Pan de Avena y Chía sin Harina – Receta Saludable y Fácil

Este pan de avena y chía es una opción ideal para quienes buscan una alternativa sin harina refinada, rica en fibra, saciante y nutritiva. Su preparación es muy sencilla, no requiere amasado ni técnicas complicadas, y es perfecta para quienes están empezando en la cocina saludable. Gracias a su combinación de ingredientes naturales, se convierte en una excelente opción para el desayuno, como acompañamiento en comidas o para disfrutar como snack saludable.

Ingredientes

  • 2 tazas de avena en hojuelas (puede ser avena tradicional o instantánea)
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 taza de agua
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharadita de polvo de hornear (levadura química)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

Descripción detallada del proceso

Preparación previa

Antes de comenzar, es importante hidratar las semillas de chía, ya que estas al absorber líquido forman una especie de gel que aporta estructura y humedad a la masa, además de beneficios digestivos. En un recipiente pequeño, mezcla la taza de agua con las dos cucharadas de semillas de chía. Remueve bien para que no queden grumos y deja reposar al menos 10 minutos, hasta que notes que se ha formado un gel espeso. Este paso puede hacerse incluso con antelación y conservarse en la nevera.

Mientras la chía se hidrata, precalienta el horno a 180 °C (350 °F) con calor arriba y abajo. Si tu horno tarda en calentarse, este paso es importante hacerlo al principio para que esté listo al momento de hornear. También prepara el molde donde vas a hornear el pan. Puede ser un molde tipo plum cake o incluso uno redondo. Úntalo ligeramente con aceite de oliva o cúbrelo con papel vegetal para evitar que el pan se pegue.

Mezcla de ingredientes

En un bol grande, coloca las dos tazas de avena en hojuelas. Puedes usar avena tradicional o de cocción rápida, según prefieras la textura más rústica o más suave. Añade el polvo de hornear y la cucharadita de sal. Mezcla estos ingredientes secos con una cuchara o espátula para distribuirlos de manera uniforme.

A continuación, incorpora los huevos. Bátelos ligeramente antes de añadirlos para que se integren más fácilmente. Luego agrega el gel de chía ya hidratado y la cucharada de aceite de oliva. Mezcla todo con una espátula o cuchara de madera hasta obtener una masa húmeda, pero espesa. No se parecerá a una masa de pan convencional, ya que no lleva harina ni necesita amasado. La avena absorberá parte del líquido, y la mezcla se mantendrá unida gracias a los huevos y la chía.

Si notas que la mezcla está demasiado seca, puedes añadir una o dos cucharadas adicionales de agua, pero hazlo poco a poco. La textura final debe ser densa, pero no seca ni desmenuzable.

Horneado

Vierte la mezcla en el molde preparado. Usa una espátula para nivelar la superficie y alisar ligeramente. Puedes, si lo deseas, espolvorear unas semillas de chía por encima o unas hojuelas de avena para darle una apariencia más rústica.

Lleva al horno precalentado y hornea durante aproximadamente 35 a 40 minutos. El tiempo puede variar ligeramente según tu horno y el tamaño del molde, por lo que a partir de los 30 minutos puedes empezar a vigilar. El pan estará listo cuando la superficie esté dorada y al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.

Una vez cocido, retira el pan del horno y deja que repose dentro del molde unos 10 minutos. Luego, desmóldalo con cuidado y colócalo sobre una rejilla para que se enfríe por completo. Este paso es esencial para que el pan termine de asentarse por dentro y no se humedezca en la base.

Conservación y uso

Este pan se conserva muy bien durante 3 a 4 días si se guarda en un recipiente hermético a temperatura ambiente. También puede refrigerarse si vives en un clima cálido. Es ideal para tostar en el desayuno, acompañar con aguacate, huevos, queso fresco o incluso untar con un poco de mantequilla de almendras o miel.

Otra ventaja de esta receta es su versatilidad. Puedes adaptarla al gusto personal: añadir especias como orégano, cúrcuma o comino para una versión salada; o un toque de canela y vainilla para una versión más dulce, siempre respetando los ingredientes base. Incluso podrías incorporar frutos secos o semillas en la masa si lo deseas, sin alterar la base saludable de la receta.


Este pan de avena y chía es la prueba de que comer saludable no tiene por qué ser complicado ni costoso. Con ingredientes simples y pasos muy accesibles, puedes preparar un pan delicioso, nutritivo y sin harinas refinadas. Ideal para quienes siguen una dieta equilibrada, para personas con sensibilidad al gluten (si usan avena certificada sin gluten), o simplemente para quienes buscan mejorar su alimentación diaria con recetas sencillas y efectivas.

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