Un postre irresistible de corazón fundente que combina la intensidad del chocolate con el sabor sutil y cremoso del pistacho.
Porciones: 4
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 12 minutos
Tiempo total: 32 minutos
Ingredientes:
- 100 g de chocolate oscuro de buena calidad (mínimo 70% de cacao)
- 100 g de mantequilla sin sal, y un poco más para engrasar los moldes
- 2 huevos enteros
- 2 yemas de huevo adicionales
- 60 g de azúcar glas
- 30 g de harina de trigo común
- 2 cucharadas de crema de pistacho
- Pistachos triturados, para decorar (opcional)
- Azúcar glas adicional, para espolvorear (opcional)
Instrucciones:
1. Preparar los moldes:
Comienza precalentando el horno a 200 °C (con calor arriba y abajo). Engrasa cuidadosamente cuatro moldes individuales (pueden ser ramequines o moldes para flan) con un poco de mantequilla. Para asegurarte de que los pasteles se desmolden perfectamente, puedes espolvorearlos también con un poco de cacao en polvo o harina, sacudiendo el exceso.
2. Fundir el chocolate y la mantequilla:
Coloca el chocolate negro y la mantequilla en un recipiente resistente al calor. Llévalo al microondas en intervalos de 30 segundos o colócalo sobre una olla con agua caliente (baño María). Remueve de vez en cuando hasta que ambos estén completamente derretidos y mezclados en una mezcla suave y brillante. Retira del calor y deja templar unos minutos.
3. Batir los huevos y el azúcar:
En un bol aparte, añade los huevos enteros, las yemas adicionales y el azúcar glas. Bate con unas varillas manuales o eléctricas hasta obtener una mezcla pálida, espumosa y ligeramente espesa. Este paso es clave para que las tortitas tengan una textura ligera y aireada por fuera.
4. Incorporar el chocolate derretido:
Con cuidado, vierte la mezcla de chocolate y mantequilla ya templada sobre los huevos batidos. Hazlo poco a poco y en forma de hilo para evitar que el calor del chocolate cocine los huevos. Mezcla suavemente con movimientos envolventes, sin batir en exceso.
5. Añadir la harina:
Tamiza la harina directamente sobre la mezcla anterior y, con una espátula o cuchara de madera, intégrala con movimientos suaves y envolventes hasta que no queden rastros visibles de harina. La masa debe ser densa y homogénea.
6. Rellenar los moldes con la mezcla:
Distribuye la masa entre los moldes engrasados, llenándolos hasta tres cuartas partes de su capacidad. Luego, con una cucharita, coloca media cucharada de crema de pistacho en el centro de cada molde, procurando que quede cubierta por la mezcla de chocolate. Este será el “corazón” fundente del pastel.
7. Hornear:
Coloca los moldes en una bandeja de horno y hornéalos durante 10 a 12 minutos, dependiendo de tu horno. Estarán listos cuando los bordes estén firmes y el centro aún ligeramente tembloroso. No los sobrehornees, ya que perderían el efecto de lava fundente.
8. Reposo y desmolde:
Una vez fuera del horno, deja reposar los moldes durante 1 a 2 minutos. Luego, con cuidado, pasa un cuchillo por los bordes para ayudar a despegar el pastel y desmolda sobre platos individuales.
9. Decorar y servir:
Sirve inmediatamente, mientras el interior aún está caliente y fluido. Puedes espolvorear con un poco de azúcar glas y pistachos triturados para dar un toque crocante y visual. También puedes acompañarlos con una bola de helado de vainilla o una cucharada de crema batida si lo deseas.

Notas adicionales:
- Estos pasteles se pueden preparar con antelación. Solo tienes que dejar la mezcla lista en los moldes y refrigerarlos. Cuando vayas a hornearlos, sácalos unos minutos antes para que tomen temperatura ambiente y hornea como se indica.
- No uses más tiempo de horneado del necesario; la clave de este postre es que el centro quede líquido y el exterior cocido.
- La crema de pistacho puede comprarse ya hecha o elaborarse casera con pistachos triturados, azúcar y aceite suave, formando una pasta cremosa.
Conclusión:
Las tortitas de lava de chocolate y pistacho son una versión gourmet del clásico volcán de chocolate, añadiendo un toque de originalidad con el sabor del pistacho. Son ideales para sorprender en cenas especiales o para darse un capricho elegante y fácil de preparar. La combinación de texturas y sabores —el bizcocho tibio, el centro fundente, el dulzor del chocolate y el matiz del pistacho— las convierte en un postre inolvidable.