Un brioche reconfortante con el sabor dulce y natural de la calabaza asada y el toque cálido e inconfundible de la canela. Esta masa tierna y aromática combina una miga suave, ligeramente húmeda y de color dorado intenso, con una corteza fina y brillante. Es perfecto para desayunos especiales, meriendas en familia o para acompañar una bebida caliente en las tardes frescas de otoño. Su aroma especiado llena la cocina mientras se hornea, creando una sensación acogedora irresistible.
Ingredientes (para 12-16 bollos o 1 pan grande)
500 g de harina de fuerza
90 g de azúcar
8 g de sal
2 huevos L a temperatura ambiente
200 g de puré de calabaza asada y triturada, sin agua añadida
120 ml de leche templada (máximo 35°C)
70 g de mantequilla blanda
7 g de levadura seca de panadero o 20 g de levadura fresca
2 cucharaditas de canela molida
Instrucciones:
- Activar la levadura
Templa la leche sin superar los 35°C; debe sentirse tibia al tacto, pero no caliente. Si utilizas levadura seca, disuélvela en la leche templada junto con una cucharadita del azúcar total. Mezcla suavemente hasta que se integre y deja reposar entre 5 y 10 minutos, hasta que se forme una ligera espuma en la superficie, señal de que la levadura está activa. Si usas levadura fresca, desmenúzala primero antes de disolverla en la leche. - Preparar los ingredientes secos
En un bol grande y amplio, tamiza la harina para airearla y evitar grumos. Añade el resto del azúcar, la sal y la canela molida. Mezcla bien con una cuchara o varillas manuales para que los ingredientes queden distribuidos de manera uniforme. Este paso asegura que la canela aporte un sabor equilibrado en toda la masa. - Incorporar los ingredientes húmedos
Haz un hueco en el centro de los ingredientes secos. Añade los huevos ligeramente batidos, el puré de calabaza asada y triturada, y la mezcla de leche con levadura ya activada. Comienza a integrar los ingredientes desde el centro hacia afuera, primero con una cuchara de madera o espátula, y luego con las manos. Cuando la masa empiece a tomar forma, pásala a una superficie ligeramente enharinada. - Primer amasado
Amasa durante aproximadamente 8 minutos. Al principio la masa puede sentirse pegajosa debido a la humedad natural de la calabaza, pero evita añadir demasiada harina extra. Trabaja la masa estirándola y plegándola sobre sí misma hasta que se vuelva más homogénea y manejable. La calabaza aportará un tono dorado y una textura suave característica. - Incorporar la mantequilla
Añade la mantequilla blanda en pequeños trozos, integrándola poco a poco mientras continúas amasando. Este proceso puede requerir entre 8 y 10 minutos adicionales. Al principio parecerá que la masa se desarma, pero continúa trabajando hasta que absorba completamente la grasa. El resultado debe ser una masa lisa, elástica y ligeramente brillante. Comprueba el punto realizando la prueba del velo: estira un pequeño trozo de masa; si se forma una membrana fina sin romperse fácilmente, está lista.

- Primera fermentación
Forma una bola con la masa y colócala en un bol ligeramente engrasado. Cubre con film transparente o con un paño húmedo para evitar que se reseque. Deja fermentar en un lugar cálido y sin corrientes de aire durante aproximadamente 90 minutos, o hasta que la masa haya duplicado su volumen. - Formado
Una vez fermentada, presiona suavemente la masa para desgasificarla sin aplastarla en exceso. Si deseas bollos individuales, divide en porciones de entre 60 y 80 g y forma bolas tensando la superficie hacia abajo. Si prefieres un pan grande, dale forma alargada o redonda según el molde elegido, previamente engrasado. Coloca las piezas sobre una bandeja con papel de horno, dejando espacio suficiente entre ellas para que crezcan. - Segunda fermentación
Cubre nuevamente con un paño y deja reposar durante unos 60 minutos más, hasta que las piezas estén visiblemente más esponjosas y hayan aumentado de tamaño. - Pintado y horneado
Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo. Antes de introducir el pan, pincela suavemente la superficie con huevo batido para lograr un acabado dorado y brillante. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco de canela o azúcar perlado por encima. Hornea entre 18 y 25 minutos, dependiendo del tamaño de las piezas. Vigila los últimos minutos para evitar un exceso de dorado. - Enfriado
Retira del horno y deja enfriar sobre una rejilla para que el aire circule y se conserve la textura ligeramente crujiente del exterior, mientras el interior permanece tierno y jugoso.
Tiempo total: 3-4 horas
Porciones: 12-16 bollos o 1 pan grande