Una receta clásica que combina sencillez y elegancia, perfecta como acompañamiento para una comida especial o como plato principal en una cena reconfortante. Las papas gratinadas cremosas son un deleite por su textura suave, su cubierta dorada y crujiente, y el sabor envolvente de la crema, el queso y las hierbas aromáticas.
Ingredientes:
- 1 kg de papas (peladas, limpias y cortadas en rodajas finas)
- 300 ml de crema de leche
- 200 g de queso mozzarella rallado
- 100 g de queso parmesano rallado
- 1 cebolla mediana
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharadita de romero seco
- 1 cucharadita de tomillo seco
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Instrucciones detalladas:
1. Preparar el horno y los ingredientes
Comienza precalentando el horno a 180°C. Este paso es esencial para que el gratinado comience a cocinarse desde el momento en que lo introduces, permitiendo una cocción pareja desde el primer instante.
Mientras el horno se calienta, pela las papas y córtalas en rodajas finas. Puedes usar una mandolina para facilitar el proceso y obtener láminas uniformes. El grosor ideal es de unos 3 a 4 milímetros; esto asegura que se cocinen completamente y absorban bien la crema sin deshacerse.
2. Saltear la cebolla y el ajo
Pica la cebolla en cubos pequeños y haz lo mismo con los dientes de ajo. En una sartén, calienta una cucharada de aceite (puede ser de oliva o mantequilla). Añade primero la cebolla y cocina a fuego medio hasta que se vuelva translúcida y ligeramente dorada. Esto puede tomar entre 4 y 6 minutos. Luego, incorpora el ajo picado y revuelve durante 1 o 2 minutos más, cuidando que no se queme. Este sofrito aportará un sabor profundo y delicado a las papas.
3. Mezclar todos los componentes
En un bol grande, coloca las rodajas de papa y vierte encima la crema de leche. Añade también el sofrito de cebolla y ajo, el queso mozzarella, la mitad del queso parmesano, el romero, el tomillo, una pizca de sal y pimienta negra recién molida. Con una espátula o cuchara grande, mezcla todo con cuidado para que las papas queden bien impregnadas, pero sin romperse.
4. Montar el gratinado
Engrasa ligeramente una fuente apta para horno (de vidrio o cerámica). Vierte toda la mezcla de papas en la fuente, procurando distribuirlas de manera uniforme para que se cocinen de forma pareja. Aplana un poco la superficie con el dorso de una cuchara.
Espolvorea el resto del queso parmesano por encima. Esta capa final se derretirá y formará una costra dorada y crujiente que le da al plato su aspecto apetitoso característico.

5. Hornear hasta dorar
Lleva la fuente al horno precalentado y hornea durante 45 minutos aproximadamente. Durante este tiempo, las papas se volverán suaves y absorberán los sabores de la crema y las hierbas, mientras que la capa superior se gratinará hasta quedar ligeramente dorada y burbujeante. El aroma que llenará la cocina será irresistible.
Para comprobar si las papas están bien cocidas, introduce un cuchillo en el centro del gratinado: debe entrar con facilidad, sin encontrar resistencia.
6. Dejar reposar y servir
Una vez fuera del horno, deja reposar el gratinado durante 5 a 10 minutos antes de servirlo. Esto permite que la crema se asiente y que el corte de las porciones sea más limpio, sin que se deshaga.
Sirve caliente como guarnición de carnes al horno, aves asadas o incluso como plato único acompañado de una ensalada fresca o verduras al vapor.
Consejos adicionales:
- Uniformidad en las rodajas: Si las papas tienen diferente grosor, algunas pueden quedar crudas mientras otras se deshacen. La precisión al cortar mejora mucho el resultado final.
- Ajuste de sal: Considera que el queso parmesano ya aporta bastante salinidad. Prueba la mezcla antes de añadir más sal.
- Variaciones: Aunque esta receta no lleva carne, puedes acompañarla con filetes o incluir verduras como espinacas o champiñones en la mezcla si deseas una versión más completa.
- Textura perfecta: El reposo final es clave. No te saltes ese paso, ya que ayuda a consolidar los sabores y la estructura del gratinado.