Los dátiles rellenos son un bocado elegante, sabroso y sorprendentemente fácil de preparar. En esta versión, se utiliza el contraste natural entre la dulzura del dátil Medjool, la cremosidad del queso de cabra y el crujido de las nueces, creando una armonía de texturas y sabores. Una rápida cocción en el horno potencia aún más sus aromas, suaviza los dátiles y funde ligeramente el queso, elevando este sencillo aperitivo a una verdadera delicia. Esta receta es perfecta para servir como entrada en cenas especiales, para compartir en celebraciones o como un tentempié diferente.
Ingredientes
- 12 dátiles Medjool grandes, sin hueso
- 100 g de queso de cabra (de textura blanda, tipo rulo)
- 12 mitades de nuez (aproximadamente 6 nueces enteras, partidas por la mitad)
Instrucciones paso a paso
- Preparar los dátiles:
Comienza seleccionando los dátiles Medjool más grandes y de mejor aspecto. Su textura suave y carnosa es ideal para este tipo de aperitivo. Con la ayuda de un cuchillo afilado, realiza un corte longitudinal a cada dátil, con cuidado de no partirlos completamente por la mitad. Retira el hueso central si no vienen deshuesados. Una vez abiertos, los dátiles deben quedar como una especie de “libro”, listos para ser rellenados. - Rellenar con queso de cabra:
Corta pequeñas porciones del queso de cabra, de tamaño suficiente para rellenar cada dátil sin que rebosen demasiado. Usa una cucharita o tus dedos limpios para introducir el queso en el centro de cada dátil abierto. Presiona ligeramente para que el queso quede bien asentado dentro del fruto. Asegúrate de repartir uniformemente la cantidad de queso entre los 12 dátiles para que todos queden balanceados en sabor. - Agregar las nueces:
Una vez que todos los dátiles estén rellenos de queso, coloca una mitad de nuez sobre cada uno, presionando levemente para que se adhiera al queso. La nuez aportará un toque crujiente que complementa la suavidad del queso y la dulzura del dátil. Es importante que la nuez esté bien colocada, ya que al hornearse se integrará mejor en la textura del relleno. - Precalentar y hornear:
Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). Mientras el horno toma temperatura, coloca los dátiles ya rellenos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal o una lámina de silicona para evitar que se peguen. Asegúrate de dejar algo de espacio entre ellos para que el calor circule bien.
Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante unos 10 minutos. Durante este tiempo, los dátiles se ablandarán ligeramente, el queso de cabra se calentará y fundirá suavemente, y las nueces se volverán más fragantes. No dejes que se cocinen demasiado, ya que el queso podría desbordarse o los dátiles podrían secarse. - Servir y disfrutar:
Una vez horneados, retira los dátiles del horno con cuidado. Déjalos reposar unos minutos sobre la bandeja antes de manipularlos, ya que estarán calientes y el queso puede estar muy cremoso.
Estos dátiles se pueden servir tibios, cuando el queso aún está suave, o a temperatura ambiente. Colócalos en un plato bonito o una bandeja para servir. Son ideales como parte de un aperitivo acompañado de otros bocados salados, o como una opción vegetariana dentro de una mesa de tapas.

Consejos adicionales
- Si el queso de cabra está muy frío y difícil de manejar, déjalo a temperatura ambiente unos 15 minutos antes de usarlo.
- Para un acabado más profesional, puedes usar una manga pastelera con boquilla lisa para rellenar los dátiles con el queso.
- Asegúrate de utilizar dátiles de buena calidad, ya que su sabor natural es uno de los protagonistas de esta receta.
- Las nueces se pueden tostar ligeramente en una sartén seca durante un par de minutos antes de agregarlas, para intensificar aún más su sabor.
Este aperitivo sencillo pero refinado demuestra cómo pocos ingredientes pueden transformarse en algo verdaderamente especial con solo un poco de atención al detalle. La combinación de dulce, cremoso y crujiente hace que cada bocado sea memorable, ideal para compartir en ocasiones especiales o para darte un capricho en casa.