El budín de pan sin horno es un postre clásico que aprovecha el pan duro o sobras de pan que podrían desperdiciarse. A través de una técnica sencilla y sin necesidad de hornear, este postre combina la suavidad del flan con la textura acogedora del pan remojado, dando como resultado un dulce cremoso y lleno de sabor. La receta completa que se describe a continuación está diseñada para entregar un budín delicioso, con aromas de vainilla y canela, y una textura firme pero suave al paladar, ideal para acompañarlo con una crema batida o servirlo tal cual después de refrigerarlo.
Ingredientes
- 1 litro de leche (entera o a tu elección para un resultado más cremoso)
- 250 gramos de pan duro, preferiblemente cortado en rodajas finas o en pequeños trozos irregulares
- 200 gramos de preparado en polvo para flan (sabor vainilla o el que prefieras compatible)
- ½ cucharadita de canela en polvo para aroma y sabor
- 1 cucharadita de esencia de vainilla para realzar los aromas dulces
- Caramelo líquido suficiente para cubrir la base del molde (puede ser comprado o casero)
Si lo deseas, puedes preparar el caramelo tú mismo calentando azúcar hasta que adquiera un color ámbar profundo, cuidando que no se queme. Una vez listo, viértelo con cuidado en el molde para que cubra todo el fondo de manera uniforme y forme una brillante capa dulce.
Preparación y Pasos Detallados
1. Preparación del Molde con Caramelo
Antes de comenzar con la mezcla principal, prepara el caramelo. Debe estar distribuido en el fondo del molde que vas a usar para que, al final, el budín pueda “bañarse” en esa capa dulce. Usa un molde metálico o uno resistente al calor. Vierte el caramelo con cuidado y muévelo ligeramente para que cubra de manera uniforme todos los rincones. Este paso garantiza que el budín tenga una base suave, dorada y con un sabor dulce profundo.
2. Mezclar la Leche con Esencia
En un recipiente grande, vierte la leche y añade la esencia de vainilla. Mezcla suavemente para que la esencia se distribuya por toda la leche, lo que permitirá que el aroma penetre bien en el budín. La vainilla se convertirá en la base aromática que complementará la textura del pan y la dulzura del caramelo.
3. Integrar el Polvo para Flan y la Canela
Coloca el preparado en polvo para flan en otro bol y espolvorea la canela en polvo encima. Con unas varillas, empieza a incorporar poco a poco la leche aromatizada con vainilla, mezclando constantemente. Este procedimiento evita que se formen grumos y asegura que el flan se disuelva de manera uniforme en la mezcla. La canela añade un toque cálido de sabor que contrasta perfectamente con el dulzor general.
4. Calentar la Mezcla Base
Una vez que la leche, el flan y la canela estén bien mezclados y sin grumos, traslada esta mezcla a una olla amplia. Cocina a fuego medio, removiendo constantemente con una cuchara o varillas para evitar que se pegue en el fondo. Cuando la mezcla comience a hervir, retírala del fuego con cuidado. Esta cocción previa ayuda a integrar el flan con la leche y a espesar ligeramente la preparación, lo que contribuirá a lograr una textura más consistente en el budín final.

5. Incorporar el Pan Duro
Mientras la mezcla base aún está tibia, incorpora el pan duro que habías preparado. El pan debe quedar bien empapado para que absorba la mezcla de leche y flan. Usa una cuchara grande o espátula para mover suavemente el pan dentro de la mezcla, asegurando que cada trocito quede impregnado. Puedes dejar que repose unos minutos para que el pan absorba bien los líquidos y se vuelva tierno al centro.
6. Verter en el Molde
Una vez el pan esté bien integrado en la mezcla, vierte toda esta preparación en el molde previamente acaramelado. Hazlo con suavidad para no alterar la capa de caramelo en la base. Llena el molde hasta el borde, pero cuida que no rebose. Golpea ligeramente el molde sobre la superficie de tu mesa para liberar burbujas de aire y nivelar la mezcla.
7. Enfriar a Temperatura Ambiente
Después de verter la mezcla en el molde, deja que se enfríe a temperatura ambiente. Este paso es importante porque el budín necesita bajar su temperatura de manera gradual para que la textura se asiente adecuadamente y no se desarme al refrigerarlo. La mezcla pasará de tibia a templada antes de entrar al refrigerador.
8. Refrigeración
Una vez esté a temperatura ambiente, cúbrelo con film transparente o papel de aluminio y colócalo en el refrigerador durante unas 2 horas aproximadamente. Este tiempo de frío permite que el budín cuaje completamente y alcance una textura firme pero suave que se sostiene al cortarlo.
9. Desmoldar y Servir
Tras el periodo de refrigeración, coloca un plato encima del molde y, con cuidado, voltea para desmoldar el budín. La capa de caramelo líquido y dorado quedará en la parte superior, creando un efecto visual y de sabor delicioso. Puedes servirlo tal cual o acompañarlo con una crema batida espesa o crema chantilly casera, lo que aportará un contraste de suavidad extra.
Consejos para un Resultado Perfecto
- Si algunas partes del pan quedan con “tropezones” más grandes, no te preocupes: esos pequeños grumos aportan una textura rústica muy agradable al paladar.
- Para un sabor todavía más aromático, utiliza leche a temperatura ambiente al mezclar con el flan, ayudando a que se disuelva más fácilmente.
- Si quieres hacer tu caramelo casero, hazlo con cuidado, ya que el azúcar puede pasar de color ámbar a quemado muy rápidamente.
Este budín de pan sin horno es ideal para cualquier ocasión, desde una merienda familiar hasta un postre para compartir con amigos. Su textura cremosa y su aroma dulce lo convierten en un clásico que aprovecha ingredientes simples para lograr un postre memorable.