Las croquetas de carne caseras son un clásico de la cocina que encanta a grandes y pequeños por su textura cremosa en el interior y su exterior crujiente. Aunque el proceso lleva tiempo y requiere atención, el resultado es un aperitivo o plato principal que siempre impresiona. Esta receta se basa en una preparación tradicional de masa a base de bechamel y carne desmenuzada, que luego se enfría, se moldea y se fríe cuidadosamente para lograr el punto perfecto.
Ingredientes
- 300 gramos de carne cocida y desmenuzada (puede ser pollo, ternera o una mezcla de ambas según tu gusto).
- Aceite de oliva (cantidad generosa para cocinar y para freír).
- 100 gramos de harina de trigo para espesar la salsa bechamel y ayudar a unir la masa.
- 1 litro de leche semidesnatada, preferiblemente entibia antes de usarla.
- Sal al gusto.
- Nuez moscada molida, para aromatizar suavemente la mezcla.
- Pan rallado suficiente para rebozar las croquetas.
- 1 huevo grande, batido.
Preparación Paso a Paso
1. Preparar la carne
Antes de comenzar con la masa, asegúrate de que la carne esté bien desmenuzada. Esto significa retirar cualquier hueso, grasa excesiva o partes gelatinosas que no aporten textura agradable. Si la carne proviene de un guiso o cocido anterior, simplemente recógela y separa los trozos con un tenedor o con las manos, cuidando que quede lo más uniforme posible.
Una vez limpia, mezcla la carne con un chorrito de caldo (puede ser de pollo o de la propia carne) para humedecer ligeramente los trozos y facilitar que se integren bien en la masa posterior. Usa una batidora de mano o trituradora para picar finamente esta mezcla, pero sin reducirla a puré —solo lo suficiente para que se distribuya de forma homogénea.
2. Preparación de la bechamel
La clave de las croquetas bien hechas está en una bechamel firme pero suave, sin grumos. Calienta la leche en un cazo grande hasta que esté a punto de hervir. No dejes que llegue a ebullición completa, simplemente que esté caliente y a punto de formar burbujas leves.
Retira la leche del fuego y, en el mismo cazo o en otro amplio si lo prefieres, incorpora la harina de trigo y un chorrito de aceite de oliva. Comienza a batir enérgicamente con un batidor de varillas para integrar la harina con la leche caliente. El movimiento debe ser continuo y firme para evitar que queden grumos, y la mezcla empezará a tomar cuerpo rápidamente.
Añade una pizca de sal y un toque de nuez moscada molida al gusto. Esta especia, aunque suave, aporta un aroma clásico que realza el sabor de las croquetas. Continúa cocinando a fuego medio, removiendo sin parar para que la salsa espese gradualmente.
3. Integrar la carne con la bechamel
Cuando la bechamel esté espesa y sin grumos, vierte la carne picada en la mezcla. Mezcla con una espátula resistente al calor, batiendo y moviendo constantemente para que la carne se distribuya de forma uniforme en toda la bechamel. Verás cómo la mezcla empieza a coger una textura más compacta, más sólida, y se despega de las paredes del recipiente.
Este proceso puede tomar unos minutos, pero es importante para lograr la consistencia perfecta —ni demasiado líquida ni demasiado seca. Una vez la mezcla ya se sienta firme y homogénea, retírala del fuego.
4. Reposar la masa
Vierte la mezcla caliente en un recipiente grande previamente engrasado con un poco de aceite de oliva. Extiende la masa de manera uniforme y cúbrela con film transparente (pegado a la superficie de la masa para evitar que se forme costra por el aire). Este reposo es esencial porque permite que la mezcla se enfríe, se asiente y gane consistencia.
Deja la masa en la nevera al menos cuatro horas, aunque si puedes esperar más tiempo será aún mejor. El frío hará que sea mucho más fácil trabajarla al momento de formar las croquetas.

5. Formar las croquetas
Saca la masa del refrigerador unos diez minutos antes de empezar a trabajarla —esto facilita que no esté demasiado rígida. Coloca el huevo batido en un plato amplio y, en otro plato, extiende una buena cantidad de pan rallado.
Con una cuchara sopera o con las manos ligeramente humedecidas, toma porciones de la masa del tamaño de una cucharada generosa. Con tus manos, dales forma alargada u ovalada según tu preferencia. Luego pásalas primero por el huevo batido y después por el pan rallado, asegurándote de cubrirlas completamente. Esta doble capa garantiza una fritura pareja y un acabado crujiente.
6. Freír las croquetas
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén profunda o en una freidora a temperatura media-alta. No empieces con el aceite excesivamente caliente: espera a que al introducir una croqueta pequeña, ésta burbujee suavemente alrededor.
Coloca con cuidado las croquetas en el aceite caliente, procurando no llenarlo demasiado para que la temperatura no baje de golpe. Fríelas hasta que estén doradas por todos los lados, lo cual suele tomar unos minutos por tanda.
Retira las croquetas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Presentación y Sugerencias para Servir
Las croquetas de carne pueden servirse calientes, templadas o incluso frías, y todas las opciones resultan deliciosas. Tradicionalmente se acompañan con una ensalada fresca o con patatas fritas caseras, lo cual equilibra perfectamente la riqueza de la bechamel con la ligereza de los vegetales.