Imagínate un postre fresco, con sabor tropical, cremoso al interior y con una base crocante: eso es esta mini cheesecake de mango, perfecta para compartir en una reunión, para un antojo dulce o para lucirte con algo elegante pero sencillo. Su textura combina la suavidad del queso crema con la jugosidad del mango, mientras que la base crujiente aporta contraste. A continuación, te explico en detalle cómo prepararla, paso a paso, para que el resultado sea impecable.
Ingredientes necesarios
Para la base
- 200 gramos de galletas, trituradas hasta quedar finas
- 100 gramos de mantequilla derretida
Para el relleno
- 400 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
- 150 gramos de azúcar
- 200 mililitros de crema para batir
- 200 gramos de puré de mango (idealmente hecho con mango fresco)
- 3 huevos
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para el topping / decoración
- Un mango fresco, cortado en cubos pequeños
- Miel o jarabe de agave (según prefieras) — para aportar un toque dulce adicional
- Opcional: unas hojas de menta para decorar
Instrucciones detalladas:
- Preparar la base
- Comienza triturando las galletas: coloca las galletas dentro de una bolsa de plástico resistente y pásales un rodillo hasta obtener migas finas. Si tienes un procesador de alimentos, también puedes usarlo.
- Derrite la mantequilla en el microondas o al baño maría, con cuidado de no quemarla. En un bol, mezcla las migajas de galleta con la mantequilla derretida hasta lograr una mezcla homogénea, donde todas las migas estén bien impregnadas.
- Reparte esta mezcla de galletas y mantequilla en moldes para mini cheesecakes (pueden ser moldes individuales de metal o silicona). Presiona con el dorso de una cuchara o con tus dedos —la base debe quedar bien compacta y uniforme—. Esto es importante para que al hornear (o al cuajar) no se deshaga.
- Preparar el relleno
- Asegúrate de que el queso crema esté a temperatura ambiente —así se mezclará mejor y evitas grumos. En un bol amplio, bate el queso crema junto con el azúcar hasta obtener una textura lisa, suave y cremosa. Un batidor eléctrico facilita y acelera esta tarea.
- Agrega la crema para batir, el puré de mango y el extracto de vainilla. Mezcla lentamente hasta que todo esté bien incorporado y homogéneo.
- A continuación, añade los huevos uno a uno, batiendo a baja velocidad o con movimientos suaves para que se integren bien sin incorporar demasiado aire. Mezcla hasta obtener una crema uniforme y aterciopelada.

- Hornear (o cuajar)
- Precalienta el horno a 180 °C.
- Vierte la mezcla del relleno sobre la base de galletas en los moldes, llenándolos hasta casi el borde.
- Coloca los moldes sobre una bandeja de horno y hornea durante aproximadamente 25 minutos. Sabrás que están listos cuando los bordes se vean firmes y el centro aún tenga un leve temblor —eso indica que la cheesecake se asentará bien mientras enfría.
- Enfriar y refrigerar
- Una vez transcurrido el tiempo de horneado, apaga el horno y deja la puerta entreabierta unos 10 minutos. Esto ayuda a que la cheesecake se enfríe gradualmente y evita que se agriete por el cambio brusco de temperatura.
- Luego, saca los moldes del horno y deja que se enfríen del todo a temperatura ambiente. Después, colócalos en el refrigerador durante al menos 4 horas —idealmente, deja que enfríen durante la noche para que la textura se asiente por completo.
- Decoración y presentación
- Antes de servir, decora cada mini cheesecake con cubos de mango fresco.
- Puedes añadir un chorrito de miel o jarabe de agave por encima para aportar dulzura extra y brillo.
- Si lo deseas, coloca unas hojitas de menta fresca para dar un toque de color y aroma.
Cada mini cheesecake, al servirse bien fría, ofrece el contraste perfecto entre la crocancia de la base y la cremosidad del relleno, realzada por la frescura y el sabor frutal del mango.
Consejos y sugerencias para un resultado óptimo
- Utiliza mangos bien maduros y jugosos: su sabor dulce natural y su jugosidad realzan mucho el perfil de este postre. Si los mangos están algo fibrosos, puedes colar el puré para obtener una textura más lisa.
- Asegúrate de que el queso crema esté a temperatura ambiente antes de batirlo —eso ayudará a lograr una mezcla suave sin grumos.
- Al mezclar, hazlo con suavidad; no bata excesivamente para evitar incorporar aire de más, lo que podría afectar la textura final.
- Para una presentación elegante, sirve las mini cheesecakes en platitos individuales o vasitos pequeños. La decoración con mango fresco y un chorrito de miel no solo aporta sabor, sino también color y frescura.