Pan de queso casero

El pan de queso casero es una delicia irresistible que combina la suavidad de una masa bien preparada con el sabor intenso y fundente del queso. Perfecto para acompañar el desayuno, la merienda o incluso como aperitivo, este pan aporta una textura esponjosa y un aroma irresistible que llenará tu cocina desde el primer momento. Su preparación es sencilla, y con unos pocos ingredientes básicos puedes lograr un resultado profesional, digno de cualquier panadería artesanal.

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 200 g de queso rallado (puede ser mozzarella, parmesano o una mezcla de ambos)
  • 250 ml de leche
  • 100 g de mantequilla derretida
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 1 cucharadita de sal

Instrucciones detalladas

1. Mezclar los ingredientes secos

Comienza por preparar los ingredientes secos. Tamiza la harina de trigo en un recipiente grande, asegurándote de que no queden grumos. Añade el polvo de hornear y la sal, y mezcla con una espátula o con tus manos hasta que todos los elementos estén completamente integrados. Este paso es fundamental para que la masa tenga una textura uniforme y ligera, evitando que el pan quede compacto o duro.

2. Incorporar los ingredientes húmedos

En otro recipiente, derrite la mantequilla a fuego bajo o en el microondas hasta que esté completamente líquida pero sin que llegue a hervir. Luego, añade la leche poco a poco a la mezcla de harina, combinando cuidadosamente con una espátula. Puedes alternar entre mezclar con la espátula y amasar con las manos para obtener una masa suave, homogénea y ligeramente elástica que no se pegue a los dedos. Si la masa se siente demasiado seca, agrega un poco más de leche, pero con moderación, para mantener la consistencia adecuada.

3. Añadir el queso

Una vez que la masa está bien formada, incorpora el queso rallado elegido. Mezcla con movimientos envolventes y amasa ligeramente hasta que el queso se distribuya de manera uniforme por toda la masa. Este paso garantiza que cada pan tenga trozos de queso fundido en su interior, aportando un sabor intenso y delicioso en cada bocado.

4. Formar los panes

Divide la masa en porciones medianas, del tamaño que prefieras para tus panes. Forma bolitas o discos con cada porción, presionando ligeramente para que mantengan su forma durante el horneado. Coloca cada pieza en una bandeja para horno previamente engrasada o cubierta con papel vegetal. Deja un pequeño espacio entre cada pan para que el calor circule y se doren de manera uniforme.

5. Hornear

Precalienta el horno a 180 °C (350 °F) durante unos 10 minutos antes de introducir la bandeja. Hornea los panes durante 20 a 25 minutos o hasta que adquieran un tono dorado en la superficie y desprendan un aroma irresistible. Evita abrir el horno durante los primeros 15 minutos para que la masa no se baje y se mantenga esponjosa.

6. Servir

Retira la bandeja del horno y deja reposar los panes unos minutos antes de servirlos. Este breve descanso permite que se asienten y que el queso se enfríe ligeramente, conservando su textura fundente pero evitando quemaduras al comerlos. Puedes disfrutarlos solos o acompañados de mantequilla, mermeladas o algún paté de tu elección.

Consejo

Si deseas potenciar el sabor, puedes añadir una pizca de orégano seco o un poco de ajo en polvo a la masa antes de hornear. Para una textura más suave y cremosa, sustituye parte del queso rallado por ricota o queso crema, lo que hará que los panes tengan un interior más jugoso sin perder la esencia del pan de queso tradicional.

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