El pollo glaseado con puré de papa es uno de esos platos que logran unir lo mejor de ambos mundos: sabor intenso y textura reconfortante. Esta receta resulta perfecta para una cena casera que no solo es deliciosa, sino también nutritiva. El glaseado aporta un contraste dulce y salado que realza el sabor del pollo, mientras que el puré de papa aporta suavidad y cremosidad. A continuación, encontrarás una versión más detallada y descriptiva de esta receta, ideal para prepararla en casa y disfrutar de un plato cálido y satisfactorio.
Ingredientes
Para el pollo glaseado:
- 4 piezas de muslo de pollo sin piel (pueden ser también contramuslos)
- 3 cucharadas de miel
- 2 cucharadas de salsa de soya
- 1 cucharada de mostaza Dijon
- 2 dientes de ajo picados finamente
- 1 cucharada de jugo de limón fresco
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Para el puré de papa:
- 4 papas medianas, peladas y cortadas en cubos
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1/2 taza de leche (puede ser entera o semidescremada)
- Sal al gusto
Instrucciones:
Paso 1: Preparación del puré de papa
- Cocinar las papas
En una olla grande, coloca los cubos de papa y cúbrelos con agua fría. Añade una pizca generosa de sal y lleva la olla a fuego medio-alto. Una vez que el agua comience a hervir, reduce ligeramente el fuego y cocina las papas durante unos 15 a 20 minutos, o hasta que estén completamente tiernas y puedan ser atravesadas fácilmente con un tenedor. - Escurrir y triturar
Una vez cocidas, escurre bien las papas. Colócalas nuevamente en la olla o en un tazón grande. Añade la mantequilla mientras las papas aún estén calientes para que se derrita fácilmente. Comienza a triturar las papas utilizando un machacador manual hasta obtener una textura homogénea. - Agregar la leche
Incorpora la leche poco a poco, mezclando continuamente hasta obtener un puré suave y cremoso. Ajusta el punto de sal y, si lo deseas, puedes añadir un poco más de leche para una consistencia más ligera. - Reservar
Tapa el puré y resérvalo caliente mientras se cocina el pollo.
Paso 2: Preparar el glaseado del pollo
- Precalentar el horno
Precalienta el horno a 200 °C para que esté listo cuando termines de dorar el pollo. - Preparar la mezcla del glaseado
En un tazón pequeño, mezcla la miel, la salsa de soya, la mostaza Dijon, el ajo picado, el jugo de limón y el aceite de oliva. Bate bien con un tenedor o batidor pequeño hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Esta mezcla será el glaseado que aportará sabor y brillo al pollo. - Sazonar el pollo
Coloca las piezas de pollo en una bandeja o recipiente apto para horno. Sazona cada pieza con sal y pimienta al gusto por ambos lados. - Aplicar el glaseado
Con ayuda de una brocha de cocina o una cuchara, baña generosamente el pollo con el glaseado, asegurándote de cubrir bien todas las superficies. - Hornear
Lleva el pollo al horno precalentado y hornea durante unos 30 a 35 minutos. A mitad de cocción, abre el horno y vuelve a pincelar las piezas con el glaseado restante que haya quedado en el fondo del recipiente. Esto intensificará el sabor y ayudará a que el pollo obtenga un acabado brillante y caramelizado. - Verificar cocción
Para asegurarte de que el pollo está completamente cocido, verifica que al pinchar la parte más gruesa del muslo con un cuchillo o tenedor, los jugos salgan claros y no rosados. El exterior debe estar dorado y ligeramente caramelizado.

Paso 3: Servir
- Montar el plato
En cada plato, sirve una porción generosa de puré de papa. Coloca encima o al lado una pieza de pollo glaseado. - Acompañamiento opcional
Si deseas añadir un toque de color y frescura, puedes acompañar con una ensalada verde sencilla o unas verduras al vapor como brócoli, zanahorias o ejotes.
Comentarios Finales
Este plato es perfecto para una comida familiar o una cena especial sin complicaciones. El glaseado de miel y mostaza le da al pollo un sabor profundo con matices dulces y salados que contrastan maravillosamente con la suavidad del puré de papa. El equilibrio entre textura y sabor hace que esta receta sea un clásico reconfortante que todos disfrutarán. Además, su preparación es sencilla y no requiere técnicas complicadas, por lo que cualquier persona con conocimientos básicos de cocina puede lograr un resultado espectacular. Servido caliente, este plato siempre transmite calidez y satisfacción.