La lasaña de carne y queso es uno de esos platos clásicos que nunca pasan de moda. Reconfortante, abundante y llena de sabor, combina capas perfectamente equilibradas de pasta, una salsa de carne jugosa y un generoso toque de queso derretido que se funde en cada bocado. Es ideal para compartir en familia, para reuniones especiales o simplemente para disfrutar de una comida casera completa y satisfactoria.
Esta receta destaca por su sencillez y por la armonía de sus ingredientes. La carne molida se cocina lentamente para desarrollar un sabor profundo y bien integrado con la salsa, mientras que el queso aporta cremosidad y una textura irresistible. El resultado es una lasaña dorada por fuera, suave y jugosa por dentro, con capas bien definidas que se mantienen firmes al cortarla.
Ingredientes
Láminas de lasaña
Carne molida de res
Salsa de tomate
Cebolla
Ajo
Aceite
Sal
Pimienta
Queso rallado
Preparación
Antes de comenzar, prepara todos los ingredientes para facilitar el proceso. Pela y pica finamente la cebolla y el ajo. Ten lista la carne molida y mide la cantidad necesaria de salsa de tomate y queso rallado.
En una sartén amplia, añade un poco de aceite y caliéntalo a fuego medio. Incorpora la cebolla picada y sofríela hasta que se vuelva transparente y ligeramente dorada. Este paso es importante para aportar dulzura y profundidad de sabor a la salsa. Agrega el ajo picado y cocina durante unos segundos más, cuidando que no se queme para evitar un sabor amargo.
Añade la carne molida de res a la sartén. Con ayuda de una cuchara o espátula, desmenúzala mientras se cocina para evitar que se formen grumos grandes. Cocina hasta que la carne cambie completamente de color y se vea bien dorada. Sazona con sal y pimienta al gusto, mezclando bien para que los condimentos se integren de manera uniforme.
Incorpora la salsa de tomate a la carne ya cocida. Remueve cuidadosamente para combinar todos los ingredientes y reduce el fuego. Deja cocinar a fuego medio-bajo durante varios minutos, permitiendo que la salsa espese ligeramente y que los sabores se mezclen por completo. Prueba y ajusta la sal si es necesario.
Mientras la salsa se cocina, prepara las láminas de lasaña según las indicaciones del paquete si requieren cocción previa. Si son láminas que se utilizan directamente, simplemente tenlas listas para el montaje.

Precalienta el horno a temperatura media para que esté listo cuando termines de armar la lasaña.
Para el montaje, toma una fuente apta para horno. Coloca una capa fina de la mezcla de carne y salsa en el fondo; esto evitará que la pasta se adhiera y aportará humedad. Sobre esta base, acomoda una capa de láminas de lasaña cubriendo toda la superficie.
Extiende una porción generosa de la salsa de carne sobre las láminas, distribuyéndola de manera uniforme. Espolvorea una parte del queso rallado sobre la salsa. Repite el proceso formando capas sucesivas: láminas de lasaña, salsa de carne y queso. Continúa hasta terminar con los ingredientes, procurando finalizar con una capa de salsa y una cantidad abundante de queso rallado en la superficie.
Lleva la fuente al horno precalentado y hornea hasta que el queso esté completamente derretido y la parte superior adquiera un tono dorado apetecible. El tiempo puede variar según el horno, pero es importante vigilar que la lasaña esté bien caliente en el centro.
Una vez lista, retira la lasaña del horno y déjala reposar durante unos minutos antes de cortarla. Este reposo permite que las capas se asienten y facilita obtener porciones firmes y bien definidas.
Sirve caliente y disfruta de una lasaña casera con capas jugosas, queso fundido y un sabor clásico que siempre conquista.