Pancitos de Queso Caseros – Suaves, Dorados y Llenos de Sabor

Los pancitos de queso son una delicia irresistible que combina una textura suave y esponjosa con el inconfundible sabor del queso derretido. Perfectos para acompañar una comida, servir como entrada o disfrutar en la merienda, estos pancitos no solo son fáciles de preparar, sino que también llenan la cocina de un aroma cálido y reconfortante mientras se hornean.

Estos pancitos se destacan por su sencillez, ya que no requieren levadura ni tiempos de fermentación prolongados. La clave está en una masa que se une rápidamente y se hornea hasta obtener un dorado tentador. A continuación, te explicamos cómo prepararlos paso a paso.


Ingredientes:

  • 2 tazas de almidón de yuca (también conocido como almidón de tapioca)
  • 1 taza de queso rallado (puede ser mozzarella, queso fresco o el de tu preferencia)
  • 1 huevo grande
  • ¼ taza de leche
  • ¼ taza de aceite vegetal
  • ½ cucharadita de sal

Instrucciones:

  1. Precalentar el horno:
    Comienza por precalentar el horno a 180 °C (350 °F). Este paso es fundamental para que los pancitos entren en un ambiente caliente desde el inicio, lo que ayudará a que se inflen ligeramente y obtengan una textura exterior crujiente con un interior suave.
  2. Preparar los ingredientes:
    En un recipiente grande, coloca las dos tazas de almidón de yuca. Este ingrediente es el que aportará la elasticidad y estructura a los pancitos. Añade la media cucharadita de sal y mezcla brevemente para distribuirla de manera uniforme.
  3. Incorporar los ingredientes líquidos:
    En una cacerola pequeña, calienta ligeramente la leche junto con el aceite. No es necesario que hiervan, pero sí que estén lo suficientemente calientes para facilitar la integración con el almidón. Una vez calientes, vierte esta mezcla sobre el almidón. Remueve con una cuchara de madera o espátula resistente al calor. La mezcla se volverá pegajosa al principio, pero es normal.
  4. Añadir el huevo:
    Deja que la mezcla repose durante unos minutos para que baje un poco la temperatura antes de añadir el huevo. Agrega el huevo y mezcla con energía. Puedes hacerlo a mano o con una batidora de gancho amasador si tienes una. El huevo aportará humedad y ayudará a unir todos los ingredientes, creando una masa homogénea.
  5. Incorporar el queso:
    Añade el queso rallado a la masa y continúa mezclando hasta que todo esté bien incorporado. El queso aportará no solo sabor, sino también una textura cremosa y elástica al interior de los pancitos. El tipo de queso que elijas afectará ligeramente el sabor final, pero cualquiera que se derrita bien funcionará.
  6. Formar las bolitas:
    Una vez que la masa esté lista, engrasa ligeramente tus manos con un poco de aceite para evitar que la masa se te pegue. Toma porciones de masa del tamaño de una nuez y forma pequeñas bolitas. Colócalas en una bandeja para hornear cubierta con papel encerado o una lámina de silicona, dejando espacio entre cada una para que puedan expandirse ligeramente.
  7. Hornear:
    Lleva la bandeja al horno precalentado y hornea durante aproximadamente 20 a 25 minutos, o hasta que los pancitos estén ligeramente dorados en la superficie. No deben oscurecerse demasiado, ya que el objetivo es mantener una textura blanda y húmeda por dentro.
  8. Servir:
    Una vez listos, retíralos del horno y déjalos enfriar unos minutos antes de servirlos. Los pancitos de queso son ideales para comerlos aún tibios, cuando el queso en su interior está perfectamente derretido y la corteza crujiente.

Consejos adicionales:

  • Si deseas una textura más esponjosa, puedes batir ligeramente el huevo antes de añadirlo a la masa.
  • Si notas que la masa está demasiado seca, añade una cucharada adicional de leche.
  • Los pancitos pueden conservarse en un recipiente hermético durante uno o dos días y recalentarse en el horno para recuperar su textura.

Resultado final:

Estos pancitos de queso son suaves, dorados y tienen una textura entre crujiente por fuera y cremosa por dentro. Son una excelente opción para un desayuno diferente, una cena ligera, o incluso como acompañamiento de sopas y ensaladas. Con ingredientes sencillos y un procedimiento directo, esta receta te garantiza resultados deliciosos en poco tiempo, sin complicaciones y con el sabor casero que tanto nos gusta.

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