Una receta deliciosa, equilibrada y perfecta para cualquier ocasión
Este plato destaca por su equilibrio entre lo cremoso del queso, lo saludable de las espinacas y el toque ligeramente dulce de los arándanos. Las pechugas de pollo, jugosas y doradas por fuera, encierran un relleno fundente que combina sabores y texturas de forma armoniosa. Ideal para una cena especial, una comida familiar o incluso como plato principal para una ocasión elegante, este pollo relleno conquista tanto por su sabor como por su presentación.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo (deshuesadas y sin piel)
- 300 g de espinacas frescas (también puedes usar congeladas)
- 150 g de queso crema
- 100 g de queso mozzarella rallado
- 1/2 taza de arándanos secos
- 2 dientes de ajo, finamente picados
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Opcional (si deseas darle un toque más intenso al relleno):
- Tiras finas de turkey bacon (pavo en lugar de cerdo)
- Cubos de jamón de pollo
- Especias como nuez moscada o pimentón dulce
- Unas nueces troceadas para añadir textura crujiente
Instrucciones
1. Precalentar el horno
Antes de comenzar a manipular los ingredientes, precalienta tu horno a 180 °C para asegurarte de que esté a temperatura ideal al momento de hornear.
2. Preparar el relleno
En una sartén mediana, calienta una cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Añade el ajo picado y sofríe durante unos segundos hasta que libere su aroma sin llegar a dorarse demasiado. Luego incorpora las espinacas. Cocínalas durante unos 3 a 4 minutos hasta que se marchiten y reduzcan su tamaño. Si usas espinacas congeladas, asegúrate de escurrir el exceso de agua antes de usarlas.
Una vez cocidas, retira las espinacas del fuego y colócalas en un bol grande. Agrega el queso crema y el queso mozzarella. Mezcla bien hasta obtener una masa uniforme. Incorpora los arándanos secos y, si deseas, los ingredientes opcionales como turkey bacon, jamón de pollo o nueces. Sazona con sal y pimienta al gusto. Reserva esta mezcla para rellenar el pollo.

3. Preparar las pechugas de pollo
Limpia las pechugas, sécalas con papel absorbente y colócalas sobre una tabla de cortar. Con un cuchillo afilado, haz un corte longitudinal profundo en cada una, creando un “bolsillo” sin llegar a cortar completamente. Esto permitirá introducir el relleno sin que se desborde al cocinar.
Condimenta el interior y el exterior de cada pechuga con sal y pimienta. Si lo prefieres, puedes espolvorear un poco de pimentón dulce o ajo en polvo para dar más sabor.
4. Rellenar las pechugas
Con ayuda de una cuchara, introduce generosamente la mezcla de espinacas, queso y arándanos dentro de cada pechuga. No sobrecargues para evitar que se salga durante la cocción. Puedes usar palillos de madera para cerrar el corte y asegurar el relleno dentro del pollo.
5. Dorar las pechugas
En una sartén grande, calienta la otra cucharada de aceite de oliva a fuego medio-alto. Coloca las pechugas rellenas y dóralas por ambos lados durante unos 3 a 4 minutos por lado, hasta que adquieran un tono dorado apetitoso. Este paso es importante para sellar los jugos y aportar sabor.
6. Hornear
Transfiere las pechugas a una bandeja para horno ligeramente engrasada. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco más de mozzarella por encima. Hornea durante 25 a 30 minutos, o hasta que las pechugas estén completamente cocidas por dentro. Puedes comprobarlo cortando una con cuidado: el interior debe estar blanco, sin rastros rosados, y el queso debe estar derretido.
7. Reposo y presentación
Una vez fuera del horno, deja reposar el pollo durante 5 minutos antes de servirlo. Este reposo ayuda a que los jugos se redistribuyan, evitando que se sequen al cortarlas.
Sirve las pechugas enteras o cortadas en rodajas gruesas para lucir el relleno. Acompaña con arroz blanco, puré de patatas o una ensalada verde con vinagreta ligera.
Consejos finales
- Si prefieres una textura más crujiente, puedes cubrir las pechugas con pan rallado antes de hornearlas.
- Para una versión más ligera, sustituye el queso crema por ricotta baja en grasa.
- Este plato puede prepararse con antelación y conservarse en refrigeración hasta el momento de hornear.