Albóndigas al Horno con Queso y Patatas

Las albóndigas al horno con queso y patatas son una propuesta casera, reconfortante y muy completa, ideal para una comida familiar. Esta receta combina la jugosidad de las albóndigas elaboradas con carne picada de beef, el sabor suave y fundente del queso y la textura tierna de las patatas asadas. Al prepararse en el horno, todos los ingredientes se integran lentamente, permitiendo que los jugos de la carne impregnen las patatas y que el queso forme una capa dorada y ligeramente gratinada en la superficie.

Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 40 minutos
Tiempo total: 1 hora
Raciones: 4

Ingredientes

Para las albóndigas:
Carne picada de beef
Huevo
Pan rallado
Ajo
Perejil fresco
Sal
Pimienta

Para el acompañamiento:
Patatas
Cebolla
Queso rallado
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

Preparación

Comienza preparando las albóndigas. Coloca la carne picada de beef en un bol amplio, asegurándote de que esté bien fría para facilitar el mezclado. Añade el huevo ligeramente batido para que actúe como aglutinante. Incorpora el pan rallado, que ayudará a dar consistencia y a mantener la jugosidad interior. Agrega el ajo finamente picado y el perejil fresco también picado muy pequeño para que se distribuya de manera uniforme. Sazona con sal y pimienta al gusto.

Mezcla todos los ingredientes con las manos limpias o con una cuchara grande, integrando bien sin amasar en exceso para evitar que la carne se compacte demasiado. Cuando la mezcla esté homogénea, toma pequeñas porciones y forma bolas del mismo tamaño, procurando que queden compactas pero sin presionarlas demasiado. Reserva las albóndigas mientras preparas las patatas.

Pela las patatas y córtalas en rodajas no demasiado gruesas para que se cocinen correctamente en el horno. Intenta que todas tengan un grosor similar para lograr una cocción uniforme. Pela la cebolla y córtala en tiras finas.

Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Mientras se calienta, prepara una fuente apta para horno. Unta ligeramente el fondo con aceite de oliva para evitar que los ingredientes se adhieran.

Coloca una base de patatas distribuyéndolas de manera uniforme por toda la fuente. Añade por encima la cebolla en tiras, repartida de forma homogénea. Salpimienta ligeramente y rocía con un poco más de aceite de oliva para favorecer que las patatas se asen y se mantengan jugosas.

Dispón las albóndigas sobre la cama de patatas y cebolla, dejando un pequeño espacio entre ellas para que el calor circule correctamente. Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea durante aproximadamente 25 minutos, permitiendo que las albóndigas comiencen a dorarse y que las patatas se ablanden con el calor y los jugos que desprende la carne.

Pasado ese tiempo, retira la fuente con cuidado. Comprueba que las patatas estén tiernas al pincharlas con un cuchillo. Si es necesario, puedes darles unos minutos adicionales antes de añadir el queso. Una vez listas, cubre toda la superficie con el queso rallado, asegurándote de que quede bien repartido sobre las albóndigas y las patatas.

Vuelve a introducir la fuente en el horno y continúa la cocción durante unos 15 minutos más, hasta que el queso se funda completamente y adquiera un ligero tono dorado en la superficie. Si deseas un acabado más gratinado, puedes activar la función de grill durante los últimos minutos, vigilando constantemente para evitar que se queme.

Cuando el queso esté bien fundido y las albóndigas completamente cocinadas en su interior, retira la fuente del horno y deja reposar unos minutos antes de servir. Este breve reposo permitirá que los jugos se asienten y facilitará el emplatado.

Sirve las albóndigas al horno con queso y patatas bien calientes, asegurándote de acompañar cada porción con parte de las patatas y la cebolla, que habrán absorbido todo el sabor de la carne y el queso. Es un plato sencillo, abundante y lleno de sabor, perfecto para disfrutar recién hecho.

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