Pollo Cremoso con Ajo

Este exquisito plato de pollo cremoso con ajo es una opción ideal para una comida casera que combine sencillez y sabor. Con ingredientes básicos que probablemente ya tienes en tu cocina, puedes preparar un plato que parece sacado de un restaurante. El ajo aporta ese sabor profundo y reconfortante, mientras que la crema de leche y el caldo de pollo dan como resultado una salsa sedosa, rica y envolvente. Perfecto para acompañar con arroz, pasta o verduras al vapor.

La clave de esta receta está en el equilibrio: el pollo se dora a la perfección para sellar sus jugos, el ajo se cocina justo hasta liberar su aroma sin quemarse, y la salsa se deja espesar lentamente hasta alcanzar una textura ideal. No hace falta complicarse para lograr un plato sabroso y reconfortante.


Ingredientes

  • 500 gramos de pechuga de pollo sin piel ni hueso
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo, finamente picados
  • 200 ml de crema de leche para cocinar
  • 1 taza de caldo de pollo
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado para decorar

Instrucciones paso a paso

1. Preparar los ingredientes
Antes de comenzar, asegúrate de tener todo listo. Corta las pechugas de pollo en filetes o déjalas enteras según tu preferencia. Sazona ambos lados con sal y pimienta. Pela y pica los dientes de ajo. Ten a mano la crema de leche y el caldo de pollo para facilitar el proceso.

2. Dorar el pollo
En una sartén grande o cazuela, calienta las dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente pero sin humear, añade el pollo con cuidado. Cocina las pechugas durante unos 5 a 7 minutos por lado, hasta que estén doradas por fuera. Este paso es importante porque ayuda a sellar los jugos del pollo y aportar un sabor más profundo a la salsa. Una vez doradas, retira las pechugas de la sartén y resérvalas en un plato.

3. Cocinar el ajo
Reduce el fuego a medio y, en la misma sartén con el aceite y jugos que ha soltado el pollo, añade el ajo picado. Remueve constantemente durante 1 minuto, solo hasta que el ajo empiece a dorarse y libere su aroma característico. Ten cuidado de no dejarlo demasiado tiempo porque puede quemarse y volverse amargo.

4. Añadir la crema y el caldo
Agrega la crema de leche y el caldo de pollo a la sartén. Con una cuchara de madera o espátula, raspa suavemente el fondo para desprender cualquier resto dorado que haya quedado del pollo; esto aporta mucho sabor a la salsa. Mezcla bien para integrar el ajo con los líquidos.

5. Incorporar el pollo a la salsa
Devuelve las pechugas de pollo a la sartén, acomodándolas de forma que queden sumergidas en la salsa cremosa. Reduce el fuego a medio-bajo y cocina durante unos 10 minutos, dejando que el pollo se termine de cocer por dentro y que la salsa espese ligeramente. La crema de leche se irá reduciendo y mezclando con los sabores del ajo y el caldo, creando una textura suave y una fragancia irresistible.

6. Rectificar sabor
Prueba la salsa y ajusta con sal o pimienta si lo crees necesario. Si deseas una textura más espesa, puedes dejar cocinar unos minutos más a fuego bajo sin tapa, hasta alcanzar la consistencia deseada. Si por el contrario está muy espesa, añade un chorrito más de caldo o agua caliente.

7. Servir y decorar
Una vez que la salsa esté en su punto y el pollo bien cocido, apaga el fuego. Sirve caliente en platos hondos o sobre una cama de arroz blanco, pasta corta, o incluso puré de patatas. Justo antes de servir, espolvorea con perejil fresco picado para añadir un toque de color y frescura.


Sugerencias para acompañar

Este plato es muy versátil y se adapta bien a muchos acompañamientos. Puedes servirlo con arroz blanco suelto para absorber bien la salsa, con espaguetis o fideos si prefieres un plato más estilo pasta, o incluso con verduras al vapor como brócoli o zanahorias para una opción más ligera. Un pan crujiente también es ideal para mojar en la salsa.


Consejos adicionales

  • Asegúrate de no sobrecocinar el pollo para que se mantenga jugoso.
  • El ajo debe dorarse suavemente; si se quema, es mejor empezar de nuevo.
  • Para una presentación más elegante, corta el pollo en rodajas antes de servirlo con la salsa por encima.

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