Cheesecake de San Sebastián

El Cheesecake de San Sebastián es un postre emblemático del País Vasco, originario del restaurante La Viña en San Sebastián, España. Esta tarta ha ganado fama mundial gracias a su textura única: un interior ultra cremoso que casi se funde en la boca y una superficie superior intensamente dorada, con sabor ligeramente caramelizado. A diferencia de las clásicas tartas de queso con base de galletas y una textura densa, esta receta apuesta por la pureza de los ingredientes y un horneado rápido a alta temperatura que le da ese aspecto rústico y artesanal.

Ideal para ocasiones especiales, reuniones familiares o como broche final de una comida elegante, esta receta es sorprendentemente fácil de preparar. Con ingredientes básicos y pocos pasos, cualquier persona puede lograr una tarta con calidad de pastelería en su propia cocina.


Ingredientes (para 8 porciones):

  • 500 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
  • 200 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 200 ml de nata para montar (crema para batir)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de harina de trigo

Tiempo de preparación:

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocción: 50 minutos
  • Tiempo total estimado: 1 hora y 10 minutos

Instrucciones paso a paso

1. Preparar el horno y el molde:
Comienza precalentando el horno a 200 °C. Mientras se calienta, forra un molde redondo (idealmente desmontable) de unos 20 cm de diámetro con papel vegetal. Deja que sobresalga por los bordes para que sea más fácil desmoldar luego. También puedes engrasar ligeramente el molde para asegurar que no se pegue la mezcla.

2. Batir el queso crema con el azúcar:
Coloca el queso crema en un bol grande. Asegúrate de que esté a temperatura ambiente para que sea más fácil de trabajar. Añade el azúcar y bate con varillas eléctricas o manuales durante varios minutos, hasta obtener una mezcla completamente lisa, cremosa y sin grumos. Esta base debe quedar suave, aireada y ligeramente brillante.

3. Incorporar los huevos uno a uno:
Añade los huevos, de uno en uno. Bate bien después de cada adición para que se integren perfectamente. Este paso es importante para mantener la mezcla uniforme y evitar que se separen los ingredientes durante la cocción.

4. Agregar la nata y la vainilla:
Vierte la nata para montar en la mezcla y añade también la cucharadita de extracto de vainilla. Bate nuevamente a velocidad baja o con movimientos envolventes para integrar bien los líquidos sin sobrebatir. Cuanto más homogénea sea la mezcla, más suave será el resultado final.

5. Añadir la harina:
Por último, incorpora la cucharada de harina. Puedes tamizarla directamente sobre la mezcla para evitar grumos. Remueve suavemente hasta que desaparezca por completo. La harina ayuda a estabilizar la textura sin quitarle cremosidad.

6. Verter en el molde:
Una vez que la mezcla esté lista, viértela en el molde preparado. Golpea suavemente el molde sobre la encimera para eliminar posibles burbujas de aire y nivelar la superficie.

7. Hornear:
Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante 45 a 50 minutos. Durante el horneado, la superficie de la tarta se inflará y tomará un color dorado oscuro, casi tostado, con zonas más caramelizadas. No te preocupes si el centro parece un poco tembloroso: es completamente normal y se asentará al enfriar.

8. Dejar enfriar a temperatura ambiente:
Cuando termine el tiempo de cocción, retira el molde del horno y colócalo sobre una rejilla. Deja enfriar la tarta dentro del molde durante al menos una hora. No intentes desmoldarla mientras esté caliente, ya que es muy frágil y podría romperse.

9. Refrigerar antes de servir:
Una vez fría, cubre la tarta con film transparente y llévala al refrigerador por un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche. Esto permitirá que la textura se asiente y que los sabores se intensifiquen.


Consejos para servir

Al momento de servir, puedes sacarla del refrigerador unos 20 minutos antes para que se atempere ligeramente, lo que realzará aún más su sabor. Corta con un cuchillo caliente y limpio para obtener porciones perfectas. No necesita ningún acompañamiento, aunque si lo deseas, puedes decorar con un poco de azúcar glas, frutas del bosque o una cucharada de crema.

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