BUÑUELOS GRIEGOS (LOUKOUMADES): DELICIOSA TRADICIÓN MEDITERRÁNEA EN CADA BOCADO

Los loukoumades, conocidos también como buñuelos griegos, son pequeños bocados esponjosos y dorados que se sumergen en un jarabe dulce para crear una delicia irresistible. Estas bolitas fritas son tradicionales en Grecia y en muchas partes del Mediterráneo, donde se disfrutan tanto en festividades religiosas como en momentos de celebración familiar. La combinación de una masa suave y aireada con la textura crujiente del exterior y el dulzor del jarabe hace que cada bocado sea una experiencia sensorial completa.

A continuación, te presentamos una versión completa y detallada de esta receta para que puedas preparar los auténticos loukoumades en casa con facilidad.


Raciones: 4 personas
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
Tiempo total: 40 minutos


Ingredientes

Para la masa:

  • 200 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura seca de panadería
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • Una pizca de sal
  • 180 ml de agua tibia

Para el jarabe dulce:

  • 100 ml de agua
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharada de miel
  • 1 ramita de canela (opcional)
  • Cáscara de medio limón

Para freír:

  • Aceite vegetal abundante (girasol o maíz)

Para decorar (opcional):

  • Canela molida
  • Un poco más de miel
  • Nueces trituradas o sésamo tostado

Instrucciones

Paso 1: Preparar la masa

En un bol grande, mezcla la harina tamizada con la levadura seca, el azúcar y una pizca de sal. Mezcla bien estos ingredientes secos para que se distribuyan de forma uniforme.

Poco a poco, añade el agua tibia mientras remueves con una cuchara de madera o una espátula hasta formar una masa homogénea. La textura debe ser bastante líquida, similar a la de una masa de tortitas espesas. No debe quedar demasiado densa. Una vez mezclado todo, cubre el bol con un paño de cocina limpio y deja reposar la masa durante 1 hora en un lugar cálido, hasta que doble su volumen. Este reposo es fundamental para que los buñuelos queden esponjosos por dentro.

Paso 2: Preparar el jarabe

Mientras la masa reposa, prepara el jarabe dulce. En una cacerola pequeña, vierte el agua junto con el azúcar, la cucharada de miel, la ramita de canela y la cáscara de limón. Lleva la mezcla a fuego medio y remueve hasta que el azúcar se disuelva completamente.

Una vez que comience a hervir, reduce un poco el fuego y deja que el jarabe hierva a fuego lento durante 8 a 10 minutos. El objetivo es que espese ligeramente. Luego, retíralo del fuego y deja que se enfríe. Retira la cáscara de limón y la canela antes de usar.

Paso 3: Freír los buñuelos

Una vez que la masa haya fermentado y haya doblado su volumen, estará lista para freír. Llena una sartén profunda o una olla con abundante aceite vegetal y caliéntalo a fuego medio-alto. Para comprobar si el aceite está listo, puedes introducir una pequeña cantidad de masa: si sube a la superficie burbujeando, la temperatura es la adecuada.

Con la ayuda de dos cucharas (una para tomar la masa y la otra para empujarla), forma pequeñas porciones redondas de masa y fríelas por tandas. No pongas demasiadas a la vez para evitar que se peguen entre sí o que baje la temperatura del aceite.

Fríe los buñuelos durante unos 3 a 4 minutos, girándolos para que se doren de manera uniforme por todos los lados. Deben quedar bien inflados y dorados. Una vez fritos, sácalos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Paso 4: Bañar en el jarabe y servir

Una vez que todos los buñuelos estén fritos y aún estén tibios, sumérgelos directamente en el jarabe dulce durante unos segundos para que se impregnen bien. Puedes hacer esto por tandas o servirlos en platos individuales y verter el jarabe por encima.

Para darles el toque final, espolvorea con un poco de canela molida y, si lo deseas, añade nueces picadas o semillas de sésamo tostado por encima. También puedes añadir un hilo adicional de miel para intensificar el dulzor.


Consejos adicionales

  • Asegúrate de que el agua de la masa esté tibia, no caliente, para no dañar la levadura.
  • Si no tienes levadura seca, puedes usar levadura fresca de panadería, en proporción de unos 12 gramos.
  • No te excedas al formar los buñuelos; un tamaño pequeño ayuda a que se cocinen mejor por dentro y queden más crujientes.
  • El jarabe debe estar frío o templado cuando se mezclen los buñuelos, para lograr un contraste ideal de temperatura y textura.

Estos loukoumades son perfectos para compartir con la familia o sorprender a tus invitados con un postre diferente. Su textura ligera y su dulzor equilibrado hacen que cada bocado sea una auténtica delicia. Un clásico de la repostería griega que nunca pasa de moda y que puedes adaptar con tu toque personal.

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