La crema pastelera de limón es una preparación clásica de la repostería que destaca por su textura sedosa y su sabor refrescante, ideal para quienes disfrutan de los postres con un toque cítrico. Es una variante de la tradicional crema pastelera, enriquecida con el sabor vibrante del limón, lo que la convierte en una opción excelente para rellenar tartaletas, pasteles, milhojas, o para servir como base de postres en copa. Su preparación es sencilla, pero requiere atención en cada paso para obtener una textura perfecta, sin grumos y con el equilibrio ideal entre acidez y dulzura.
A continuación, te explicamos cómo hacer una crema pastelera de limón desde cero, con todos los detalles necesarios para asegurar un resultado cremoso y delicioso.
Ingredientes
- 2 tazas de leche (preferiblemente entera para una textura más rica)
- 4 yemas de huevo (de tamaño mediano o grande)
- 3/4 de taza de azúcar granulada (aproximadamente 150 g)
- 1/4 de taza de fécula de maíz (maicena)
- 1/4 de taza de jugo de limón recién exprimido (aproximadamente 2 limones)
- Ralladura fina de 1 limón
- 1 cucharada de mantequilla sin sal (opcional, para aportar brillo y suavidad)
Instrucciones paso a paso
1. Preparar los ingredientes:
Antes de comenzar con la cocción, asegúrate de tener todos los ingredientes listos y medidos. Separa las yemas de las claras y resérvalas en un bol. Exprime el jugo de los limones hasta obtener la cantidad necesaria y ralla la cáscara de uno de ellos, procurando no incluir la parte blanca, ya que puede aportar amargor.
2. Calentar la leche:
En una cacerola mediana, vierte las dos tazas de leche y agrega la ralladura de limón. Lleva la mezcla a fuego medio hasta que esté caliente, sin que llegue a hervir. La idea es que la leche se infusione con el aroma del limón, lo que potenciará el sabor de la crema. Una vez caliente, retira del fuego y deja reposar unos minutos para que la ralladura libere completamente su fragancia.
3. Batir las yemas con el azúcar y la maicena:
Mientras la leche se infusiona, coloca las yemas en un bol grande y añade el azúcar. Bate enérgicamente con un batidor manual (varillas) o eléctrico hasta que la mezcla se vuelva espesa, de un color amarillo pálido y ligeramente espumosa. Luego incorpora poco a poco la fécula de maíz (maicena), mezclando constantemente para evitar que se formen grumos.
4. Templar la mezcla:
Una vez que la leche está infusionada, viértela lentamente sobre la mezcla de yemas, azúcar y maicena, batiendo sin parar. Este paso es fundamental para templar las yemas, es decir, elevar su temperatura de forma gradual para evitar que se coagulen. No viertas toda la leche de golpe ni de forma brusca.
5. Cocinar la mezcla:
Vierte nuevamente toda la mezcla templada en la cacerola y lleva a fuego medio-bajo. Remueve constantemente con una espátula de silicona o cuchara de madera, raspando bien el fondo y los bordes del cazo para evitar que la crema se pegue o se queme.
A medida que la crema se calienta, irá espesando progresivamente. Este proceso puede tardar entre 5 y 8 minutos. Es importante no dejar de remover en ningún momento. La crema estará lista cuando tenga una consistencia espesa y sedosa, similar a una natilla firme.
6. Incorporar el jugo de limón:
Una vez que la crema haya espesado, retira del fuego y añade el jugo de limón. Remueve con energía hasta que esté completamente integrado. El calor residual será suficiente para que la mezcla se estabilice sin necesidad de volver al fuego.
7. Agregar la mantequilla (opcional):
Si deseas una crema aún más brillante y suave, añade la cucharada de mantequilla sin sal en este punto, cuando la crema aún está caliente. Mezcla bien hasta que se derrita completamente. Este paso es opcional, pero aporta un acabado más aterciopelado.
8. Enfriar y conservar:
Pasa la crema a un bol limpio y cúbrela con papel film tocando directamente la superficie, para evitar que se forme una costra. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigérala por al menos 2 horas antes de usarla. La crema pastelera de limón puede conservarse en el refrigerador hasta por 3 días.

Consejos útiles
- Utiliza limones frescos, preferiblemente orgánicos, para evitar ceras o pesticidas en la piel.
- No reemplaces el jugo de limón por jugo embotellado, ya que puede alterar el sabor y aportar amargor.
- Si deseas una textura aún más fina, puedes pasar la crema por un colador justo después de agregar el jugo de limón.
Esta crema pastelera de limón es perfecta para dar un toque ácido y sofisticado a tus postres. Puedes utilizarla como relleno para tartaletas, capas de bizcocho, profiteroles, éclairs, o incluso servirla en vasitos individuales con galletas y merengue como postre ligero y refrescante.