Croquetas saludables sin fritura

Las croquetas saludables sin fritura son una alternativa perfecta para disfrutar de un bocado cremoso y sabroso sin recurrir al exceso de aceite. Esta versión mantiene la textura tierna en el interior y ligeramente crujiente en el exterior, pero se cocina al horno, lo que reduce notablemente la cantidad de grasa sin sacrificar el sabor. Son ideales como aperitivo, como parte de una comida ligera acompañadas de ensalada o incluso como opción práctica para llevar.

Estas croquetas destacan por su equilibrio: una masa suave y bien integrada que se moldea con facilidad, y un acabado dorado que se logra gracias al horneado. El secreto está en trabajar correctamente la base y dejar que repose lo suficiente para que tome consistencia antes de darles forma. Con paciencia y siguiendo cada paso con atención, el resultado será unas croquetas firmes por fuera y delicadamente cremosas por dentro.

Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 20-25 minutos
Tiempo total: 45 minutos
Porciones: 4

Ingredientes

Leche
Harina
Aceite de oliva
Cebolla
Sal
Pimienta
Nuez moscada
Pan rallado
Huevos

Preparación

Comienza preparando todos los ingredientes antes de iniciar la elaboración. Pela la cebolla y pícala muy finamente en brunoise para que se integre mejor en la masa y no se perciban trozos grandes en el resultado final. Reserva.

En una sartén amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio. Incorpora la cebolla picada y sofríela lentamente, removiendo con frecuencia para evitar que se queme. Debe quedar transparente y ligeramente tierna, sin llegar a dorarse en exceso. Este paso es importante, ya que una cebolla bien pochada aportará dulzor y profundidad de sabor a la masa.

Una vez que la cebolla esté lista, agrega la harina directamente a la sartén. Remueve de inmediato con una cuchara de madera o espátula para integrarla con el aceite y la cebolla. Cocina la harina durante unos minutos, sin dejar de remover, para que pierda el sabor crudo. Notarás que se forma una pasta espesa; este es el inicio de la base de la masa.

A continuación, añade la leche poco a poco, en pequeñas cantidades, sin dejar de remover constantemente. Es fundamental incorporar la leche de manera gradual para evitar la formación de grumos. Mezcla enérgicamente hasta que cada adición de leche se integre completamente antes de añadir más. Continúa así hasta que la masa adquiera una textura cremosa, espesa y homogénea.

Sazona con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada al gusto. Remueve bien para que los condimentos se distribuyan de forma uniforme. Cocina la mezcla a fuego medio-bajo, removiendo constantemente, hasta que espese y se despegue ligeramente de las paredes de la sartén. La masa debe quedar compacta pero suave.

Cuando la masa esté lista, pásala a una fuente o recipiente amplio y extiéndela para que se enfríe más rápidamente. Cubre con papel film en contacto directo con la superficie para evitar que se forme costra. Deja reposar hasta que esté completamente fría y firme; si es necesario, refrigera durante un tiempo para facilitar el moldeado.

Una vez fría, prepara un plato con pan rallado y otro con los huevos batidos. Toma pequeñas porciones de masa con ayuda de una cuchara y dales forma alargada u ovalada con las manos ligeramente humedecidas para evitar que se peguen.

Pasa cada croqueta primero por el huevo batido, asegurándote de cubrirla por completo, y luego por el pan rallado, presionando suavemente para que quede bien adherido. Si deseas una capa más crujiente, puedes repetir el proceso de empanado.

Precalienta el horno a temperatura media. Coloca las croquetas sobre una bandeja forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellas para que se cocinen de manera uniforme. Hornea durante aproximadamente 20 a 25 minutos, girándolas a mitad de cocción para que se doren por ambos lados.

Retira del horno cuando estén doradas y ligeramente crujientes por fuera. Déjalas reposar unos minutos antes de servir para que se asienten y mantengan mejor su forma.

Estas croquetas saludables sin fritura demuestran que es posible disfrutar de una textura cremosa y un sabor tradicional con una preparación más ligera y equilibrada, perfecta para cualquier ocasión.

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