Esta cazuela es un plato reconfortante, ideal para una cena familiar o una comida reconfortante entre semana. Combina la riqueza de la carne molida con la suavidad del arroz, la textura fresca de los vegetales, y el toque meloso del queso — todo en una sola preparación. El resultado es un guiso cremoso, sabroso, con sabores cálidos y equilibrados, perfecto para cualquier ocasión.
Ingredientes
- 500 g de carne picada de res
- 1 taza de arroz integral
- 2 tazas de caldo de carne (puede ser casero o comprado; de preferencia bajo en sodio)
- 1 cebolla mediana, finamente picada
- 2 dientes de ajo, machacados o finamente picados
- 1 pimiento verde, cortado en cubos (puedes usar pimiento rojo o amarillo si prefieres un sabor más dulce)
- 1 lata (aproximadamente 400 g) de tomates triturados
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de chile en polvo (ajusta al gusto, según lo picante que lo desees)
- Sal y pimienta al gusto
- 200 g de queso mozzarella rallado (puedes sustituir por cheddar o mezclas de queso que se fundan bien)
- 1/2 taza de yogur natural (para aportar cremosidad y un ligero toque ácido)
- 2 cucharadas de aceite de girasol (también puedes usar aceite de oliva si lo prefieres)
- Cilantro fresco picado para decorar al final
Introducción al Plato
Este plato no es simplemente una cena cualquiera — es una mezcla armoniosa de ingredientes que se complementan. El arroz integral, con su textura ligeramente firme y sabor a nuez, aporta un fondo nutritivo y más saludable comparado con arroz blanco. La carne molida de res añade cuerpo, proteína, y esa sensación saciante que hace que este guiso funcione como plato principal. Los vegetales — cebolla, ajo y pimiento — ofrecen notas dulces y frescas, mientras los tomates triturados aportan un balance ácido y jugoso, perfecto para contrarrestar la riqueza de la carne y el queso. Al final, el queso fundido y el yogur natural crean una textura cremosa, aterciopelada, que une todos los sabores. El cilantro fresco aporta un aroma vibrante y ligero que despierta el conjunto. En definitiva: un plato cálido, casero, reconfortante, ideal para reunir a la familia alrededor de la mesa.
Instrucciones:
- Precalienta el horno a 190 °C (375 °F). Esto asegura una cocción uniforme cuando lleves la cazuela al horno. Mientras tanto, en una cacerola grande (o sartén profundo) calienta las 2 cucharadas de aceite de girasol a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente y ligeramente brillante, añade la cebolla picada y el ajo machacado. Sofríelos durante aproximadamente 3 a 4 minutos, hasta que la cebolla se vuelva translúcida y suelte sus aromas — notarás cómo la cocina se llena de ese perfume característico a ajo y cebolla dorados.
- Añade la carne picada de res a la cacerola. Con una cuchara de madera o espátula, desmenuza la carne mientras se cocina, asegurándote de romper los grumos para que quede suelta. Cocina hasta que la carne esté bien dorada, sin rastros de crudo; esto suele tomar unos minutos.
- Incorpora el pimiento verde en cubos y mezcla bien con la carne. Cocina por unos 2 o 3 minutos más, hasta que el pimiento comience a ablandarse ligeramente y sus sabores se integren con la carne.
- Añade los tomates triturados, el arroz integral crudo, el caldo de carne, el orégano seco y el chile en polvo. También sazona con sal y pimienta al gusto. Remueve con cuidado para que todos los ingredientes queden bien incorporados. Sube el fuego un poco hasta llevar la mezcla a ebullición.

- Una vez que hierva, reduce el fuego a medio‑bajo para que la mezcla cocine a fuego lento. Tapa la cacerola y deja que el arroz se cocine junto con la carne y los tomates durante aproximadamente 20 minutos — o hasta que el arroz esté casi cocido y haya absorbido la mayor parte del líquido.
- Apaga el fuego. Retira la cacerola del calor y añade el yogur natural junto con la mitad del queso mozzarella rallado. Mezcla bien hasta que el queso comience a fundirse y el yogur esté bien integrado, aportando una textura cremosa y ligera al guiso.
- Vierte la mezcla en una fuente apta para horno (puede ser de cerámica o vidrio) si la cocinaste en sartén, o deja en la misma cacerola si es apta para horno. Luego espolvorea encima el resto del queso mozzarella.
- Lleva la cazuela al horno precalentado y hornea apenas unos minutos — lo suficiente para que el queso se funda completamente y forme una capa dorada y suave sobre la superficie.
- Una vez fuera del horno, deja reposar un par de minutos. Sirve caliente, coronando con cilantro fresco picado para añadir frescura y un aroma herbal que realza todos los sabores.
Consejos y Variaciones:
- Si no tienes arroz integral, puedes usar arroz blanco — aunque el tiempo de cocción puede variar (suele ser un poco más corto).
- El pimiento puede reemplazarse por pimiento rojo o amarillo para un sabor más dulce.
- Para una versión más ligera, puedes usar yogur griego.
- Si prefieres un queso diferente, un cheddar o mezcla de quesos que se derritan bien funcionan perfectamente.
- Puedes preparar esta cazuela con anticipación, guardarla en el refrigerador y hornearla cuando estés lista para servir. También se puede congelar una vez cocida, muy útil para preparar comidas con antelación.
En resumen, esta cazuela de carne molida con queso y arroz es una opción práctica, reconfortante y deliciosa. Su combinación de texturas y sabores — desde lo tierno del arroz, lo jugoso de la carne, lo meloso del queso y lo fresco del cilantro — la convierte en una comida completa y satisfactoria. Perfecta para esas noches en que necesitas algo sencillo, sabroso y que reúna a todos alrededor de la mesa.