Esta receta enseña cómo preparar un pan de ajo con queso que combina la textura crujiente del pan fresco con una capa interior suave y jugosa, enriquecida por el sabor del ajo y el queso fundido. Es un aperitivo tradicional que ha conquistado paladares en reuniones familiares, cenas informales o incluso como acompañamiento de platos principales como ensaladas o sopas. La combinación de ingredientes simples crea un conjunto aromático y reconfortante que resulta irresistible para amantes del pan y del queso.
Ingredientes (para 4 porciones)
- 1 barra de pan (preferiblemente fresco, de corteza firme)
- 4 dientes de ajo, finamente picados
- 100 gramos de mantequilla derretida
- 150 gramos de queso mozzarella rallado
- 1 cucharada de perejil fresco, finamente picado
- Sal al gusto
Nota sobre sustituciones: si deseas añadir otros sabores, como hierbas o especias adicionales, puedes hacerlo, pero los ingredientes principales deben ser los arriba mostrados.
Utensilios necesarios
- Horno
- Bandeja o fuente para horno
- Cuchillo afilado para cortar el pan
- Tazón para mezclar
- Cuchara o espátula para untar
- Tabla de cortar
Preparación del Pan de Ajo con Queso
1. Preparar y organizar los ingredientes
Antes de comenzar, asegúrate de tener todos los ingredientes listos y medidos. Esto te ayudará a trabajar con más eficiencia y dejará más ordenada tu cocina. Lava y seca el perejil antes de picarlo finamente. Pela los ajos y pícalos bien pequeños para que su sabor se distribuya homogéneamente al mezclar.
2. Precalentar el horno para cocinar el pan
Precalienta el horno a 180 °C. Este paso es esencial: un horno bien caliente desde el inicio permitirá que el pan se tueste de manera uniforme, con la superficie dorada y crujiente mientras el queso se funde por dentro. Si el horno tarda algunos minutos en llegar a temperatura, aprovecha ese tiempo para preparar el pan y la mezcla de mantequilla y ajo.
3. Mezclar la mantequilla con el ajo y el perejil
Coloca un tazón amplio sobre la superficie de trabajo y vierte los 100 g de mantequilla derretida. A esta añade los 4 dientes de ajo picados y el perejil fresco picado. Mezcla bien con una cuchara o espátula hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Ajusta la sal al gusto, teniendo en cuenta que la mantequilla ya aporta algo de sabor salado. Esta mezcla será la base aromática que impregnará el pan.
4. Cortar el pan cuidadosamente
Toma la barra de pan y colócala sobre una tabla de cortar. Con un cuchillo serrado, haz dos mitades longitudinales a lo largo de toda la barra. Procura que el corte no sea demasiado profundo, de modo que la base del pan permanezca unida; esto permitirá luego que el queso y la mantequilla se mantengan dentro sin caerse al hornear. Si lo prefieres, también puedes hacer cortes en rebanadas transversales sin llegar al fondo para darle otro estilo a la preparación.

5. Untar la mezcla sobre el pan
Con la mezcla de mantequilla y ajo ya lista, toma una espátula o el reverso de una cuchara y esparce cuidadosamente la mezcla sobre cada una de las mitades del pan. Asegúrate de cubrir bien toda la superficie, haciendo especial énfasis en los bordes y los pliegues donde se encuentra el pan. Esto permitirá que el ajo y el perejil se adhieran al pan y que el aroma se libere mientras se hornea.
6. Añadir el queso sobre la mantequilla
Ahora llega el momento más esperado: espolvorear el queso mozzarella rallado sobre el pan, cubriendo completamente ambas mitades. Puedes presionar ligeramente con los dedos o con la cuchara para que el queso quede bien adherido a la mantequilla. La mozzarella es ideal porque se funde de forma homogénea y crea ese efecto elástico y cremoso que hace tan especial este pan.
7. Hornear hasta que el queso burbujee y el pan esté dorado
Coloca las dos mitades del pan en una bandeja para horno, con el queso hacia arriba. Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante aproximadamente 15 a 20 minutos. Vigila cómo el queso comienza a fundirse y burbujear. Cuando veas que los bordes del pan se tornan de un color dorado y el queso alcanza un tono ligeramente dorado en la superficie, es señal de que está listo para sacar.
8. Reposar y servir
Una vez fuera del horno, deja que el pan repose 2 o 3 minutos antes de cortarlo o servirlo. Este pequeño tiempo permite que el queso se asiente un poco y que no se escurra al cortarlo. Luego, puedes dividirlo en porciones y servirlo caliente para que tus comensales disfruten de la mezcla de texturas: corteza crujiente, interior suave y queso derretido en cada bocado.
Consejos finales
- Si te gusta un sabor más intenso a ajo, puedes añadir un poco más de dientes picados.
- El perejil no solo aporta sabor, sino también un contraste de color fresco.
- Para una versión más dorada, puedes encender el grill del horno los últimos 2 minutos, vigilando que no se queme.
- Este pan es ideal para acompañar sopas, ensaladas frescas o simplemente para disfrutarlo como aperitivo.