Pollo en salsa blanca con champiñones

Ingredientes

  • Pollo (pueden ser muslos, pechugas o piernas, según tu preferencia)
  • Champiñones (frescos idealmente, aunque también sirven enlatados)
  • Para la salsa blanca: crema de leche o nata, mantequilla y harina
  • Ajo
  • Cebolla
  • Sal
  • Pimienta
  • Un poco de aceite (para sellar y cocinar)

Instrucciones

  • Prepara el pollo (limpieza y corte).
    Lava bien las piezas de pollo y sécalas con papel de cocina. Este paso es importante para que el pollo se dore mejor en la sartén, ya que el exceso de humedad hace que “cueza” en lugar de sellarse. Si vas a usar pechugas, puedes cortarlas a la mitad para que el grosor quede más parejo y se cocinen de manera uniforme.
  • Sazona con calma para que el sabor se fije.
    Coloca el pollo en un plato o bandeja y salpimienta por ambos lados. No hace falta recargar, pero sí cubrir de forma homogénea. Déjalo reposar unos minutos: ese breve descanso ayuda a que la carne absorba mejor el sazonado y, además, te da tiempo para ir preparando el resto.
  • Sella el pollo en la sartén (dorarlo por fuera).
    Pon una sartén grande al fuego y añade un poco de aceite. Cuando esté caliente, coloca el pollo y cocínalo a fuego medio-alto hasta que se vea dorado por fuera. No necesitas que se cocine por completo en esta fase: la idea es crear una superficie dorada y sabrosa que luego terminará de hacerse junto con la salsa. Dale el tiempo necesario para que tome color antes de moverlo, y dora también el otro lado. Cuando esté bien sellado, déjalo listo para incorporarlo después a la salsa.
  • Saltea los champiñones en la misma sartén.
    Sin cambiar de sartén, agrega los champiñones laminados. Cocínalos removiendo de vez en cuando hasta que suelten su agua y empiecen a dorarse. Este proceso suele tomar entre 5 y 7 minutos. Es normal que al principio parezca que “se humedecen”; sigue cocinando hasta que el líquido se reduzca y notes que comienzan a tomar un tono más dorado. Ese punto es clave para que aporten un sabor más intenso a la salsa.
  • Haz la base de la salsa blanca (roux).
    En una olla (o si lo prefieres, en otro recipiente apto para el fuego), derrite la mantequilla. Cuando esté fundida, añade la harina y mezcla para formar un roux. Cocina esa mezcla por unos minutos, removiendo, para que la harina se cocine y la salsa no quede con sabor a crudo. La textura se verá como una pasta suave; no hace falta que se oscurezca demasiado, solo que se integre bien.
  • Incorpora la leche o crema poco a poco, sin dejar de mover.
    Agrega lentamente la leche o la crema (según lo que estés usando) mientras remueves de forma constante. Este paso es el que marca la diferencia entre una salsa sedosa y una con grumos: el secreto es ir de a poco y no dejar de mezclar. Continúa removiendo hasta que la mezcla quede homogénea, suave y ligeramente espesa. Debe napar la cuchara, sin quedar demasiado pesada.
  • Une champiñones y salsa blanca.
    Cuando la salsa ya esté lisa, añade los champiñones salteados y mezcla bien para que se repartan y perfumen toda la preparación. En este punto, si te gusta una salsa más cremosa, mantenla a fuego bajo para que conserve su textura suave.
  • Incorpora el pollo y termina la cocción a fuego bajo.
    Introduce las piezas de pollo en la salsa con champiñones. Cocina todo junto a fuego bajo durante 15 a 20 minutos, o hasta que el pollo esté completamente cocido y tierno. La cocción suave ayuda a que el pollo absorba la salsa y quede jugoso. Remueve con cuidado de vez en cuando para que la salsa no se pegue y el calor se distribuya bien.
  • Ajusta la textura final antes de servir.
    El secreto de un buen pollo en salsa blanca con champiñones es dejar que los sabores se mezclen. Si prefieres la salsa más espesa, puedes cocinarla un poco más de tiempo sin tapar para que reduzca. Si la quieres más ligera, puedes optar por usar leche en lugar de crema.

Ideas para servir (sin complicarte)

Este plato queda muy bien con arroz (blanco o integral), puré de papas, o pasta como fettuccine o espagueti, porque todos absorben la salsa cremosa. Si buscas algo más liviano, acompaña con verduras al vapor.

Conservación y recalentado

  • En refrigeración: guarda el pollo con su salsa en un recipiente hermético hasta 3 días.
  • Para recalentar: hazlo a fuego bajo en sartén o en microondas, removiendo con cuidado para mantener la textura cremosa. Si al calentar notas la salsa más espesa, puedes suavizarla añadiendo un poco más de leche o crema (del mismo ingrediente que hayas usado).

Con estos pasos, tendrás un pollo tierno, bien ligado con una salsa blanca suave y champiñones dorados que le dan ese sabor profundo y reconfortante.

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