La lasaña de berenjena y pollo es una alternativa ligera, sabrosa y reconfortante a la tradicional lasaña con pasta. Este plato combina capas de berenjena dorada, pollo jugoso desmenuzado, una rica salsa de tomate sazonada con hierbas, y una mezcla cremosa de quesos que le da cuerpo y sabor. Ideal para una comida en familia o una cena especial, esta receta es sencilla de preparar, pero con un resultado que parece de restaurante. La ausencia de pasta hace que sea más ligera, perfecta para quienes buscan reducir los carbohidratos sin renunciar al placer.
Ingredientes:
- 2 berenjenas grandes
- 400 g de pechuga de pollo cocida y desmenuzada
- 500 ml de salsa de tomate natural o casera
- 200 g de queso ricotta
- 200 g de queso mozzarella rallado
- 1 huevo
- 2 dientes de ajo picados finamente
- Albahaca y orégano (frescos o secos)
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva para freír
Instrucciones:
Paso 1 – Preparar las berenjenas
Lava las berenjenas y córtalas en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor. Colócalas en un colador o sobre una bandeja y espolvorea sal por ambos lados. Déjalas reposar unos 30 minutos para que liberen su agua y parte de su amargor natural. Luego, enjuágalas bajo agua corriente y sécalas con papel de cocina. Este paso es esencial para evitar que la lasaña quede aguada y para lograr un sabor más suave.
Paso 2 – Cocinar las berenjenas
En una sartén grande, calienta un poco de aceite de oliva a fuego medio-alto. Fríe las rodajas de berenjena por tandas, dorándolas por ambos lados, unos 3–4 minutos por cada lado. Colócalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Las berenjenas deben quedar tiernas pero firmes, sin que se deshagan.
Paso 3 – Preparar la salsa de tomate
En una sartén aparte, añade un chorrito de aceite de oliva y sofríe los ajos picados durante 1–2 minutos hasta que suelten su aroma. Agrega la salsa de tomate, sal, pimienta, albahaca y orégano al gusto. Cocina a fuego medio-bajo durante 15 minutos para que la salsa espese ligeramente y los sabores se concentren. Puedes ajustar el punto de acidez con una pizca de azúcar si es necesario.
Paso 4 – Mezclar el pollo
En un bol grande, mezcla el pollo desmenuzado con una parte de la salsa de tomate ya cocida (reserva una parte para montar la lasaña). Añade un poco más de albahaca u orégano si deseas intensificar el sabor. Esta mezcla será el relleno principal, jugoso y aromático.
Paso 5 – Preparar la mezcla de ricotta
En otro recipiente, mezcla el queso ricotta con el huevo y una pizca de sal y pimienta. Esta mezcla aportará cremosidad a la lasaña y ayudará a unir las capas. La textura debe ser suave pero con cuerpo, fácil de esparcir.
Paso 6 – Montar la lasaña
En una fuente para horno, añade una capa fina de salsa de tomate en el fondo para evitar que se pegue. Luego, coloca una capa de berenjenas fritas cubriendo todo el fondo. Sobre ellas, distribuye una porción de la mezcla de pollo con salsa. Encima, extiende una capa de ricotta con huevo. Repite el proceso: berenjena, pollo, ricotta, hasta terminar con una capa de berenjena. Cubre toda la superficie con el queso mozzarella rallado.

Paso 7 – Hornear
Precalienta el horno a 180 °C. Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea durante 30 minutos para que todo se caliente bien y los sabores se integren. Pasado ese tiempo, retira el papel de aluminio y hornea durante 15–20 minutos más hasta que el queso esté bien derretido y ligeramente dorado en la superficie.
Paso 8 – Reposar y servir
Saca la lasaña del horno y déjala reposar unos 10 minutos antes de cortarla. Esto permite que las capas se asienten y sea más fácil de servir. Al cortar, verás cómo las capas de berenjena, pollo y quesos se mantienen firmes, creando una presentación hermosa y apetitosa.
Consejos finales:
Puedes acompañar esta lasaña con una ensalada verde con tomates cherry, rúcula o espinaca, aliñada con un toque de limón y aceite de oliva. También va muy bien con pan tostado con ajo o unas papas al horno como guarnición ligera.
Esta receta se puede conservar en la nevera durante 2–3 días y también se puede congelar una vez horneada. Solo asegúrate de dejarla enfriar completamente antes de guardarla en porciones.
La lasaña de berenjena y pollo es una excelente forma de comer más verduras sin renunciar al sabor. Su textura suave, su sabor casero y su apariencia gratinada la convierten en una opción ganadora para cualquier ocasión.