Las tortitas de manzana y yogur son una opción perfecta para quienes buscan un desayuno o merienda saludable, ligera y cargada de sabor natural. Con una textura esponjosa y un toque de dulzor natural proveniente de la manzana, estas tortitas no solo son fáciles de preparar, sino también ideales para disfrutar sin culpa. Esta receta es perfecta tanto para niños como adultos, y resulta una excelente alternativa a los típicos postres o panqueques con exceso de azúcar o ingredientes procesados. El yogur le aporta una suavidad increíble, mientras que la manzana añade frescura, fibra y un sabor frutal que se siente en cada bocado.
Ingredientes:
- 1 manzana grande (idealmente dulce, como la variedad Fuji o Golden)
- 1 huevo
- 1 yogur natural (aproximadamente 125 g)
- 4 cucharadas de harina de avena
Estos pocos ingredientes son suficientes para crear unas tortitas tiernas, llenas de aroma y con un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo neutro.
Instrucciones:
1. Preparación de la manzana:
Comienza lavando bien la manzana, ya que en esta receta la utilizaremos con piel, lo cual aporta un extra de fibra. Una vez limpia, rállala finamente utilizando un rallador de orificios pequeños. Es importante que la manzana esté bien rallada para que se integre fácilmente en la mezcla. Al terminar de rallarla, déjala reposar unos minutos en un bol. Si ha soltado mucho líquido, puedes escurrirla ligeramente presionándola con una cuchara, pero sin quitar todo el jugo, ya que aporta sabor y humedad a la masa.
2. Mezclar los ingredientes húmedos:
En otro bol mediano, casca el huevo y bátelo con un tenedor o varilla manual hasta que esté bien mezclado. A continuación, añade el yogur natural. Remueve con energía para obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. El yogur no solo suaviza la textura de las tortitas, sino que también les da un toque ácido muy sutil que contrasta deliciosamente con el dulzor de la manzana.
3. Incorporar la manzana:
Una vez mezclados el huevo y el yogur, agrega la manzana rallada. Mezcla bien para distribuirla de manera uniforme. La manzana cruda, al cocerse dentro de la masa, se vuelve muy tierna y libera todo su aroma y sabor. Esto permite que cada tortita tenga un carácter único sin necesidad de añadir azúcar.
4. Añadir la harina:
Ahora es el momento de incorporar la harina de avena. Añade las 4 cucharadas poco a poco, removiendo constantemente para evitar grumos. La avena actúa como base de la masa y ayuda a que la mezcla tome consistencia. Si notas que la mezcla está muy líquida, puedes añadir una cucharada adicional, pero no te excedas, ya que las tortitas podrían quedar demasiado densas.
5. Reposo breve (opcional):
Puedes dejar reposar la mezcla durante unos 5 minutos. Esto permite que la avena absorba parte del líquido, lo que facilita la cocción y mejora la textura final de las tortitas. Este paso no es obligatorio, pero se recomienda si tienes tiempo.

6. Cocción de las tortitas:
Pon una sartén antiadherente al fuego medio y espera a que se caliente bien. No es necesario añadir aceite si la sartén es de buena calidad, pero si prefieres, puedes pincelarla con unas gotas de aceite vegetal para asegurar que no se peguen.
Una vez caliente, vierte porciones de masa en la sartén utilizando una cuchara grande o un cucharón pequeño, formando círculos del tamaño deseado. Cocina cada tortita durante unos 2 a 3 minutos por cada lado. Sabrás que es momento de darles la vuelta cuando empiecen a formarse burbujas en la superficie y los bordes se vean cocidos. Usa una espátula para voltearlas con cuidado y cocina el otro lado hasta que estén doradas y bien hechas por dentro.
7. Servir:
Cuando todas las tortitas estén listas, sírvelas calientes. Puedes acompañarlas con un poco de yogur natural, rodajas de fruta fresca como plátano o fresas, o incluso con un toque de miel o sirope de agave si deseas añadir un poco de dulzor natural. No obstante, su sabor es tan completo que pueden disfrutarse perfectamente solas.
Consejos adicionales:
- Textura personalizada: Si prefieres una textura más rústica, puedes rallar la manzana con orificios más grandes. Para una textura más uniforme, utiliza un rallador fino.
- Avena casera: Si no tienes harina de avena, puedes procesar copos de avena en una licuadora hasta obtener una harina fina.
- Yogur alternativo: El yogur griego también funciona muy bien en esta receta, aportando mayor cremosidad y proteína.
Estas tortitas son una excelente opción para cuidar la alimentación sin renunciar al placer de una comida reconfortante. Fáciles de preparar, nutritivas y muy versátiles, pueden formar parte de desayunos, meriendas o incluso cenas ligeras. Además, al no llevar azúcares añadidos ni harinas refinadas, se adaptan perfectamente a dietas equilibradas o para quienes buscan reducir el consumo de ingredientes procesados.