Trocitos de carne en salsa de mantequilla de ajo con crema de parmesano

Este exquisito plato combina jugosos trocitos de carne dorados a la perfección con una sedosa salsa de mantequilla y ajo, enriquecida con crema y queso parmesano. Es una receta reconfortante, intensa en sabor y perfecta para una cena especial o para consentir a la familia en cualquier día de la semana. La combinación del ajo aromático, la mantequilla fundente y el toque salino del parmesano crea una salsa cremosa que envuelve cada pedazo de carne, logrando un resultado irresistible.

La textura es uno de los grandes atractivos de este plato: la carne queda tierna por dentro y ligeramente crujiente por fuera gracias al sellado inicial, mientras que la salsa aporta suavidad y profundidad. Es una receta sencilla, pero con un acabado digno de restaurante.

Ingredientes

  • Trocitos de carne
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Mantequilla
  • Ajo picado
  • Crema de leche
  • Queso parmesano rallado

Tiempo de preparación
Tiempo de cocción
Tiempo total
Porciones
Calorías

Preparación

Antes de comenzar, asegúrate de tener todos los ingredientes listos y medidos. Saca la carne del refrigerador unos minutos antes de cocinarla para que no esté demasiado fría al momento de llevarla a la sartén; esto ayudará a que se selle mejor y conserve sus jugos.

  • Sazona los trocitos de carne generosamente con sal y pimienta al gusto. Mezcla bien para que cada pieza quede cubierta de manera uniforme. Este paso es fundamental para potenciar el sabor desde el inicio.
  • Coloca una sartén amplia a fuego medio-alto y añade una porción de mantequilla. Deja que se derrita completamente y comience a burbujear ligeramente, pero sin que llegue a quemarse.
  • Incorpora los trocitos de carne en la sartén caliente, distribuyéndolos en una sola capa para que se doren correctamente. Evita amontonarlos, ya que esto provocaría que se cocinen al vapor en lugar de sellarse.
  • Cocina la carne sin moverla durante unos minutos para que se forme una costra dorada en la base. Luego, voltea cada trocito y continúa la cocción hasta que estén bien dorados por todos los lados. El objetivo es lograr un exterior caramelizado y un interior jugoso.
  • Una vez que la carne esté sellada y cocida a tu gusto, retírala temporalmente de la sartén y resérvala en un plato. Esto evitará que se sobrecocine mientras preparas la salsa.
  • En la misma sartén, añade un poco más de mantequilla si es necesario. Incorpora el ajo picado y sofríelo a fuego medio, removiendo constantemente para que libere su aroma sin quemarse. El ajo debe volverse fragante y ligeramente dorado, pero no oscuro.
  • Reduce el fuego y agrega la crema de leche a la sartén. Mezcla bien con el ajo y los jugos que quedaron de la carne, raspando suavemente el fondo para integrar todos los sabores concentrados.
  • Deja que la crema hierva suavemente y espese ligeramente durante unos minutos. Remueve de vez en cuando para evitar que se pegue.
  • Añade el queso parmesano rallado poco a poco, mezclando constantemente hasta que se derrita por completo y la salsa adquiera una textura cremosa y homogénea. Ajusta de sal y pimienta si es necesario, teniendo en cuenta que el parmesano aporta salinidad.
  • Devuelve los trocitos de carne a la sartén con la salsa. Mezcla cuidadosamente para que cada pieza quede bien cubierta con la crema de parmesano.
  • Cocina todo junto durante unos minutos más a fuego bajo, permitiendo que la carne absorba parte del sabor de la salsa y que esta termine de espesar.
  • Retira del fuego y sirve inmediatamente, asegurándote de bañar cada porción con abundante salsa.

Consejos para un resultado perfecto

Para lograr una carne más tierna, evita sobrecocinarla. El sellado inicial a fuego medio-alto es clave para conservar los jugos en el interior. Además, cocina el ajo con atención, ya que si se quema puede aportar un sabor amargo a la salsa.

Si deseas una salsa más espesa, deja que reduzca unos minutos adicionales antes de reincorporar la carne. Por el contrario, si prefieres una textura más ligera, puedes ajustar el tiempo de cocción de la crema.

Este plato se disfruta mejor recién hecho, cuando la salsa está en su punto más cremoso y la carne conserva toda su jugosidad. Es una opción perfecta para acompañar con tu guarnición favorita y disfrutar de una comida reconfortante, llena de sabor y textura.

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