Pechuga de pollo en salsa de champiñones

Esta receta de pechuga de pollo en salsa de champiñones combina la suavidad de un filete tierno de pollo con la riqueza de una salsa cremosa y aromática. Es ideal tanto para una cena reconfortante entre semana como para una comida más especial, y sorprende por su sencillez sin sacrificar sabor. Los champiñones aportan un matiz terroso, la crema suaviza y une los sabores, y la combinación de cebolla, ajo, mantequilla y aceite asegura una base aromática que eleva el plato.

Ingredientes

  • Pechugas de pollo sin piel y deshuesadas (cantidad según comensales)
  • Champiñones frescos, laminados
  • 1 cebolla pequeña, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, picados finamente
  • Caldo de pollo (aproximadamente media taza)
  • Crema para cocinar (cantidad suficiente, típicamente 1 taza)
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado para decorar (opcional)

Instrucciones:

  • Preparar el pollo para un dorado perfecto
    • Comienza sazonando las pechugas de pollo con sal y pimienta por ambos lados. Esto permite que el pollo absorba los sabores desde el principio.
    • En una sartén grande, calienta un par de cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, coloca las pechugas en la sartén.
    • Cocina cada lado durante 4‑5 minutos, sin moverlas demasiado, para que adquieran un dorado uniforme y se selle su superficie. Este dorado ayudará a que el pollo conserve sus jugos y no quede seco.
    • Una vez doradas por fuera, retíralas de la sartén y resérvalas en un plato. No importa si aún no están completamente cocidas por dentro; terminarán su cocción más tarde con la salsa.
  • Preparar la base aromática y los champiñones
    • En la misma sartén —sin limpiar— coloca una cucharada de mantequilla y deja que se derrita a fuego medio. La mantequilla, junto con el aceite de oliva restante, aportará sabor y riqueza a la salsa.
    • Añade la cebolla picada y sofríe durante 2‑3 minutos, hasta que esté translúcida y apenas comience a dorarse. Este paso permite liberar sus azúcares naturales y desarrollar un aroma base profundo.
    • Agrega los dientes de ajo picados y remueve durante unos 30 segundos, solo hasta que suelten su fragancia; evita que se quemen para no añadir amargor.
    • Incorpora los champiñones laminados y cocina durante unos 5 minutos, removiendo con frecuencia. Verás que los champiñones comienzan a soltar su agua y reducir su volumen; espera a que ese líquido se evapore parcialmente para concentrar su sabor.
  • Desarrollar la salsa cremosa
    • Una vez los champiñones estén bien dorados y fragantes, vierte aproximadamente media taza de caldo de pollo. Sube un poco el fuego y deja que el líquido hierva suavemente durante unos 2 minutos. Este caldo realza el sabor umami de los champiñones y ayuda a crear la base líquida de la salsa.
    • Luego, reduce el fuego a medio-bajo e incorpora la crema para cocinar. Remueve bien para que se mezcle con el caldo y los champiñones. A medida que la mezcla comienza a calentarse, la salsa se volverá cada vez más suave y homogénea.
    • Deja que la salsa cocine durante 5‑7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que espese ligeramente y adquiera una textura cremosa y aterciopelada. Si prefieres una salsa más densa, puedes dejarla reducir un poco más.
  • Unir el pollo y la salsa
    • Regresa las pechugas de pollo a la sartén, colocándolas directamente sobre la salsa de champiñones. Con una cuchara, baña las pechugas con la salsa para que queden bien cubiertas.
    • Reduce el fuego a bajo y deja que el conjunto cocine durante 3‑5 minutos más. Este paso asegura que el pollo termine de cocinarse por dentro y absorba los sabores de la salsa, resultando en un interior jugoso y un exterior tierno.
    • Prueba la salsa y ajusta la sal y la pimienta si es necesario.
  • Servir y presentar
    • Sirve caliente, idealmente con un toque de perejil fresco picado por encima. Esto aportará un contraste de color y un matiz de frescura al plato.
    • Este plato combina perfectamente con arroz blanco, puré de patatas, pasta tipo fettuccine o penne, o incluso un pan rústico para mojar en la salsa. Para una opción más ligera, acompáñalo con ensalada fresca.

Consejos adicionales para un resultado óptimo

  • Si las pechugas son muy gruesas, puedes filetearlas en mitades antes de cocinarlas para que se cocinen de forma homogénea sin resecarse.
  • Si en algún momento la salsa queda demasiado líquida, puedes dejarla reducir un poco más o, para un espesado más rápido, disolver una cucharadita de maicena en un poco de agua fría y añadirla a la salsa.
  • Si la salsa “se corta” por un cambio brusco de temperatura (por ejemplo, si la crema se añade muy fría), puedes recuperarla batiéndola suavemente con un poco más de caldo o crema.
  • Para aligerar la receta, puedes sustituir la crema por leche evaporada o yogur natural sin azúcar; aunque la textura será algo distinta, sigue siendo sabrosa.
  • Puedes variar el tipo de champiñones: los champiñones frescos aportan mejor sabor y textura, pero también funcionan bien las setas variadas o champiñones en conserva (bien escurridos).

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