Para empezar, esta gelatina mosaico de frutas es un postre ideal para compartir: fresca, vistosa, con fragmentos de colores y sabores suaves que agradan tanto a niños como a adultos. Su preparación requiere un poco de paciencia sobre todo para el cuajado, pero los pasos son sencillos y el resultado vale totalmente la espera. A continuación, te explico paso a paso cómo prepararla con claridad.
Ingredientes
- Varias gelatinas de sabores diferentes (por ejemplo: fresa, limón, mango, según los sobres que tengas), para crear los “mosaicos” de color.
- Agua, suficiente para disolver la gelatina según las instrucciones del paquete y para completar con agua fría o templada según el método.
- Un molde — puede ser redondo, rectangular o con forma de anillo — según lo que tengas en casa.
- Opcional: un poco de aceite suave (como de girasol) para engrasar el molde y facilitar el desmoldado.
Instrucciones detalladas:
- Comienza eligiendo los sabores de gelatina que usarás para los fragmentos de colores. Prepara cada sabor por separado, siguiendo las indicaciones del paquete: normalmente, debes disolver el contenido del sobre en agua caliente, removiendo bien para evitar grumos.
- Una vez que cada sabor esté bien disuelto, añade la cantidad de agua fría o templada que indique la receta — esto ayuda a bajar la temperatura de la mezcla.
- Vierte cada gelatina ya disuelta en un recipiente amplio y deja que se entibie un poco si está muy caliente. Luego, cubre con film transparente o tapa y lleva al refrigerador. Debes dejarlas cuajar por varias horas, idealmente toda la noche, o al menos el tiempo recomendado por el fabricante. Esto asegura que los bloques de gelatina tengan firmeza para cortarlos posteriormente.
- Cuando las gelatinas de colores estén bien cuajadas, sácalas del molde original (si venían en él) o simplemente corta en cubos o dados uniformes con un cuchillo bien afilado. Para facilitar cortes limpios, puedes humedecer ligeramente la hoja del cuchillo.
- Toma el molde definitivo donde montarás la gelatina mosaico. Engrásalo con una capa muy ligera de aceite — un papel absorbente con unas gotas de aceite funciona bien — para que luego desmoldar sea más sencillo y conservar su forma. Asegúrate de no dejar exceso de aceite.
- Coloca los cubos de gelatina de colores dentro del molde, mezclándolos de forma que los colores queden distribuidos de forma bonita y variada (alternando tonos, mezclando sabores). La idea es que, al cortar, el postre recuerde un mosaico: fragmentos de distintos colores.
- Después, toma el resto de gelatina (si la receta incluye una parte neutra o de leche — en este caso, si sólo usas gelatinas de sabores, omite este paso). Si vas a usar una gelatina neutra mezclada con leche o leche condensada/leche evaporada, hidrata la gelatina en agua fría durante algunos minutos. Mientras tanto, calienta la leche (o mezcla de leches) a fuego medio, removiendo, hasta que esté caliente pero sin llegar a hervir.

- Una vez hidratada la gelatina neutra, agrégale poco a poco la mezcla caliente de leches, removiendo constantemente para homogeneizar bien. Luego deja que la mezcla se enfríe un poco — aproximadamente una hora — para evitar que el calor funde los cubos de colores ya colocados en el molde.
- Cuando la mezcla de leche esté tibia pero aún líquida, viértela lentamente sobre los cubos de gelatina de colores ya acomodados en el molde. Para evitar burbujas de aire, levanta ligeramente el molde y déjalo caer suavemente sobre el mesón unas dos o tres veces: esto ayuda a expulsar el aire atrapado.
- Finalmente, lleva el molde al refrigerador y deja que cuaje por al menos cuatro horas — aunque si puedes dejarlo más tiempo, mucho mejor: la textura será más firme y el corte más limpio.
- A la hora de servir, saca el molde del refrigerador. Para facilitar el desmoldado, puedes sumergir unos segundos el fondo del molde en agua caliente: esto ayuda a que los bordes se despeguen. Luego, inviértelo en un plato y, con cuidado, desmóldalo.
- Cortar en porciones y servir. Puedes acompañarlo con frutas frescas troceadas o frutos rojos para un toque decorativo adicional; aunque por sí sola, esta gelatina mosaico ya es un postre perfecto: colorido, ligero, y agradable al paladar.
Sugerencias y consejos:
- Escoge sabores de gelatina que contrasten bien entre sí, para que los cubos de color resalten y el efecto “mosaico” sea más vistoso.
- Si usas un molde de forma especial (anillo, corona, rectangular), no olvides engrasarlo muy ligeramente — esto facilitará enormemente revelar la forma final.
- Para cortes más limpios, usa un cuchillo afilado y ligeramente húmedo.
- Si preparas las gelatinas de colores el día anterior y haces la parte “blanca” o láctea al día siguiente, optimizas tiempos: así todo estará listo en pocas horas en la mañana del día de servir, ideal si vas a atender invitados.
- Este postre no necesita horno: es perfecto para climas cálidos o para quienes buscan una opción fresca, dulce, ligera y vistosa.