El brócoli a la crema es una receta sencilla pero deliciosa que logra realzar el sabor natural de esta verdura con una salsa cremosa y bien sazonada. Es ideal como acompañamiento en comidas principales o como plato vegetariano completo. Gracias a su preparación equilibrada, este platillo combina suavidad, textura y mucho sabor, además de ofrecer nutrientes esenciales. A continuación, te explico paso a paso cómo prepararlo para que quede perfecto.
Ingredientes (para 4 personas)
- 500 g de brócoli fresco (lavado y cortado en floretes medianos)
- 1 taza de nata líquida para cocinar
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 1 cebolla pequeña finamente picada
- 2 dientes de ajo picados o machacados
- ½ taza de queso rallado (parmesano, gouda o mozzarella, según prefieras)
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- Una pizca de nuez moscada
- Caldo de verduras o pollo (opcional, solo si necesitas ajustar la textura de la crema)
Instrucciones paso a paso
1. Preparar el brócoli
Empieza lavando bien el brócoli bajo el grifo con agua fría. Corta los tallos más gruesos y separa los floretes en trozos medianos para que se cocinen de forma uniforme. Es importante que no sean demasiado grandes para que absorban bien la crema y queden tiernos en poco tiempo.
2. Cocinar el brócoli
Coloca agua con sal en una olla grande y llévala a ebullición. Una vez que el agua hierva, añade los floretes de brócoli y cocina durante 5 minutos. No deben estar completamente blandos, sino al dente: es decir, tiernos pero con un poco de firmeza. Cuando estén listos, escúrrelos con un colador y resérvalos. Este paso ayuda a conservar el color verde intenso y la textura del brócoli.
3. Preparar la base de la crema
Mientras el brócoli se cocina, derrite las 2 cucharadas de mantequilla en una sartén grande a fuego medio. Cuando esté completamente derretida, incorpora la cebolla picada y sofríe durante unos 4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Esto aportará dulzor natural a la preparación.
Luego, añade los dientes de ajo picados y sofríe por 1 minuto más. No dejes que el ajo se dore demasiado, ya que podría volverse amargo. Solo buscamos que libere su aroma y sabor para complementar la crema.
4. Incorporar la nata
Una vez que la cebolla y el ajo estén bien cocinados, baja un poco el fuego y añade la nata líquida. Mezcla bien con una cuchara de madera o espátula, integrando los sabores del sofrito con la crema. Cocina a fuego lento durante 2 a 3 minutos, permitiendo que la nata tome cuerpo.
Sazona con sal, pimienta al gusto y una pizca de nuez moscada. Esta última le da un toque aromático especial que resalta la cremosidad del plato.

5. Mezclar el brócoli con la crema
Agrega ahora el brócoli previamente cocido a la mezcla de nata. Revuelve suavemente para que cada florete quede bien cubierto con la crema. Si notas que la mezcla está muy espesa, puedes añadir un chorrito de caldo de verduras o de pollo para aligerarla un poco.
Cocina a fuego lento durante unos 3–4 minutos más, removiendo con cuidado para que el brócoli no se deshaga. El objetivo es que se impregne bien con la salsa sin perder su forma.
6. Agregar el queso y gratinar (opcional)
Si quieres darle un acabado más sabroso y dorado, puedes transferir la mezcla a una fuente apta para horno. Espolvorea por encima el queso rallado de tu elección y gratina durante 8 a 10 minutos en el horno precalentado a 180 °C, o hasta que el queso esté completamente derretido y ligeramente dorado.
Este paso es opcional, pero aporta una textura extra y un sabor más profundo, ideal si quieres presentar el plato en una ocasión especial o simplemente darte un gusto adicional.
7. Servir caliente
Retira del horno (si lo gratinaste) y deja reposar un par de minutos. Sirve caliente, idealmente acompañado de una porción de arroz blanco, pan tostado o como guarnición de carnes blancas como pollo o pavo. También se puede disfrutar como plato principal en una cena ligera.
Consejos y trucos de cocina
- Si deseas conservar un color verde más vivo en el brócoli, puedes sumergirlo en agua con hielo justo después de la cocción. Esto detiene la cocción de inmediato y fija el color.
- Puedes sustituir el queso rallado por una mezcla de quesos para un sabor más complejo y fundente.
- Para una versión aún más ligera, puedes usar leche evaporada en lugar de nata, aunque el resultado será menos cremoso.