El pollo al horno con patatas es uno de esos platos reconfortantes que nunca fallan. Esta versión, acompañada de una cremosa y sabrosa salsa de queso, lleva este clásico a un nuevo nivel. Con ingredientes sencillos y pasos claros, se trata de una receta ideal para toda la familia, perfecta tanto para un almuerzo cotidiano como para una cena especial. La combinación del pollo jugoso, las patatas tiernas y la salsa de queso fundente crea una armonía de sabores que encantará a todos los comensales.
Ingredientes
- 4 muslos de pollo enteros (muslo y contramuslo)
- 4 patatas medianas, peladas y cortadas en rodajas finas
- 200 ml de nata líquida para cocinar
- 100 g de queso rallado (puede ser tipo emmental, mozzarella o mezcla para gratinar)
- 1 cucharada de mantequilla
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de perejil seco o fresco picado
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
Instrucciones
1. Preparar los ingredientes principales:
Comienza pelando las patatas y cortándolas en rodajas finas, de aproximadamente medio centímetro de grosor. Esto asegurará que se cocinen uniformemente en el horno y que absorban parte de los jugos del pollo y de la salsa. Reserva las patatas en un recipiente con agua fría para que suelten parte del almidón y no se oxiden mientras preparas el resto de los ingredientes.
A continuación, limpia bien los muslos de pollo, retirando posibles restos de plumas o exceso de grasa. Seca con papel absorbente y salpimenta generosamente por ambos lados. Este paso es fundamental para que la carne quede bien sazonada durante la cocción.
2. Preparar la bandeja para horno:
Engrasa ligeramente una fuente para horno con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Escurre las patatas que tenías en agua y sécalas con un paño limpio. Distribúyelas en el fondo de la fuente, formando una capa uniforme que servirá como base para el pollo. Agrega un poco de sal y pimienta por encima de las patatas.
Coloca los muslos de pollo encima de las patatas, con la piel hacia arriba si la tienen. De este modo, se dorarán mejor durante la cocción.
3. Preparar la salsa de queso:
En una sartén pequeña a fuego medio, derrite la cucharada de mantequilla. Pela y pica finamente los dos dientes de ajo y sofríelos en la mantequilla durante 1 o 2 minutos, solo hasta que empiecen a dorarse ligeramente. Añade entonces la nata líquida para cocinar y remueve suavemente con una cuchara de madera o una espátula de silicona.
Cuando la nata comience a calentarse (sin llegar a hervir), incorpora el queso rallado poco a poco, removiendo constantemente hasta que se funda por completo y se obtenga una mezcla homogénea y cremosa. Añade una pizca de sal, un poco de pimienta negra y el perejil picado. Remueve bien y retira del fuego.
4. Verter la salsa y hornear:
Vierte la salsa de queso caliente de manera uniforme sobre el pollo y las patatas. Asegúrate de que todo quede bien cubierto, especialmente las patatas, ya que esto evitará que se sequen durante el horneado. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco más de queso por encima para lograr un efecto gratinado más intenso.
Introduce la bandeja en el horno precalentado a 180 °C (calor arriba y abajo, sin ventilador) y hornea durante aproximadamente 50 a 60 minutos. El tiempo puede variar ligeramente en función del tamaño de los muslos de pollo y del grosor de las patatas.
A mitad de cocción, puedes abrir el horno con cuidado y bañar el pollo con la salsa para que se impregne mejor del sabor. Si ves que la superficie se está dorando demasiado rápido, puedes cubrir la bandeja con papel de aluminio y retirarlo en los últimos 10 minutos para obtener un dorado perfecto.

5. Comprobar la cocción y servir:
Para asegurarte de que el pollo está completamente cocido, pincha la parte más gruesa de los muslos con un cuchillo: los jugos deben salir claros y sin restos de sangre. Las patatas deben estar blandas y fáciles de atravesar con un tenedor.
Una vez listo, retira del horno y deja reposar durante 5 minutos antes de servir. Este breve reposo permite que los jugos se redistribuyan y que el plato adquiera aún más sabor.
Consejos adicionales
- Puedes utilizar muslos de pollo deshuesados si prefieres una presentación más cómoda para comer.
- Si deseas un toque más dorado, puedes gratinar durante 5 minutos adicionales al final del horneado.
- Este plato se puede acompañar con una ensalada fresca o unas verduras al vapor para equilibrar la comida.