El pollo a la jardinera es un plato tradicional muy apreciado en la cocina casera. Su nombre proviene de la variedad de verduras que acompañan al pollo, creando un plato colorido, nutritivo y lleno de aromas naturales. Esta receta combina piezas de pollo doradas con verduras frescas y un caldo sabroso que se cocina lentamente hasta lograr una textura tierna y jugosa.
Es una preparación ideal para una comida familiar, ya que reúne ingredientes simples que, al cocinarse juntos, desarrollan un sabor profundo y reconfortante. Las verduras aportan frescura, mientras que las especias y el caldo realzan el sabor del pollo. El resultado es un guiso equilibrado, nutritivo y muy fácil de preparar en casa.
Ingredientes
- 8 piezas de pollo (muslos y contramuslos, con piel)
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de tomillo seco
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- 1 cebolla grande cortada en rodajas
- 2 zanahorias medianas cortadas en rodajas
- 1 pimiento rojo cortado en tiras
- 1 pimiento verde cortado en tiras
- 2 dientes de ajo finamente picados
- 1 calabacín mediano cortado en medias lunas
- 100 g de guisantes frescos o congelados
- 100 g de judías verdes cortadas en trozos de aproximadamente 3 cm
- 250 ml de caldo de pollo casero (o caldo de verduras)
- 2 tomates maduros pelados y picados
- 1 hoja de laurel
- 1 ramita de romero fresco
Tiempo de Preparación
Tiempo de preparación
15 minutos
Tiempo de cocción
40 minutos
Tiempo total
55 minutos
Porciones
4 porciones
Instrucciones
1. Preparar el pollo
Comienza lavando cuidadosamente las piezas de pollo bajo agua fría para eliminar cualquier residuo. Una vez limpias, sécalas muy bien con papel de cocina para retirar el exceso de humedad. Este paso es importante porque permite que el pollo se dore correctamente durante la cocción.
A continuación, sazona las piezas con sal, pimienta negra recién molida, pimentón dulce y tomillo seco. Procura distribuir las especias de manera uniforme por todos los lados del pollo para que cada pieza quede bien condimentada.

2. Dorar el pollo
Coloca una cazuela amplia o una sartén profunda a fuego medio. Añade las tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y deja que se caliente ligeramente.
Cuando el aceite esté caliente, incorpora las piezas de pollo en la cazuela. Es importante no amontonarlas para que puedan dorarse correctamente. Cocina el pollo durante varios minutos por cada lado hasta que la piel esté dorada y ligeramente crujiente. Este proceso sella la carne y ayuda a conservar los jugos durante el resto de la cocción.
Una vez que el pollo esté bien dorado, retíralo de la cazuela y resérvalo en un plato.
3. Sofreír las verduras
En la misma cazuela donde doraste el pollo, añade la cebolla cortada en rodajas y los dientes de ajo picados. Sofríe a fuego medio durante unos minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se quemen.
Cuando la cebolla comience a volverse transparente y aromática, agrega las zanahorias en rodajas, el pimiento rojo y el pimiento verde en tiras. Cocina las verduras durante unos minutos más para que comiencen a ablandarse y liberen sus sabores.
4. Incorporar el tomate y continuar el sofrito
Añade los tomates maduros pelados y picados a la cazuela con las verduras. Remueve bien para integrar todos los ingredientes y deja cocinar a fuego medio durante unos minutos. El tomate se irá deshaciendo lentamente, formando una base de salsa natural que aportará sabor y color al plato.
5. Agregar el pollo y el caldo
Una vez que el sofrito esté bien integrado, vuelve a colocar las piezas de pollo doradas dentro de la cazuela. Añade también el caldo de pollo, la hoja de laurel y la ramita de romero fresco.
Remueve suavemente para que todos los ingredientes queden bien distribuidos. El caldo ayudará a crear una salsa ligera y sabrosa mientras el pollo termina de cocinarse.
6. Añadir las verduras restantes
Incorpora el calabacín cortado en medias lunas, los guisantes y las judías verdes. Estas verduras aportarán textura y color al plato.
Mezcla suavemente para que todas las verduras se integren con el pollo y la salsa.
7. Cocinar a fuego lento
Reduce el fuego a medio-bajo y tapa parcialmente la cazuela. Deja cocinar durante aproximadamente 25 a 30 minutos. Durante este tiempo, el pollo se volverá tierno y absorberá los sabores del caldo y las verduras.
Remueve ocasionalmente para asegurarte de que nada se pegue al fondo de la cazuela y para que la cocción sea uniforme.
8. Ajustar el sabor y servir
Cuando el pollo esté completamente cocido y las verduras estén tiernas, prueba la salsa y ajusta la sal o la pimienta si es necesario.
Retira la hoja de laurel y la ramita de romero antes de servir. Sirve el pollo a la jardinera bien caliente, acompañado de las verduras y una generosa cantidad de la salsa que se ha formado durante la cocción.
Este plato se disfruta mejor recién hecho, cuando los aromas de las verduras y las especias están en su punto máximo y el pollo conserva toda su jugosidad.