Los calabacines al horno con tomate y queso son una excelente opción para quienes buscan una receta fácil, rápida y llena de sabor. Este plato combina la suavidad del calabacín con la acidez ligera del tomate y el toque fundente del queso gratinado, logrando una textura deliciosa y un resultado visual muy apetitoso. Es una receta vegetariana ideal para servir como acompañamiento, cena ligera o incluso como plato principal si se desea mantener una dieta balanceada.
Además, su preparación es muy sencilla y no requiere ingredientes complicados. A continuación, te presento todos los detalles necesarios para preparar estos calabacines al horno con un resultado perfecto.
Ingredientes:
- 2 calabacines medianos
- 2 tomates grandes
- 150 g de queso rallado (puede ser mozzarella o una mezcla para gratinar)
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de albahaca seca (opcional)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Instrucciones:
Paso 1: Preparación de los ingredientes
Comienza lavando bien los calabacines y los tomates bajo el grifo de agua fría. Seca los vegetales con papel absorbente o un paño limpio. Corta los extremos de los calabacines y luego córtalos en rodajas de aproximadamente 0,5 cm de grosor. Trata de que todas las rodajas sean del mismo grosor para que se cocinen de manera uniforme en el horno.
Haz lo mismo con los tomates: retira la parte del tallo y córtalos en rodajas del mismo grosor que las del calabacín. Si los tomates tienen mucha semilla, puedes retirar un poco con cuidado para que no suelten demasiado líquido durante el horneado.
Paso 2: Precalentar el horno
Precalienta el horno a 180°C (350°F) para que esté listo cuando termines de montar la bandeja. Esto ayudará a que la cocción sea más homogénea desde el inicio.
Paso 3: Montaje del plato
Toma una fuente apta para horno, preferiblemente de cerámica o vidrio. Añade una cucharada de aceite de oliva en el fondo y distribúyelo bien con una brocha de cocina o con ayuda de una servilleta para evitar que los ingredientes se peguen.
Acomoda las rodajas de calabacín y tomate alternándolas, es decir, una de calabacín, luego una de tomate, y así sucesivamente, ligeramente superpuestas unas sobre otras, formando una especie de abanico o espiral, según la forma de tu fuente.
Paso 4: Sazonar
Una vez que estén bien dispuestas las rodajas, añade sal y pimienta negra al gusto por encima. Luego espolvorea el orégano seco por toda la superficie. Si deseas un toque adicional de aroma mediterráneo, puedes añadir la albahaca seca en este paso.
Paso 5: Añadir el queso
Espolvorea generosamente el queso rallado sobre las rodajas de calabacín y tomate. Asegúrate de cubrir de manera uniforme toda la superficie para que el queso se funda y gratine bien. Si usas una mezcla de quesos (por ejemplo, mozzarella y parmesano), lograrás un resultado aún más sabroso y con una corteza dorada muy atractiva.

Paso 6: Hornear
Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea durante unos 25 a 30 minutos, o hasta que el calabacín esté tierno, los tomates cocidos y el queso completamente fundido y dorado. Si deseas un gratinado más crujiente, puedes activar el modo grill del horno durante los últimos 5 minutos, vigilando que no se queme el queso.
Paso 7: Servir
Saca la fuente del horno con cuidado y deja reposar unos minutos antes de servir. Esto permite que los jugos se asienten un poco y sea más fácil porcionar el plato. Puedes servir los calabacines al horno como plato principal ligero, acompañado de una ensalada verde o arroz blanco, o como guarnición para carnes o pescados.
Consejos adicionales:
- Si prefieres una versión con más cuerpo, puedes añadir una capa fina de pan rallado sobre el queso antes de hornear para lograr un gratinado más crujiente.
- Esta receta también admite variaciones usando hierbas frescas como perejil o tomillo justo antes de servir para aportar un toque fresco y aromático.
- Es ideal para preparar con antelación y recalentar justo antes de comer. Se conserva bien en el refrigerador durante 1-2 días.
Conclusión
Este plato de calabacines al horno con tomate y queso es la prueba de que lo simple puede ser delicioso. Es una receta saludable, sabrosa y perfecta para aprovechar ingredientes frescos con una mínima preparación. Ideal tanto para principiantes como para quienes buscan una comida reconfortante sin complicaciones.