La crema mousse de fresa es uno de esos postres que evocan recuerdos felices, tardes cálidas y sabores frescos. Esta receta, además de ser muy sencilla, se destaca por su textura aireada, su sabor dulce y natural a fresa y una presentación encantadora que la convierte en el cierre perfecto para cualquier comida. Lo mejor de esta preparación es que no requiere horno, ni ingredientes complicados. Es una mousse que equilibra frescura, dulzura y suavidad en cada cucharada.
A continuación, te presento la forma más detallada y precisa de elaborar esta deliciosa crema mousse de fresa.
Ingredientes:
- 400 gramos de fresas frescas
- 100 gramos de azúcar
- 200 ml de nata para montar (también conocida como crema para batir)
- 3 claras de huevo
- 4 hojas de gelatina neutra
- El jugo de medio limón
Instrucciones:
Paso 1: Preparar las fresas
Comienza lavando muy bien las fresas bajo un chorro de agua fría para eliminar cualquier resto de impurezas o tierra. Retira el tallo verde de cada fresa con un cuchillo afilado o con las manos. Luego, córtalas en trozos pequeños para facilitar su licuado. Coloca las fresas troceadas en el vaso de una licuadora o procesador de alimentos y tritúralas hasta obtener un puré homogéneo y sin grumos. Una vez trituradas, pasa el puré por un colador fino para eliminar las semillas, y así obtener una textura más suave.
Paso 2: Endulzar y aromatizar el puré
Agrega el azúcar al puré de fresas junto con el jugo de medio limón. Este toque cítrico no solo realza el sabor de la fresa, sino que también ayuda a equilibrar la dulzura del postre. Mezcla bien para que el azúcar se disuelva por completo. Reserva esta mezcla mientras se continúa con los demás pasos.
Paso 3: Hidratar la gelatina
En un recipiente con agua fría, introduce las hojas de gelatina neutra una a una para que se hidraten de forma uniforme. Este proceso debe durar unos 5 a 10 minutos, o hasta que las hojas estén completamente blandas y flexibles. Mientras tanto, calienta ligeramente una pequeña parte del puré de fresas reservado (puedes usar unos 3 o 4 cucharadas). Una vez caliente, retira del fuego y añade las hojas de gelatina escurridas. Remueve muy bien hasta que la gelatina esté completamente disuelta. Luego, incorpora esta mezcla al resto del puré de fresas y mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una crema unificada.
Paso 4: Montar la nata
Coloca la nata muy fría en un bol grande. Con la ayuda de unas varillas eléctricas o manuales, bátela hasta que esté montada, es decir, hasta que forme picos firmes. Es importante no batir en exceso para evitar que la nata se corte. Una vez lista, reserva en el refrigerador.
Paso 5: Montar las claras a punto de nieve
En otro recipiente limpio y seco, bate las claras de huevo hasta alcanzar el punto de nieve. Esto significa que deben estar firmes y espumosas, con volumen, y al voltear ligeramente el bol, no deben moverse. Este paso es clave para darle a la mousse su textura aireada y ligera.
Paso 6: Mezclar los componentes
Incorpora primero la nata montada al puré de fresa con gelatina, utilizando una espátula de silicona y movimientos envolventes para evitar que la mezcla pierda volumen. A continuación, añade las claras montadas, también con cuidado, poco a poco, manteniendo siempre los movimientos suaves y envolventes. El objetivo es conservar la textura esponjosa que caracteriza a esta mousse.

Paso 7: Repartir y refrigerar
Una vez que todos los ingredientes estén perfectamente integrados y la mezcla tenga una textura uniforme y aireada, reparte la mousse en copas, vasos de postre o moldes individuales, según tu preferencia. Cubre cada recipiente con papel film y lleva al refrigerador durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche para lograr una mejor consistencia.
Paso 8: Decoración y presentación (opcional)
Antes de servir, puedes decorar cada porción con una fresa entera, unas hojitas de menta fresca o un poco de nata montada adicional. También puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima para darle un toque delicado.
Consejos finales:
- Utiliza fresas maduras y de buena calidad para garantizar un sabor más intenso y natural.
- Asegúrate de que tanto la nata como las claras estén muy frías antes de montarlas, esto facilitará el proceso.
- Esta mousse se puede preparar con antelación, lo cual es perfecto si tienes invitados o un evento especial.
La crema mousse de fresa es una muestra de cómo algo tan simple puede ser tan elegante y delicioso. Fresca, suave y ligera, se convierte en una opción perfecta para sorprender sin complicarse. Una receta que, sin duda, querrás repetir.