Ingredientes
- Patatas (cantidad suficiente según el tamaño de la tortilla que quieras hacer; por ejemplo, 4 o 5 patatas medianas)
- Huevos (4–6 unidades, dependiendo de cuán grande quieras la tortilla)
- Cebolla (opcional, pero tradicional en muchas casas; corta una cebolla mediana si la usas)
- Sal al gusto
- Aceite de oliva (suficiente para freír las patatas y pochar la cebolla)
(No se menciona bacon, jamón, ni bebidas alcohólicas en la receta básica de Abuela María, por lo que no hay reemplazos de esos ingredientes.)
Preparación de los ingredientes
Paso 1: Seleccionar y preparar las patatas
Lo primero que debes hacer es elegir patatas de buena calidad, preferiblemente harinosas o de cocina, porque estas se cocinan mejor y absorben el huevo de manera uniforme. Lava primero las patatas bajo un chorro de agua fría para eliminar la tierra o las impurezas de la piel. Luego, con un cuchillo afilado, pela completamente cada patata. Hazlo con cuidado para no quitar demasiada carne junto con la piel.
Una vez peladas, coloca las patatas sobre una tabla de cortar y córtalas en láminas finas pero resistentes, de aproximadamente 3–4 mm de grosor. Estas láminas finas permitirán que las patatas se cocinen de manera uniforme cuando las frías. Si decides usar cebolla, pélala también y córtala en juliana (tiras finas) o en pequeños trozos, según tu preferencia.
Paso 2: Batir los huevos
Rompe los huevos en un bol grande y añade una pizca de sal. Usa un tenedor o unas varillas para batirlos vigorosamente hasta que la mezcla esté homogénea y ligeramente espumosa. Esto ayuda a incorporar aire y hace que la tortilla quede más esponjosa y jugosa una vez cuajada. Reserva el bol con los huevos batidos cerca de la zona de trabajo para que esté listo cuando termines de cocinar las patatas.
Cocinado de la tortilla
Paso 3: Freír las patatas y la cebolla
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-bajo. El aceite no debe estar extremadamente caliente, sino lo suficiente para que las patatas se cocinen lentamente sin dorarse demasiado rápido. Esto permite que se ablanden sin quedar crujientes por fuera y duras por dentro.
Introduce las patatas cuidadosamente en la sartén, extendiéndolas en una sola capa si es posible. Si agregas cebolla, distribúyela entre las patatas. Mezcla suavemente con una espátula o una cuchara ranurada para que el aceite cubra bien cada lámina. Mantén el fuego a un nivel medio-bajo y remueve de vez en cuando para que las patatas y cebolla se cocinen lentamente y absorban el aceite, hasta que estén tiernas pero no deshechas – esto puede tardar entre 15 y 25 minutos según el volumen de patatas.
Un truco útil es probar la textura de las patatas pinchándolas con un tenedor: cuando este se hunda sin resistencia, significa que están listas para mezclarse con el huevo.
Paso 4: Escurrir el aceite
Cuando las patatas estén bien cocidas y tiernas, usa una espumadera para retirar la mezcla de patata y cebolla de la sartén. Colócala sobre un plato grande o un colador sobre otro bol para que el exceso de aceite escurra por sí solo. No deseches todo el aceite: puedes reservar un poco para después cuajar la tortilla.

Paso 5: Mezclar la patata con el huevo
Con las patatas y cebolla aún tibias, incorpóralas con cuidado al bol donde batiste los huevos. Usa una espátula para mezclar suavemente, asegurándote de que cada trozo de patata quede impregnado con el huevo batido. La mezcla debe quedar bien integrada, sin que se rompan demasiado las patatas pero sí de manera uniforme para que al cocinar la tortilla tenga buena textura. Deja reposar la mezcla unos minutos antes de verterla en la sartén; esto ayuda a que los sabores se integren.
Paso 6: Cuajar la tortilla
Calienta una sartén más pequeña o la misma sartén limpiada con un poco del aceite reservado a fuego medio. Vierte la mezcla de huevo, patata y cebolla en la sartén caliente. Deja que comience a cuajar sin moverla durante unos minutos, hasta que los bordes empiecen a solidificarse y tomar un color ligeramente dorado.
Con ayuda de una espátula de silicona o de madera, recorre los bordes para despegar la tortilla de la sartén y comprobar que no se pegue. Luego, coloca un plato grande encima de la sartén y, con mucho cuidado, voltea la sartén para que la tortilla caiga sobre el plato. Desliza luego la tortilla de nuevo en la sartén con la parte que estaba arriba hacia abajo para que se cocine ese lado también.
Reduce un poco el fuego y deja que la tortilla termine de cuajarse por dentro, sin que se dore demasiado por fuera – esto mantiene el centro jugoso y sabroso.
Consejos finales y presentación
Una tortilla de patatas bien hecha tiene una textura suave, ligeramente tierna por dentro y con un color dorado uniforme por fuera. Puedes servirla inmediatamente, caliente, o dejarla enfriar ligeramente para servirla a temperatura ambiente, lo que también es tradicional en España. Algunas personas prefieren acompañarla con una ensalada fresca o un trozo de pan crujiente para completar la comida, pero eso ya depende de tu gusto personal.