Galletas de calabaza y chía sin harina y sin azúcar

Estas galletas de calabaza y chía son una excelente opción para quienes desean disfrutar de un postre saludable, natural y libre de harinas y azúcares añadidos. Con una textura suave por dentro y ligeramente crujiente por fuera, estas galletas no solo son nutritivas, sino también fáciles de preparar, ideales para meriendas, desayunos o como tentempié energético durante el día.

Ingredientes:

  • 1 taza de puré de calabaza natural (puede ser cocida al vapor o al horno y luego triturada)
  • 1 huevo grande
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • ¼ taza de mantequilla de maní natural (sin azúcar ni aditivos)

Instrucciones paso a paso:

  • Preparar los ingredientes:
    Antes de comenzar, asegúrate de que todos los ingredientes estén listos y medidos. Si no tienes puré de calabaza ya preparado, puedes cocinar trozos de calabaza al vapor o al horno hasta que estén suaves y luego triturarlos con un tenedor o procesador hasta obtener una textura homogénea. La calabaza debe estar completamente fría antes de mezclarla con los demás ingredientes.
  • Precalentar el horno:
    Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). Forra una bandeja para hornear con papel pergamino o utiliza un tapete de silicona antiadherente. Esto evitará que las galletas se peguen y facilitará la limpieza.
  • Mezclar los ingredientes húmedos:
    En un tazón grande, coloca la taza de puré de calabaza, el huevo, la mantequilla de maní y el extracto de vainilla. Con una espátula o batidor de mano, mezcla todos estos ingredientes hasta que estén completamente integrados y se forme una mezcla suave y cremosa.
  • Agregar los ingredientes secos:
    Añade la canela en polvo y las semillas de chía a la mezcla anterior. Remueve con la espátula hasta que las semillas de chía estén bien distribuidas. Estas semillas no solo aportan fibra y ácidos grasos omega-3, sino que también ayudan a dar estructura a las galletas, ya que absorben parte de la humedad de la masa.
  • Reposar la mezcla:
    Deja reposar la masa durante aproximadamente 10 a 15 minutos. Este tiempo permitirá que las semillas de chía absorban parte del líquido, haciendo que la mezcla se espese ligeramente. No omitas este paso, ya que es clave para que las galletas mantengan su forma durante la cocción.
  • Formar las galletas:
    Con la ayuda de una cuchara grande, toma porciones de la mezcla y colócalas sobre la bandeja para hornear, dejando espacio entre cada una. La masa no se expandirá mucho, por lo que puedes darles una ligera forma redonda y aplanada con el dorso de la cuchara o con las manos húmedas.
  • Hornear:
    Lleva la bandeja al horno precalentado y hornea durante aproximadamente 18 a 20 minutos, o hasta que los bordes estén firmes y ligeramente dorados. El centro debe estar cocido, pero suave al tacto. El tiempo puede variar ligeramente según tu horno, así que vigílalas durante los últimos minutos de cocción.
  • Enfriar antes de servir:
    Una vez listas, retira las galletas del horno y déjalas enfriar sobre la misma bandeja durante unos 5 minutos. Luego, transfiérelas cuidadosamente a una rejilla para que se enfríen completamente. Esto permitirá que terminen de asentarse y adquieran una textura óptima.

Consejos adicionales:

  • Si deseas una textura más crocante, puedes prolongar la cocción 2 o 3 minutos adicionales, vigilando que no se quemen.
  • Estas galletas se conservan bien en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 2 o 3 días, o en el refrigerador hasta por una semana.
  • Puedes disfrutar estas galletas solas, con un café o acompañadas de yogur natural para un desayuno equilibrado.

Estas galletas representan una opción saludable y deliciosa para todos los públicos, especialmente para quienes siguen dietas sin gluten, sin azúcar o bajas en carbohidratos. Al estar elaboradas con ingredientes naturales como la calabaza, la chía y la mantequilla de maní, aportan nutrientes esenciales sin sacrificar el sabor ni la textura. Además, su preparación es tan sencilla que puede convertirse en una receta habitual para toda la familia.

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