Salsa de Ajo Casera

Introducción

La salsa de ajo casera es una de esas preparaciones simples pero potentes que transforman cualquier plato. Su textura cremosa y su intenso aroma la convierten en el acompañamiento ideal para carnes, mariscos, papas al horno, vegetales, bocadillos, pan de pita o incluso como base para aderezos y marinadas. Es una salsa versátil que se prepara rápidamente y con ingredientes básicos que casi siempre tenemos a mano. Esta receta destaca por su equilibrio entre la suavidad de la mayonesa y el sabor pronunciado del ajo, permitiendo una experiencia sabrosa sin llegar a ser abrumadora.


Ingredientes

  • 4 dientes de ajo pelados
  • 1 taza de mayonesa
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • 2 cucharadas de jugo de limón (opcional)
  • 1/4 taza de aceite de oliva (opcional)
  • Perejil fresco picado para decorar (opcional)

Instrucciones paso a paso

Paso 1: Preparación de los ingredientes

Antes de iniciar, asegúrate de tener todos los ingredientes listos y a temperatura ambiente. Pela cuidadosamente los dientes de ajo, procurando retirar la raíz del centro si deseas un sabor menos fuerte. Si vas a utilizar limón y aceite de oliva, tenlos medidos con antelación. También puedes lavar y picar un poco de perejil si deseas usarlo como decoración al final.

Paso 2: Triturado del ajo

Coloca los 4 dientes de ajo en el vaso de una licuadora o procesador de alimentos. Añade una pizca de sal para ayudar a que el ajo se triture más fácilmente. Procesa durante unos segundos hasta obtener una pasta fina. Es importante que el ajo esté bien triturado para que se mezcle uniformemente con la mayonesa y no queden trozos grandes que afecten la textura de la salsa.

Paso 3: Integración de la mayonesa

Agrega la taza de mayonesa a la pasta de ajo triturado. Puedes hacerlo directamente en el vaso de la licuadora o pasar ambos ingredientes a un bol si prefieres batir a mano. Mezcla lentamente al principio, y luego con un poco más de energía para que la mayonesa absorba bien el ajo. El resultado debe ser una mezcla homogénea, sin vetas visibles ni separación de líquidos.

Paso 4: Añadir jugo de limón y aceite de oliva (opcional)

Si decides usar el jugo de limón y el aceite de oliva, agrégalos en este momento. El limón aporta frescura y un toque ácido que contrasta perfectamente con la riqueza de la mayonesa, mientras que el aceite ayuda a aligerar la textura y a mejorar la untuosidad. Agrega el jugo de limón en forma de hilo, seguido del aceite poco a poco mientras continúas batiendo. Es importante añadirlos lentamente para facilitar una buena emulsión y evitar que la salsa se corte.

Paso 5: Ajuste de condimentos

Una vez integrada toda la mezcla, prueba la salsa. Añade sal y pimienta al gusto. Si notas que el sabor a ajo es muy intenso, puedes suavizarlo incorporando una cucharada adicional de mayonesa. Por el contrario, si deseas que el sabor sea más fuerte, puedes triturar medio diente de ajo adicional y mezclarlo.

Paso 6: Presentación y decoración

Transfiere la salsa a un recipiente de vidrio o un bol. Si deseas, espolvorea por encima un poco de perejil fresco picado. Este toque no solo aporta color y frescura, sino que también mejora la presentación cuando se sirve como dip en reuniones o cenas familiares.

Paso 7: Reposo y conservación

Para lograr que los sabores se integren por completo, lo ideal es dejar reposar la salsa en el refrigerador durante al menos 30 minutos antes de servirla. Esto permite que el ajo libere todo su aroma dentro de la base cremosa. Guarda la salsa en un frasco con tapa hermética. Bien conservada, puede mantenerse en la nevera hasta por 4 o 5 días sin perder calidad.


Consejos adicionales

  • Si quieres una salsa con un sabor más suave, puedes usar ajo asado en lugar de ajo crudo. Solo debes envolver los dientes de ajo en papel aluminio y hornearlos durante 10–15 minutos hasta que estén tiernos y ligeramente dorados.
  • Para una textura más ligera, puedes usar una mayonesa baja en grasa o incluso yogur natural sin azúcar como sustituto parcial.
  • Esta salsa es excelente como aderezo de hamburguesas, shawarmas, papas fritas, pescado al horno o incluso para untar sobre pan tostado.

La salsa de ajo casera es una de esas recetas básicas que conviene tener siempre a mano. Fácil de preparar, económica y extremadamente sabrosa, se adapta a muchos platos y se conserva bien durante varios días. Su potencia puede ajustarse al gusto de cada uno, haciendo de esta receta una excelente base para experimentar con variantes y combinaciones.

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