Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo total: 2 horas 30 minutos
Porciones: 8
Ingredientes
- 1 bizcocho de terciopelo rojo (puede ser comprado o casero)
- 2 tazas de nata montada
- 1 taza de queso crema, a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar glas
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 taza de chispas de chocolate blanco
- 1 taza de fresas frescas, en rodajas
- 1/2 taza de nueces troceadas (opcional)
- Cacao en polvo para la decoración (Recetas de Luisa)
Instructions:
- Prepara el espacio y los recipientes. Antes de empezar, elige un recipiente transparente tipo trifle o un tazón de vidrio amplio. Este postre luce mejor cuando se ven las capas, así que un recipiente de cristal te ayudará a crear ese efecto “wow” en la mesa. Ten a mano una espátula y dos recipientes: uno grande para el bizcocho y otro para la crema.
- Desmenuza el bizcocho de terciopelo rojo. Coloca el bizcocho en un bol grande y desmenúzalo hasta obtener trozos pequeños y bastante uniformes. Puedes hacerlo con las manos o ayudarte con un tenedor. La idea es que no queden pedazos enormes, porque el trifle se come por capas y cada cucharada debe combinar bizcocho y crema con facilidad. Si ves migas más finas y otros trocitos un poco más grandes, está bien, pero procura que en general el tamaño sea parejo para que se reparta el sabor en todo el postre.
- Bate el queso crema con el azúcar glas y la vainilla. En otro recipiente, añade el queso crema (importante que esté a temperatura ambiente para que no queden grumos). Incorpora el azúcar glas y la cucharadita de esencia de vainilla. Bate hasta lograr una crema bien integrada, suave y cremosa. Dedica unos minutos a este paso: cuanto más homogénea quede esta base, más sedosa será la textura final del trifle.
- Incorpora la nata montada con cuidado. Agrega la nata montada poco a poco a la mezcla de queso crema. Hazlo en varias tandas y mezcla con movimientos envolventes, usando una espátula, para mantener la ligereza. Este detalle marca la diferencia: si mezclas con demasiada fuerza, la crema pierde aire y queda más densa. Busca una mezcla esponjosa, suave, y con volumen, que después se pueda extender sin “pesar” sobre el bizcocho.
- Comienza el montaje: primera capa de bizcocho. En el fondo del recipiente de vidrio, coloca una capa de bizcocho desmenuzado. Cubre la base de manera uniforme, como si estuvieras “alfombrando” el fondo. Presiona apenas con la mano o con la espátula para nivelar, sin compactar demasiado: quieres que el postre siga siendo ligero.

- Añade una capa generosa de crema. Vierte una porción de la mezcla de queso crema y nata sobre el bizcocho. Extiéndela con la espátula hasta cubrirlo por completo, llegando a los bordes. Este paso ayuda a que, al enfriar, las capas se asienten y cada cucharada salga bonita y equilibrada.
- Capa de fresas y chispas de chocolate blanco. Distribuye rodajas de fresas sobre la crema, procurando que queden repartidas en toda la superficie. Luego esparce algunas chispas de chocolate blanco por encima. Esta combinación aporta contraste: la frescura de la fruta y el toque dulce del chocolate, que se integra muy bien con la crema.
- Repite las capas hasta llenar el recipiente. Continúa alternando capas en el mismo orden: bizcocho, crema, fresas y chispas de chocolate blanco. Mantén las capas lo más niveladas posible para que el trifle se vea bonito por los laterales del vidrio. Cuando llegues al final, termina con una capa de crema para que la decoración quede limpia y elegante.
- Decora con nueces (opcional) y cacao en polvo. Si decides usar las nueces, espárcelas por encima de la última capa de crema. Después, añade cacao en polvo para la decoración, espolvoreándolo de forma ligera para un acabado atractivo. Hazlo poco a poco: es mejor sumar una capa fina que pasarse de golpe.
- Enfría el trifle el tiempo indicado. Cubre el recipiente y llévalo al refrigerador durante al menos 2 horas. Este reposo es clave: permite que los sabores se mezclen y que el bizcocho se integre con la crema, logrando una textura más armoniosa y fácil de servir.
- Sirve y disfruta. Al momento de servir, puedes llevar el trifle directamente a la mesa o repartirlo en copas individuales. Sirve con una cuchara grande, bajando hasta el fondo para que cada porción lleve un poco de todo: bizcocho, crema, fresas y chispas de chocolate blanco.