Lasaña de Carne y Queso: Un Clásico Reconfortante Paso a Paso

La lasaña de carne y queso es uno de esos platos que siempre triunfan. Con sus capas de pasta suave, su relleno jugoso de carne sazonada, su salsa de tomate casera y su generosa cobertura de queso fundido, este plato no solo es reconfortante sino también una excelente opción para reuniones familiares o cenas especiales. A continuación, te explico paso a paso cómo preparar esta deliciosa lasaña de forma detallada y precisa, sin omitir ningún paso importante.


Ingredientes:

  • 12 láminas de lasaña precocidas
  • 500 g de carne picada de res
  • 1 cebolla mediana, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, finamente picados
  • 400 g de tomate triturado natural
  • 2 cucharadas de pasta de tomate
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharadita de albahaca seca
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 250 g de queso mozzarella rallado
  • 150 g de queso parmesano rallado

Instrucciones:

1. Preparar el sofrito de la carne:

Comienza calentando dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Una vez caliente, agrega la cebolla picada y sofríe durante unos 5 a 6 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se torne transparente y ligeramente dorada. Añade los dientes de ajo picados y remueve durante un minuto más para liberar su aroma sin que se quemen.

Agrega la carne picada de res a la sartén con el sofrito. Con una cuchara de madera o una espátula, deshaz los grumos y cocina la carne durante unos 7 a 10 minutos, hasta que esté completamente dorada y no queden partes crudas. Es importante remover bien para que la carne se cueza de manera uniforme.

2. Incorporar el tomate y las especias:

Una vez cocida la carne, añade el tomate triturado y la pasta de tomate. Mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados. Agrega el orégano seco, la albahaca seca, una pizca generosa de sal y pimienta negra recién molida al gusto. Remueve de nuevo para distribuir los sabores y deja que la mezcla se cocine a fuego bajo durante al menos 15 a 20 minutos. Esta cocción lenta permite que los sabores se desarrollen y que la salsa adquiera una textura más espesa y concentrada.

3. Preparar las láminas de lasaña:

Si usas láminas de lasaña precocidas, puedes omitir este paso. En caso de que utilices láminas tradicionales, pon a hervir una olla grande con agua y un poco de sal. Cocina las láminas durante el tiempo que indique el paquete, generalmente entre 6 y 8 minutos. Luego escúrrelas con cuidado y colócalas sobre un paño limpio o papel absorbente para que no se peguen entre sí.

4. Montar la lasaña:

Precalienta el horno a 180 °C (arriba y abajo). En una fuente de horno rectangular, comienza esparciendo una fina capa de la salsa de carne en el fondo para evitar que las láminas se peguen. Coloca una primera capa de láminas de lasaña, asegurándote de cubrir bien toda la base.

Cubre las láminas con una porción generosa de la salsa de carne. Espolvorea una mezcla de los quesos mozzarella y parmesano por encima. Repite el proceso: láminas, carne, queso. Continúa hasta agotar todos los ingredientes, asegurándote de que la última capa sea de queso, lo que permitirá obtener una superficie dorada y gratinada.

5. Hornear:

Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea la lasaña durante 30 a 35 minutos. Durante este tiempo, el queso se fundirá por completo y formará una capa dorada y burbujeante. Si deseas un acabado más dorado y crujiente, puedes gratinarla durante los últimos 5 minutos encendiendo el grill del horno.

6. Reposar y servir:

Una vez lista, saca la lasaña del horno y déjala reposar durante al menos 10 minutos antes de cortarla. Este paso es crucial para que las capas se asienten y sea más fácil servir porciones firmes y bien estructuradas.

Sirve caliente, sola o acompañada de una ensalada verde fresca o pan de ajo tostado para una comida completa y equilibrada.


Esta lasaña de carne y queso es un clásico que no decepciona. Su preparación requiere algo de tiempo, pero el resultado vale cada minuto invertido. Puedes incluso preparar la lasaña con antelación y calentarla justo antes de servir, lo que la convierte en una receta práctica para planificar tus comidas con anticipación. Ideal para cualquier ocasión en la que quieras impresionar con un plato lleno de sabor, textura y tradición.

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