Ingredientes
Para preparar unas deliciosas berenjenas a la parmesana con todo su sabor tradicional, necesitarás cuidadosamente seleccionar y preparar cada uno de los ingredientes que se listan a continuación. La calidad de los elementos marcará una gran diferencia en el resultado final de este plato clásico de la cocina italiana:
- 2 berenjenas grandes: selecciona berenjenas firmes, de piel lisa y sin manchas, para que se cocinen de forma uniforme y aporten una textura carnosa.
- Aceite de oliva virgen extra para freír: añade un sabor profundo y afrutado que complementa maravillosamente a la berenjena.
- 1 lata de tomates (aproximadamente 400 g): si puedes, elige tomates triturados de buena calidad, que darán cuerpo y dulzor natural a la salsa.
- 1 cebolla mediana: aporta dulzura y equilibrio a la salsa de tomate.
- 2 dientes de ajo: finamente picados, liberarán un aroma intenso al cocinarse.
- 100 g de jamón de pollo en trozos pequeños: para añadir un toque salado y proteico.
- 100 g de pechuga de pavo en tiras o cubitos finos: otra fuente de sabor ligero y sabroso.
- 250 g de queso mozzarella: fresco y cremoso, este queso se funde con delicadeza entre las capas.
- 100 g de queso parmesano rallado: aporta un sabor fuerte, salado y ligeramente picante que define este plato.
- Un puñado de hojas de albahaca fresca: para aromatizar y realzar los sabores.
- Sal y pimienta negra al gusto, ajustadas cuidadosamente para potenciar cada capa.
Preparación: paso a paso, detallado
1. Preparar y salar las berenjenas
Comienza lavando las berenjenas bajo agua fría. Sécalas con un paño limpio o papel de cocina. Con un cuchillo afilado, corta las berenjenas en rodajas de aproximadamente 1 centímetro de grosor. Esta medida permite que las rodajas se cocinen de manera uniforme, sin volverse demasiado blandas ni quedarse crudas por dentro. Espolvorea las rodajas con una generosa cantidad de sal por ambos lados y colócalas en un colador o bandeja para que suelten parte de su agua natural. Deja reposar durante unos 30 minutos; este paso no solo reduce el amargor típico de la berenjena, sino que también mejora su textura final.
Luego de ese tiempo, enjuaga las berenjenas bajo agua corriente para retirar el exceso de sal y humedad. Sécalas de nuevo con papel absorbente, asegurándote de que queden lo más secas posible antes de freírlas. Este proceso ayudará a que la textura quede firme y no se empape de aceite.
2. Empanado ligero (si lo deseas)
Aunque la receta tradicional puede freír la berenjena sin empanado, si prefieres una capa ligeramente crujiente, puedes pasar cada rodaja por harina ligera. Esto no altera los ingredientes listados originalmente y ayuda a lograr un dorado más uniforme cuando se fríen.
3. Freír las berenjenas
En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva a fuego medio‑alto. Para saber si el aceite está listo, puedes colocar un pequeño trocito de pan o de berenjena; si burbujea alrededor, puedes comenzar. Coloca las rodajas de berenjena con cuidado en la sartén, evitando superponerlas. Fríe cada lado hasta que adquieran un tono dorado intenso. No apresures este paso: la berenjena bien frita tendrá un exterior firme pero un interior suave. Retira las rodajas fritas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
4. Preparar la salsa de tomate
En una sartén aparte, calienta un chorrito de aceite de oliva a fuego medio. Agrega la cebolla cortada finamente y los dientes de ajo picados. Cocina lentamente hasta que la cebolla esté transparente y el ajo libere su aroma, sin llegar a dorarse demasiado para evitar que se amargue. Añade entonces los tomates triturados, sal y pimienta al gusto. Cocina la mezcla a fuego lento, removiendo de vez en cuando, durante unos 10‑15 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente y los sabores se integren por completo.
5. Incorporar las carnes
Añade a la salsa el jamón de pollo y la pechuga de pavo troceados. Mezcla bien para que se impregnen del sabor del tomate y las especias y dejarlos cocinar juntos a fuego bajo unos minutos, hasta que la mezcla esté bien integrada. Esto añade una dimensión de textura y sabor que se combina maravillosamente con los quesos derretidos más adelante.

6. Montaje por capas
Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). En una fuente de horno resistente, extiende una capa fina de salsa de tomate en el fondo para impedir que las berenjenas se peguen. Luego comienza a montar tus capas de manera ordenada:
- Coloca una capa de berenjenas fritas.
- Extiende un poco de salsa con los trozos de jamón y pavo encima.
- Espolvorea generosamente con queso parmesano rallado.
- Coloca rodajas o trozos de mozzarella.
- Añade hojas de albahaca fresca distribuidas de forma equilibrada.
Repite este orden de capas hasta que se agoten los ingredientes, asegurándote de que la capa superior esté cubierta abundantemente de queso mozzarella y parmesano para lograr un gratinado perfecto.
7. Horneado final
Coloca la fuente en el horno precalentado y hornea durante unos 30‑40 minutos, o hasta que el queso esté totalmente fundido, burbujeante y ligeramente dorado en la superficie. Este paso permite que todos los sabores se amalgamen y que la textura de la berenjena se vuelva tierna y jugosa, sin perder cuerpo.
8. Reposo antes de servir
Una vez fuera del horno, deja que el plato reposar 5 minutos antes de cortar. Esto ayuda a que las capas se asienten y facilita el corte en porciones bien definidas.