Arrollado de Pollo con Jamón y Queso: Una Preparación Crujiente y Jugosa

Este plato es una excelente opción para una comida especial o una cena deliciosa en casa. El contraste entre el exterior crujiente y dorado y el interior jugoso con queso fundido y jamón convierte a este arrollado de pollo en una verdadera delicia. A continuación, te mostramos paso a paso cómo lograrlo de manera detallada, cuidando cada fase para obtener el mejor resultado posible.


Ingredientes

  • 4 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel
  • 4 lonchas de jamón (puede ser de pollo o de tu preferencia)
  • 4 lonchas de queso (mozzarella, suizo o el que más te guste)
  • 1 huevo batido
  • Pan rallado (cantidad necesaria para empanar completamente los rollos)
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Aceite de oliva (cantidad suficiente para freír los arrollados)
  • 1 cucharadita de mostaza (opcional)
  • 1 cucharadita de ajo en polvo (opcional)

Preparación paso a paso

1. Aplanar las pechugas de pollo

El primer paso para lograr un arrollado uniforme y fácil de manipular es aplanar las pechugas de pollo. Coloca cada pechuga entre dos hojas de papel film o dentro de una bolsa plástica tipo ziploc para alimentos. Esto evitará que la carne se rompa o se pegue a la superficie de trabajo.

Con ayuda de un mazo de cocina o un rodillo, golpea suavemente las pechugas hasta que tengan un grosor uniforme, de aproximadamente 1 centímetro. Esto facilita el enrollado posterior y asegura una cocción pareja.

Una vez aplanadas, sazona cada pechuga con sal y pimienta al gusto por ambos lados. Si deseas un toque adicional de sabor, puedes espolvorear una pizca de ajo en polvo sobre la superficie interna de cada pechuga.


2. Rellenar y enrollar

Sobre cada pechuga ya aplanada, coloca una loncha de jamón y encima una loncha de queso. Trata de centrar los ingredientes, dejando un pequeño margen en los bordes para evitar que el relleno se salga durante la cocción.

Opcionalmente, puedes untar una fina capa de mostaza sobre el jamón antes de añadir el queso para darle un toque de sabor más intenso.

A continuación, enrolla con firmeza cada pechuga, comenzando desde uno de los extremos más cortos. Asegúrate de enrollar de manera compacta, pero sin romper la carne. Una vez formado el rollo, puedes fijarlo temporalmente con palillos de madera si lo consideras necesario para que no se abra durante el empanado y la cocción.


3. Empanar los arrollados

Coloca el huevo batido en un recipiente hondo. En otro recipiente, pon una buena cantidad de pan rallado. Sumerge cada rollo de pollo primero en el huevo batido, asegurándote de que quede completamente cubierto. Luego, pásalo por el pan rallado, presionando suavemente con las manos para que el empanado se adhiera bien por todos lados.

Este empanado proporcionará una capa exterior crujiente al momento de freír. Si deseas una cobertura más gruesa, puedes repetir el proceso de huevo y pan rallado una segunda vez.

4. Freír los arrollados

Calienta suficiente aceite de oliva en una sartén grande, preferiblemente antiadherente, a fuego medio-alto. Para comprobar si el aceite está listo, puedes colocar una pequeña miga de pan: si chispea, ya puedes empezar a cocinar.

Con cuidado, coloca los arrollados en la sartén. Fríelos durante unos 4 a 5 minutos por cada lado, girándolos suavemente con pinzas de cocina para dorarlos de manera uniforme. El empanado debe quedar dorado y crujiente, y el pollo bien cocido por dentro.

No sobrecargues la sartén para que el aceite mantenga su temperatura. Si es necesario, fríe en tandas.


5. Escurrir y servir

Una vez fritos, retira los arrollados de la sartén y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Esto ayudará a que el resultado final sea menos grasoso y más agradable al paladar.

Espera unos minutos antes de cortar los arrollados en rodajas, lo que permitirá que el queso se asiente ligeramente y no se derrame en exceso. Sirve los rollos calientes, acompañados de una ensalada verde fresca, papas al horno, arroz blanco o cualquier guarnición de tu elección.


Consejos adicionales

  • Si prefieres una opción más ligera, puedes hornear los arrollados en lugar de freírlos. Para ello, precalienta el horno a 200 °C, coloca los rollos sobre una bandeja con papel para hornear y cocina durante 25-30 minutos, girándolos a la mitad del tiempo.
  • Es ideal utilizar un queso que se funda bien, como mozzarella o suizo, para lograr un relleno cremoso y delicioso.
  • Puedes preparar los rollos con antelación, conservarlos en la nevera y freírlos justo antes de servir.

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