Pimientos Rellenos de Carne y Queso: Una Receta Casera Reconfortante y Llena de Sabor

Los pimientos rellenos de carne y queso son un clásico de la cocina casera que combina ingredientes sencillos en una preparación deliciosa y equilibrada. La mezcla jugosa de carne molida sazonada con especias, acompañada de un toque de tomate y cubierta con queso derretido, hace que esta receta sea ideal para una comida completa, nutritiva y muy sabrosa. A continuación, te explicamos cómo preparar este platillo paso a paso, con todos los detalles necesarios para que el resultado sea perfecto.


Ingredientes

  • 4 pimientos grandes (pueden ser rojos, verdes o amarillos, según tu preferencia)
  • 400 g de carne molida (de res, o una mezcla de res y ternera)
  • 1/2 cebolla picada finamente
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1/2 taza de tomate triturado o salsa de tomate natural
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (paprika)
  • 1/2 cucharadita de comino (opcional, para dar un toque más especiado)
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • 1 taza de queso rallado que funda bien (mozzarella, gouda, o una mezcla de ambos)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Opcionales para enriquecer el relleno:

  • 1/2 taza de arroz cocido
  • Perejil fresco u orégano seco para decorar

Preparación paso a paso

1. Preparar los pimientos

Empieza lavando bien los pimientos bajo el grifo. Asegúrate de quitar cualquier resto de tierra o impureza. Luego, con un cuchillo afilado, corta la parte superior de cada pimiento (el “sombrero”) y resérvala. Retira con cuidado las semillas del interior y elimina también las nervaduras blancas para facilitar la cocción y suavizar el sabor. Una vez limpios, colócalos en posición vertical en una fuente para horno ligeramente engrasada, asegurándote de que se mantengan estables.

2. Preparar el relleno

En una sartén grande, calienta las dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe durante unos 5 minutos, hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Luego incorpora los ajos picados y remueve durante un minuto más, cuidando que no se quemen.

Agrega la carne molida a la sartén. Cocina removiendo con frecuencia para que se deshaga y se dore de manera uniforme. Este paso suele tomar entre 6 y 8 minutos. Cuando la carne esté bien cocida, vierte la media taza de tomate triturado o salsa de tomate. Remueve para mezclar bien los sabores.

Sazona con sal, pimienta, el pimentón y, si lo deseas, el comino. Cocina todo junto durante unos 5–7 minutos a fuego medio-bajo, hasta que el líquido se reduzca ligeramente y la mezcla tenga una textura espesa pero jugosa. Si decides usar arroz cocido para hacer el plato más completo y rendidor, este es el momento de integrarlo al relleno.

Apaga el fuego y añade la mitad del queso rallado. Mezcla bien hasta que el queso empiece a fundirse ligeramente con el calor residual. Este paso le da una textura más cremosa al relleno y ayuda a unir los ingredientes.

3. Rellenar los pimientos

Con una cuchara, rellena cada pimiento con la mezcla de carne, presionando suavemente para que el interior quede bien compacto y lleno hasta el borde. Si reservaste las tapas de los pimientos, puedes colocarlas encima como decoración o dejarlas a un lado para usar en otra preparación.

4. Hornear

Precalienta el horno a 180 °C (calor arriba y abajo). Cubre la fuente con papel de aluminio para que los pimientos se cocinen bien por dentro sin resecarse. Lleva al horno durante aproximadamente 30 minutos.

5. Gratinar

Pasado este tiempo, retira el papel aluminio con cuidado (habrá vapor caliente). Reparte el resto del queso rallado sobre la superficie de cada pimiento. Vuelve a colocar la fuente en el horno y hornea durante 10 a 15 minutos más, o hasta que el queso esté dorado y burbujeante.

6. Servir

Una vez listos, saca los pimientos del horno y déjalos reposar unos 5 minutos antes de servir. Este reposo ayuda a que se asienten los sabores y sea más fácil cortarlos. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco de perejil fresco picado u orégano seco por encima para dar un toque aromático y fresco.


Consejos finales

Este plato puede servirse solo, acompañado de una ensalada fresca, arroz blanco o incluso puré de patatas. También puedes guardar los pimientos ya cocidos en la nevera por hasta 3 días, lo que los hace ideales para preparar con antelación y recalentar cuando los necesites.


Resultado final: unos pimientos tiernos, jugosos y llenos de sabor, con un relleno cremoso y bien condimentado, coronado con una capa dorada de queso derretido. Perfectos para cualquier ocasión, desde una comida familiar hasta una cena especial sin complicaciones.

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