Este budín de pan es un verdadero homenaje al chocolate. Cada bocado combina la suavidad y humedad del pan remojado en leche con la intensidad del cacao puro y las pepitas de chocolate negro que se funden lentamente al hornearse. La base de caramelo añade un contraste brillante y dulce que equilibra el amargor profundo del chocolate, creando una experiencia de sabor que recuerda a la pastelería fina, pero con la calidez de un postre casero. Perfecto para meriendas, para sorprender a la familia o para cualquier momento en el que se quiera un postre reconfortante y lleno de chocolate.
Ingredientes (para molde de 20–22 cm):
- 300 g de pan del día anterior, sin corteza dura o con corteza fina, cortado en trozos grandes
- 750 ml de leche entera, o 600 ml de leche + 150 ml de nata para una textura más cremosa
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 150 g de azúcar blanco
- 1 cucharadita de extracto de vainilla o semillas de ½ vaina
- 1 pizca de sal
- 30 g de cacao puro sin azúcar de buena calidad
- 100 g de chocolate negro (mínimo 60–70% cacao), troceado en pepitas o trozos medianos
Para el caramelo:
- 120 g de azúcar blanco
- 2 cucharadas de agua
Opcionales para más textura y sabor:
- 50–80 g de pepitas de chocolate extra o nueces picadas
- Un pellizco de sal marina en la masa o sobre el caramelo para un contraste dulce-salado
Preparación paso a paso:
- Precalienta el horno a 170°C con calor arriba y abajo. Evita el ventilador para asegurar una cocción uniforme. Engrasa ligeramente un molde redondo o alargado tipo flan de 20–22 cm, asegurándote de cubrir bien todos los bordes.
- Preparación del caramelo: En una sartén pequeña, mezcla 120 g de azúcar con 2 cucharadas de agua a fuego medio. No remuevas con utensilios; simplemente mueve la sartén de vez en cuando para que el azúcar se disuelva uniformemente. Observa cómo el líquido se transforma lentamente en un color ámbar dorado intenso. Una vez listo, vierte el caramelo rápidamente en el fondo del molde y gira el molde suavemente para cubrir toda la base. Deja que se enfríe y endurezca mientras preparas la mezcla del budín.
- Infusión del pan: En una olla mediana, calienta la leche junto con 150 g de azúcar, la vainilla y la pizca de sal. La leche debe estar muy caliente, casi a punto de hervir, pero sin llegar a ebullición (aproximadamente 70–80°C). Retira del fuego y añade los trozos de pan. Remueve bien para que todos los trozos queden impregnados y deja reposar entre 10 y 15 minutos hasta que el pan se ablande por completo y absorba la leche aromatizada.
- Tamiza el cacao puro directamente sobre la mezcla de pan y leche para evitar grumos y remueve hasta que se disuelva totalmente. La mezcla comenzará a tomar un color oscuro uniforme, con un aroma profundo y tentador.
- Tritura la mezcla con una batidora de mano o procesador hasta obtener una textura cremosa y homogénea. Si prefieres un budín más rústico, puedes dejar pequeños trocitos de pan sin triturar. Deja que la mezcla se temple ligeramente antes de continuar.

- En un bol aparte, bate los huevos hasta que estén homogéneos. Incorpora poco a poco la mezcla de pan y leche templada a los huevos, mezclando suavemente y de manera constante para evitar que los huevos se cocinen y se cuajen.
- Agrega el chocolate negro troceado al final y mezcla suavemente para que se distribuya de manera uniforme. Algunas pepitas se fundirán ligeramente al hornearse, creando bolsitas de chocolate derretido en el budín.
- Vierte la preparación en el molde previamente caramelizado. Para un horneado perfecto, coloca el molde en una bandeja más grande y añade agua caliente hasta la mitad del molde, o cubre el budín con papel aluminio para proteger la superficie.
- Hornea al baño María entre 55 y 70 minutos. El budín estará listo cuando, al insertar un palillo en el centro, salga casi limpio; debe quedar ligeramente tembloroso en el centro para garantizar una textura cremosa y húmeda.
- Retira cuidadosamente del horno y del baño María. Deja enfriar a temperatura ambiente aproximadamente una hora, y luego refrigera mínimo 4 horas, idealmente toda la noche, para que los sabores se asienten y el caramelo se integre con la masa.
- Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por el borde del molde, coloca un plato sobre él y da la vuelta con cuidado. El caramelo formará un brillo perfecto sobre la superficie del budín. Sirve frío o a temperatura ambiente, solo o acompañado de nata montada, helado de vainilla, yogur griego o un chorrito de salsa de chocolate caliente.
Consejos para un resultado impecable:
- Usa chocolate negro de buena calidad, cuanto más amargo, más intenso será el sabor.
- No sobrebatas la mezcla después de incorporar los huevos para evitar que la textura quede gomosa.
- El baño María es fundamental para que el budín cueza uniformemente y no se agriete.
- Guarda el budín tapado en la nevera hasta 4–5 días.
Tiempo total: 1 h 30 min (más tiempo de enfriado y reposo)
Porciones: 8–10