Tiramisú de Limoncello

El tiramisú de limoncello es una variante fresca y deliciosa del clásico postre italiano. En lugar del tradicional café y cacao, esta versión utiliza los sabores brillantes y ácidos del limón para ofrecer un postre suave, aromático y perfecto para días calurosos o para quienes buscan un final de comida más ligero. En esta receta, se sustituye el limoncello por una alternativa sin alcohol, como un sirope de limón concentrado o una infusión espesa de ralladura de limón con agua y azúcar, que le da el sabor característico sin necesidad de utilizar bebidas alcohólicas.

Con una base de bizcochos suaves empapados en esta mezcla cítrica, intercalada con capas generosas de una crema suave a base de queso mascarpone y nata montada, el resultado es un postre elegante, refinado y muy fácil de preparar en casa. Ideal para reuniones, celebraciones o simplemente para darte un capricho dulce.


Ingredientes:

  • 250 g de queso mascarpone
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% de grasa)
  • 3 yemas de huevo
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Ralladura de 2 limones
  • Zumo de 1 limón
  • 100 ml de sirope de limón sin alcohol (o infusión concentrada de ralladura de limón con agua y azúcar)
  • 200 g de bizcochos de soletilla
  • Cacao en polvo o ralladura de limón adicional para decorar (opcional)

Porciones: 6

Tiempo de preparación: 25 minutos
Tiempo de refrigeración: mínimo 4 horas (preferiblemente toda la noche)
Dificultad: Fácil


Instrucciones:

Paso 1: Preparar la crema de mascarpone
Comienza separando las claras de las yemas. En esta receta utilizaremos únicamente las yemas. Colócalas en un bol amplio y añade el azúcar. Bate con una batidora eléctrica o unas varillas manuales hasta que la mezcla se vuelva espesa, pálida y cremosa. Esto tomará entre 4 y 6 minutos. La textura debe ser ligera y el azúcar debe estar bien disuelto.

A continuación, añade el queso mascarpone a temperatura ambiente. Incorpóralo poco a poco, batiendo suavemente hasta conseguir una crema homogénea y sin grumos.

En otro bol aparte, monta la nata bien fría hasta obtener una textura firme, pero no seca. Cuando esté lista, incorpora la nata montada a la mezcla anterior con movimientos envolventes, usando una espátula para no perder aire en la preparación. Añade la ralladura de los limones y la cucharadita de extracto de vainilla. Mezcla de nuevo con cuidado hasta integrar completamente. Reserva la crema en el refrigerador mientras preparas el resto.


Paso 2: Preparar el líquido de remojo (alternativo al limoncello)
En lugar de usar limoncello, prepararemos una mezcla cítrica sin alcohol. Para ello, mezcla 100 ml de sirope de limón con el zumo natural de un limón. Si prefieres una opción casera, puedes hervir ralladura de limón en agua con un poco de azúcar y dejar reducir hasta que tenga consistencia de jarabe espeso. Deja enfriar completamente antes de usarlo.

Vierte esta mezcla en un plato hondo donde puedas remojar los bizcochos.


Paso 3: Montar el tiramisú
Toma una fuente rectangular o copas individuales para el montaje. Sumerge los bizcochos uno a uno en el líquido de limón durante apenas un segundo por cada lado. Deben absorber el sabor, pero sin deshacerse. Coloca una primera capa de bizcochos remojados cubriendo toda la base del molde.

Encima, extiende una capa uniforme de la crema de mascarpone y nata. Alisa con una espátula o cuchara para que quede uniforme. Repite la operación con otra capa de bizcochos y otra capa de crema.

Termina con una última capa de crema mascarpone en la superficie. Cubre el recipiente con papel film y deja reposar en el frigorífico durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo reposar toda la noche. Este tiempo de reposo permite que los sabores se integren y la textura se asiente perfectamente.


Paso 4: Decoración y presentación
Antes de servir, puedes espolvorear la superficie con un poco de cacao en polvo si quieres un contraste de sabor más intenso, aunque también puedes decorar con ralladura fina de limón, virutas de chocolate blanco o incluso hojas de menta fresca para una presentación elegante.

Sirve frío, directamente del refrigerador, cortado en porciones cuadradas o servido en copas individuales si prefieres una versión más sofisticada.


Consejo final:
Este tiramisú de limón sin alcohol es perfecto para toda la familia, incluidos los niños. El equilibrio entre la acidez del limón y la suavidad de la crema lo convierte en un postre que sorprende por su frescura y ligereza. Puedes adaptar la intensidad del sabor de limón según tus preferencias, añadiendo más o menos ralladura en la crema o usando una mezcla más concentrada para el remojo de los bizcochos.

Ideal para cualquier ocasión especial, esta receta es una forma creativa de disfrutar del tiramisú con un giro cítrico y refrescante.

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