Pollo al Horno con Limón y Romero Jugoso y Aromático

Un clásico de inspiración mediterránea que destaca por su equilibrio perfecto entre frescura, aroma y textura. Este pollo al horno logra una piel intensamente dorada y crujiente, mientras que el interior se mantiene tierno, jugoso y lleno de sabor. El limón aporta un toque cítrico brillante que realza la carne, el romero fresco impregna cada bocado con su perfume inconfundible y el ajo añade profundidad. El pimentón contribuye con un color atractivo y un matiz ligeramente dulce y ahumado que redondea el conjunto. Es una receta ideal para comidas familiares, almuerzos de domingo o cenas sencillas pero elegantes, ya que requiere ingredientes accesibles y una técnica fácil, pero ofrece un resultado espectacular.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 kg de cuartos traseros de pollo (muslos y contramuslos con piel y hueso; la piel es esencial para lograr el acabado crujiente)
  • 2–3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal fina al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 limón grande (su zumo y rodajas finas)
  • 3–4 dientes de ajo (picados finamente o laminados)
  • 1 cucharada de romero fresco (hojas picadas o ramitas enteras)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (o mezcla de dulce y ahumado)
  • 100–120 ml de caldo de pollo o caldo de verduras

Preparación paso a paso

  • Precalentamiento del horno.
    Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Si tu horno dispone de función ventilador, puedes activarla para favorecer un dorado más uniforme. Es importante que el horno esté completamente caliente antes de introducir el pollo, ya que esto ayudará a sellar la piel desde el inicio y a conservar los jugos en el interior.
  • Preparación del adobo.
    En un bol pequeño, vierte el aceite de oliva virgen extra. Añade los dientes de ajo picados o laminados, procurando que queden distribuidos de forma homogénea. Incorpora el romero fresco, ya sea en hojas picadas para un sabor más integrado o en ramitas enteras si prefieres un aroma más sutil y decorativo. Agrega el pimentón dulce y mezcla bien para que se disuelva en el aceite. Exprime el limón y añade su zumo al bol, reservando las rodajas finas para más adelante. Sazona con sal fina y pimienta negra recién molida al gusto. Remueve cuidadosamente hasta obtener una mezcla uniforme, ligeramente espesa y muy aromática.
  • Preparación del pollo.
    Coloca los cuartos traseros de pollo en una bandeja amplia apta para horno, preferiblemente de cerámica o vidrio, ya que estos materiales favorecen la formación de una salsa sabrosa en el fondo. Seca ligeramente la piel del pollo con papel de cocina si es necesario; esto ayudará a que quede más crujiente. Con ayuda de una cuchara o con las manos, unta cada pieza generosamente con el adobo preparado. Asegúrate de cubrir toda la superficie, masajeando bien la piel para que absorba los sabores. Si es posible, levanta ligeramente la piel con cuidado e introduce un poco de adobo debajo para potenciar aún más el sabor.
  • Distribución de limón y caldo.
    Coloca las rodajas finas de limón sobre las piezas de pollo y también entre ellas, para que durante el horneado liberen su jugo y perfume. Si lo deseas, puedes añadir alguna ramita extra de romero sobre la bandeja. Vierte el caldo alrededor del pollo, directamente en el fondo de la bandeja y no sobre la piel, para no arrastrar el adobo. Este líquido ayudará a mantener la carne jugosa y a formar una salsa deliciosa.
  • Horneado.
    Introduce la bandeja en la parte media del horno. Hornea durante 45 a 55 minutos. A mitad de cocción, aproximadamente a los 25 o 30 minutos, abre el horno con cuidado y, utilizando una cuchara, recoge los jugos del fondo para rociar las piezas de pollo. Este paso es clave para mantener la carne jugosa y potenciar el sabor. Si tu horno no calienta de manera uniforme, gira la bandeja en ese momento para asegurar un dorado parejo.
  • Dorado final.
    Si deseas una piel especialmente crujiente, activa la función grill durante los últimos 5 minutos de cocción. Vigila constantemente para evitar que se queme. El pollo estará listo cuando la piel presente un color dorado intenso y textura crujiente, y al pinchar la parte más gruesa el jugo salga claro. Si dispones de termómetro de cocina, la temperatura interna debe situarse entre 75 y 80 °C.
  • Reposo.
    Retira la bandeja del horno y cubre el pollo ligeramente con papel de aluminio sin sellar por completo. Déjalo reposar entre 5 y 10 minutos. Este tiempo permite que los jugos se redistribuyan dentro de la carne, logrando una textura más tierna y sabrosa al servir.

Sugerencias para servir

Sirve el pollo caliente acompañado de patatas panaderas, patatas asadas o fritas, que absorben perfectamente la salsa. También combina muy bien con arroz blanco o cuscús, ideales para recoger los jugos aromáticos del fondo. Un pan crujiente tipo baguette es perfecto para aprovechar cada gota de salsa. Completa el plato con una ensalada verde fresca o con verduras asadas para equilibrar sabores y texturas.

Tiempo total: 60–70 minutos
Porciones: 4 personas

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