Pastel de Algodón Japonés – Suave, Aireado y Delicado

El Pastel de Algodón Japonés es una deliciosa fusión entre un cheesecake y un bizcocho esponjoso. A diferencia de otros pasteles de queso más densos, este pastel se caracteriza por su textura ligera, casi etérea, que se deshace suavemente en la boca. Su preparación requiere atención y paciencia, pero los resultados son extraordinarios: un pastel húmedo, esponjoso y ligeramente dulce, perfecto para una tarde especial o para acompañar una taza de té.


Ingredientes:

  • 250 gramos de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 100 ml de leche entera
  • 60 gramos de harina de trigo común (todo uso)
  • 20 gramos de maicena
  • 6 huevos grandes (claras y yemas separadas)
  • 140 gramos de azúcar
  • 1 cucharadita de jugo de limón
  • Una pizca de sal

Utensilios necesarios:

  • Molde redondo desmontable de 20 o 22 cm
  • Batidora eléctrica (de varillas o de pedestal)
  • Espátula de silicona
  • Tazones grandes
  • Bandeja para baño María
  • Papel pergamino
  • Tamiz o colador fino

Instrucciones:

1. Preparar el horno y el molde

Antes de comenzar con la mezcla, precalienta el horno a 150 °C. Toma tu molde redondo y fórralo cuidadosamente con papel pergamino, asegurándote de cubrir bien la base y los bordes. Es importante que el papel sobresalga un poco por encima del borde para evitar que el pastel suba más de lo debido y se desborde. Envuelve el exterior del molde con papel aluminio para evitar que entre agua durante la cocción al baño María.

2. Derretir los ingredientes base

En una cacerola pequeña a fuego bajo, coloca el queso crema, la mantequilla y la leche. Calienta lentamente hasta que los ingredientes se derritan por completo, removiendo constantemente con una espátula o batidor de mano hasta obtener una mezcla homogénea y suave. Una vez integrado, retira del fuego y deja enfriar unos minutos.

3. Incorporar las yemas

Cuando la mezcla de queso esté tibia (no caliente), añade las yemas de huevo una a una, mezclando bien después de cada incorporación. Esto garantiza una textura uniforme. Tamiza la harina y la maicena directamente sobre esta mezcla y revuelve con movimientos suaves hasta que todo esté bien integrado, sin grumos.

4. Montar las claras a punto de nieve

En otro bol grande, bate las claras de huevo a velocidad media-alta. Cuando empiecen a espumar, agrega la pizca de sal y el jugo de limón. Luego, añade el azúcar en tres tandas mientras continúas batiendo. El objetivo es obtener un merengue firme pero no seco, con picos suaves que mantengan su forma al levantar las varillas.

5. Integrar las claras a la mezcla de queso

Con ayuda de una espátula de silicona, incorpora el merengue en tres partes a la mezcla anterior. Hazlo con movimientos envolventes, con delicadeza, para no perder el aire que le dará esa textura esponjosa tan característica. Este paso es crucial: mezclar en exceso puede arruinar la ligereza del pastel.

6. Hornear al baño María

Vierte la mezcla en el molde preparado. Golpéalo suavemente sobre la mesa para eliminar burbujas grandes de aire. Coloca el molde dentro de una bandeja más grande con agua caliente, creando un baño María. El nivel del agua debe llegar aproximadamente a la mitad del molde.

Hornea a 150 °C durante 60 minutos. Luego, baja la temperatura a 120 °C y hornea por 30 minutos adicionales. Este proceso lento de cocción ayuda a mantener la humedad del pastel y a evitar grietas en la superficie.

7. Enfriar gradualmente

Una vez terminado el horneado, apaga el horno pero no abras la puerta de inmediato. Deja el pastel dentro con la puerta entreabierta durante unos 15 a 20 minutos para evitar un cambio brusco de temperatura que podría hacerlo colapsar. Luego, sácalo del horno y deja enfriar completamente a temperatura ambiente. Una vez frío, desmolda con cuidado y retira el papel pergamino.


Consejos adicionales:

  • Para un resultado óptimo, todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente antes de comenzar.
  • Este pastel sabe aún mejor después de reposar unas horas en el refrigerador.
  • Puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima al momento de servir para una presentación más elegante (opcional, no incluido en la receta base).

Este pastel es ideal para quienes buscan una experiencia distinta a los pasteles tradicionales. Su textura aireada, su suavidad y su sabor delicado lo convierten en una joya dentro de la repostería japonesa. Una vez que lo pruebes, seguramente se convertirá en uno de tus favoritos.

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