CHOCOFLAN O TORTA IMPOSIBLE

El chocoflan, también conocido como torta imposible, es uno de esos postres que sorprenden desde el primer momento. Su nombre no es casualidad: durante la cocción, las mezclas se invierten dentro del molde, creando dos capas perfectamente definidas, una de bizcocho de chocolate y otra de flan suave y cremoso. El resultado es un contraste irresistible de texturas y sabores, coronado por una capa brillante de caramelo que lo convierte en una verdadera obra maestra de la repostería casera.

Este postre combina lo mejor de dos clásicos en una sola preparación. Por un lado, la intensidad del chocolate, con su miga húmeda y ligeramente esponjosa; por otro, la delicadeza del flan, firme pero sedoso, que se funde en la boca. Al desmoldarlo, el caramelo baña la superficie y se desliza suavemente por los bordes, aportando un dulzor equilibrado que armoniza cada bocado.

Ingredientes

Para el caramelo:

  • Azúcar

Para el flan:

  • Leche condensada
  • Leche evaporada
  • Huevos
  • Queso crema
  • Esencia de vainilla

Para el pastel de chocolate:

  • Harina de trigo
  • Cacao en polvo
  • Azúcar
  • Huevos
  • Aceite
  • Leche
  • Polvo de hornear

Preparación

Preparación del caramelo:

Comienza colocando el azúcar en una sartén o cazo a fuego medio. No agregues agua ni remuevas al principio. Deja que el calor actúe lentamente hasta que el azúcar comience a fundirse y adquiera un tono dorado. Cuando empiece a derretirse en los bordes, puedes mover suavemente el recipiente para ayudar a que se funda de manera uniforme. Continúa la cocción hasta obtener un caramelo de color ámbar, cuidando que no se queme, ya que podría volverse amargo.

Una vez listo, vierte el caramelo inmediatamente en el fondo de un molde previamente preparado, inclinándolo con cuidado para cubrir toda la base de manera uniforme. Trabaja con rapidez, ya que el caramelo se endurece en pocos minutos. Reserva el molde mientras preparas las mezclas.

Preparación del flan:

En una licuadora coloca la leche condensada, la leche evaporada, los huevos, el queso crema y la esencia de vainilla. Licúa durante varios minutos hasta obtener una mezcla completamente homogénea, sin grumos y con una textura suave y ligeramente espesa. Es importante asegurarse de que el queso crema esté bien integrado para que el flan quede perfectamente liso al hornearse.

Reserva la mezcla del flan mientras elaboras la parte del pastel de chocolate.

Preparación del pastel de chocolate:

En un recipiente amplio, coloca los huevos y el azúcar. Bate hasta que la mezcla se vea ligeramente más clara y bien integrada. Añade el aceite y la leche, mezclando nuevamente hasta obtener una preparación uniforme.

En otro recipiente, tamiza la harina de trigo junto con el cacao en polvo y el polvo de hornear. Este paso es fundamental para evitar grumos y lograr una textura más ligera en el bizcocho. Incorpora poco a poco los ingredientes secos a la mezcla líquida, mezclando suavemente hasta integrar todo. No batas en exceso; solo lo necesario para que no queden restos de harina visibles. Obtendrás una masa de consistencia fluida pero con cuerpo.

Montaje del chocoflan:

Con el molde ya cubierto de caramelo sólido en la base, vierte primero la mezcla del pastel de chocolate. Extiéndela con cuidado para que quede distribuida de forma pareja.

A continuación, vierte lentamente la mezcla del flan sobre la masa de chocolate. Hazlo despacio, ayudándote con el dorso de una cuchara para amortiguar la caída del líquido y evitar que ambas preparaciones se mezclen demasiado. Aunque al principio las capas parezcan invertidas, durante la cocción se acomodarán por sí solas.

Cocción:

Precalienta el horno a temperatura media. Coloca el molde dentro de un recipiente más grande con agua caliente para cocinar a baño María. El agua debe llegar aproximadamente a la mitad del molde, lo que permitirá una cocción suave y uniforme.

Lleva al horno y hornea hasta que, al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. El tiempo puede variar según el horno, pero es importante no abrirlo constantemente para mantener la temperatura estable.

Cuando esté listo, retira el molde del horno y del baño María con cuidado. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera durante varias horas para que tome firmeza y sea más fácil desmoldar.

Desmoldado:

Para desmoldar, pasa un cuchillo por los bordes si es necesario. Coloca un plato grande sobre el molde y voltea con un movimiento firme y seguro. Levanta el molde con cuidado y deja que el caramelo caiga sobre la superficie.

El resultado será una torta de dos capas perfectamente definidas: arriba el flan brillante cubierto de caramelo y abajo el bizcocho de chocolate. Un postre vistoso, delicioso y perfecto para compartir en cualquier ocasión especial.

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