El budín de pan sin horno es una receta clásica que transforma ingredientes sencillos y cotidianos en un postre cremoso, aromático y reconfortante. Este platillo es ideal para aprovechar el pan duro o sobrante que tenemos en casa, y convertirlo en una preparación dulce, perfecta para compartir en familia o disfrutar en la merienda. No se necesita horno ni técnicas complicadas: solamente una sartén, paciencia y muchas ganas de disfrutar.
A continuación, te explicamos cómo preparar esta delicia paso a paso, con instrucciones detalladas que garantizan un resultado firme, suave y perfectamente caramelizado.
Ingredientes:
- 500 ml de leche
- 100 g de azúcar
- 2 huevos grandes
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 4 a 5 rebanadas de pan duro (aproximadamente 200 g)
- 4 cucharadas de azúcar adicionales (para el caramelo)
Instrucciones detalladas:
1. Preparar el caramelo
Comienza preparando el caramelo, que será la base y la cubierta del budín una vez desmoldado.
- En una sartén antiadherente o una flanera metálica, coloca las 4 cucharadas de azúcar.
- Lleva al fuego medio y deja que el azúcar se derrita lentamente sin mover demasiado al principio.
- Cuando empiece a derretirse y a tomar color ámbar claro, comienza a mover suavemente la sartén en movimientos circulares para ayudar a distribuir el calor uniformemente.
- No uses cuchara para remover, ya que eso puede hacer que el caramelo se cristalice.
- Una vez que todo el azúcar esté derretido y tenga un color dorado intenso, retira del fuego.
- Inmediatamente vierte el caramelo en el molde o sartén donde prepararás el budín, distribuyéndolo por el fondo y las paredes. Deja que enfríe mientras preparas la mezcla de pan.
2. Preparar la mezcla del budín
- Corta las rebanadas de pan en trozos pequeños. No es necesario quitar la corteza, a menos que esté extremadamente dura.
- En un bol grande, vierte la leche y añade el azúcar, la pizca de sal y la esencia de vainilla.
- Revuelve bien hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Agrega los huevos y bate con un tenedor o un batidor de mano hasta integrar todo.
- Añade los trozos de pan a la mezcla líquida. Deja que se empapen durante 10 a 15 minutos, removiendo de vez en cuando para asegurarte de que el pan absorba la mezcla de manera uniforme.
- Si prefieres una textura más fina, puedes triturar todo con una licuadora o batidora de inmersión. Si prefieres que se noten los trocitos de pan, solo mezcla con una cuchara hasta deshacer parcialmente los trozos más grandes.

3. Cocinar el budín sin horno
- Una vez que el caramelo esté frío y duro y la mezcla de pan esté bien integrada, vierte la mezcla en el molde o sartén caramelizado.
- Cubre el molde con una tapa o con papel aluminio bien ajustado para evitar que entre vapor durante la cocción.
- Llena una olla grande con unos 2 a 3 centímetros de agua y coloca dentro el molde con el budín, cuidando que no flote. Si es necesario, usa un soporte o rejilla para mantenerlo estable.
- Cubre la olla con su tapa y lleva a fuego medio-bajo.
- Cocina a baño maría durante aproximadamente 50 a 60 minutos. Evita destapar continuamente. El tiempo puede variar según el grosor del molde y la intensidad del fuego.
- Sabes que el budín está listo cuando, al insertar un palillo o cuchillo en el centro, este sale limpio o con apenas algunas migas húmedas.
- Una vez cocido, retira del fuego y deja enfriar completamente dentro del molde, preferiblemente a temperatura ambiente.
4. Desmoldar y servir
- Cuando el budín esté completamente frío (incluso puedes refrigerarlo por unas horas para que tome mejor consistencia), pasa un cuchillo por los bordes para despegarlo.
- Coloca un plato grande sobre el molde y voltea con cuidado para desmoldarlo. El caramelo líquido caerá sobre el budín, cubriéndolo con una capa brillante y deliciosa.
- Sirve en porciones individuales. Puedes acompañarlo con un poco de crema batida, fruta fresca o simplemente disfrutarlo solo.
Este budín de pan sin horno es una opción perfecta para quienes buscan una receta económica, sin necesidad de horno, y con un sabor casero que evoca los postres de antaño. Su textura húmeda y su cubierta de caramelo lo convierten en una verdadera joya de la cocina tradicional. Ideal para cualquier ocasión.