Gelatina de Queso Crema – Un Postre Cremoso y Delicado que Sorprende

La gelatina de queso crema es una de esas recetas que combinan lo mejor de dos mundos: la textura suave y refrescante de una gelatina tradicional, y el sabor delicado, ligeramente ácido y envolvente del queso crema. Este postre, además de ser muy vistoso, es sumamente fácil de preparar y resulta ideal tanto para reuniones familiares como para celebraciones especiales. Gracias a su consistencia firme pero sedosa y a su sabor equilibrado entre lo dulce y lo lácteo, se convierte en un favorito de grandes y pequeños por igual.

A continuación, te presento el paso a paso completamente detallado para que obtengas una gelatina perfecta: con buena textura, sin grumos, y con un sabor exquisito.


Ingredientes:

  • 1 lata de leche condensada (aproximadamente 397 gramos)
  • 1 lata de leche evaporada (aproximadamente 360 gramos)
  • 190 gramos de queso crema a temperatura ambiente
  • 2 sobres de grenetina sin sabor (cada uno de 7 gramos)
  • 1/2 taza de agua (para hidratar la grenetina)

Instrucciones detalladas paso a paso:

1. Hidratar la grenetina

Comienza la preparación hidratando la grenetina sin sabor. En un recipiente pequeño, vierte media taza de agua a temperatura ambiente. Espolvorea sobre ella los dos sobres de grenetina de manera uniforme, evitando amontonarla en un solo punto para que se hidrate correctamente. Deja reposar durante unos 8 a 10 minutos sin mover, hasta que la grenetina absorba toda el agua y tenga una consistencia sólida similar a una esponja. Este paso es fundamental para asegurar que se disuelva bien más adelante.

2. Licuar los ingredientes principales

Mientras la grenetina se hidrata, coloca en la licuadora la leche condensada, la leche evaporada y el queso crema. Es importante que el queso crema esté a temperatura ambiente para que se mezcle fácilmente sin formar grumos. Licúa todo por aproximadamente 2 a 3 minutos a velocidad alta, hasta obtener una mezcla completamente homogénea, suave y sin restos sólidos. Este batido será la base cremosa de nuestra gelatina.

3. Fundir la grenetina

Una vez que la grenetina esté bien hidratada, deberás disolverla. Para ello, llévala al microondas durante unos 15 segundos. Si no tienes microondas, también puedes fundirla a baño María, removiendo constantemente hasta que quede completamente líquida y sin residuos sólidos. Es crucial no dejar que hierva, ya que esto podría alterar su capacidad de gelificar.

4. Incorporar la grenetina a la mezcla

Cuando la grenetina esté completamente líquida y sin temperatura excesiva (idealmente, tibia), agrégala a la mezcla de queso crema y leches que ya tienes en la licuadora. Vuelve a licuar por unos 30 segundos a velocidad media para asegurarte de que la grenetina se integre de manera uniforme en toda la preparación. Este paso garantiza que la gelatina cuaje de manera pareja en todo el molde.

5. Verter la mezcla en el molde

Escoge un molde de gelatina con la forma que más te guste. Puedes utilizar uno de silicona, de metal o de vidrio, siempre que tenga capacidad suficiente para la mezcla. Si el molde no es de silicona, se recomienda engrasarlo ligeramente con aceite neutro o enjuagarlo con agua fría sin secar, para facilitar el desmolde posteriormente. Vierte cuidadosamente la mezcla líquida en el molde, asegurándote de no generar burbujas. Golpea suavemente el molde contra la mesa para liberar el aire atrapado.

6. Refrigerar y dejar cuajar

Lleva el molde con la mezcla al refrigerador y deja que repose durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche. La paciencia en este paso es clave: la gelatina debe cuajar completamente para poder desmoldarse sin romperse. No la introduzcas en el congelador, ya que esto podría cristalizar los lácteos y arruinar la textura.

7. Desmoldar y servir

Una vez que la gelatina esté completamente cuajada, procede a desmoldarla con cuidado. Si utilizaste un molde convencional (de plástico o metálico), puedes sumergirlo brevemente en agua caliente (solo la parte exterior) durante 10 a 15 segundos para facilitar el desmolde. Luego, coloca un plato sobre el molde y voltéalo con firmeza. Si todo se hizo correctamente, la gelatina saldrá con su forma intacta y un brillo espectacular.

Sirve fría, sola o acompañada de frutas frescas, mermelada o un toque de crema batida, según tu preferencia. Su textura firme, su sabor dulce y cremoso, y su presentación elegante hacen de esta gelatina de queso crema un postre que siempre deja buena impresión.

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