinar las espinacas: En una sartén amplia, calienta una cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Añade las espinacas frescas previamente lavadas y escurridas. Cocina durante unos minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que reduzcan su volumen y suelten parte de su líquido. Es importante escurrir bien las espinacas cocidas para evitar que el exceso de humedad altere la textura final del relleno. Puedes presionarlas ligeramente con una cuchara o colocarlas sobre papel absorbente para retirar el exceso de agua.
- Preparar el relleno: En un bol grande, bate los tres huevos hasta que estén bien integrados. Agrega la nata para cocinar y mezcla de nuevo hasta obtener una mezcla homogénea. Incorpora el queso rallado, reservando un poco si deseas espolvorearlo por encima antes de hornear. Añade también las espinacas cocidas, previamente escurridas y picadas si lo prefieres. Sazona con sal, pimienta negra al gusto y una pizca de nuez moscada rallada. Mezcla todo cuidadosamente para que los ingredientes queden bien distribuidos.
- Verter el relleno en la base prehorneada: Vierte la mezcla de huevo, nata, espinacas y queso sobre la base de masa ya horneada. Asegúrate de repartir bien el relleno para que quede nivelado. Si reservaste un poco de queso rallado, espolvoréalo por encima para que se gratine ligeramente durante la cocción y aporte una textura dorada y apetecible.
- Hornear la quiche: Introduce el molde con la quiche en el horno precalentado a 180 °C. Hornea durante unos 30 minutos aproximadamente, o hasta que el relleno esté cuajado y la superficie se vea dorada. Puedes comprobar que está lista insertando un palillo o cuchillo en el centro: si sale limpio, la quiche está bien cocida.
- Dejar enfriar y servir: Una vez cocida, saca la quiche del horno y deja que repose unos minutos antes de desmoldarla. Esto permitirá que se asiente mejor y facilitará su corte. Puedes servirla caliente, tibia o fría, según tus preferencias. Acompáñala con una ensalada fresca, una crema de verduras o simplemente como plato único.

Consejos adicionales:
- Esta quiche se conserva muy bien en el refrigerador hasta por 3 días. Basta con guardarla en un recipiente hermético.
- También puedes congelarla, ya sea entera o por porciones, y recalentarla en el horno para disfrutarla como recién hecha.
- Si deseas una versión más ligera, puedes sustituir la nata por leche evaporada o una bebida vegetal sin azúcar.
Esta receta de quiche de queso y espinacas es ideal para quienes buscan un plato saludable, sabroso y fácil de preparar. Con ingredientes sencillos y un proceso claro, puedes lograr una comida elegante y reconfortante sin complicaciones.